Con la Feria de Cali, la ciudad abre sus puertas a turistas de todas partes

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Visitantes de Estados Unidos, Europa, Asia y Latinoamérica se gozaron la versión número 55 del certamen caleño. Ocupación hotelera repuntó.

Con la Feria de Cali, la ciudad abre sus puertas a turistas de todas partes

Diciembre 31, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Luisa Fernanda Angel G. | Reportera de El País
Con la Feria de Cali, la ciudad abre sus puertas a turistas de todas partes

El plan de los franceses Cedric Leroux y Antoine Machinal era hospedarse un par de noches en Cali. Ya completaron cuatro semanas, y aseguran que la feria no los quiere dejar ir. Los mochileros han formado una ‘familia’ en la ciudad con holandeses, suizos y colombianos.

Visitantes de Estados Unidos, Europa, Asia y Latinoamérica se gozaron la versión número 55 del certamen caleño. Ocupación hotelera repuntó.

Dieciocho años pasaron para que Jorge López regresara a Cali, ciudad que lo acogió cuando tenía seis años de edad. Nacido en Salta (Argentina), Jorge vivió hasta los doce años en la capital del Valle. Cuando se fue no había probado el aguardiente ni sabía lo que era gozarse una Feria de Cali. Este año la ocasión lo amerita: Jorge está en la ciudad con Rebeca (con quien se casó el pasado 16 de diciembre) celebrando su luna de miel al ritmo de salsa.“Sabía que volvería, pero quería hacerlo en un momento especial. Cali es importante para mí y Rebeca tenía que entender por qué. Así es que escogí la feria como destino de boda; es la mejor época de la ciudad, siempre lo supe”, asegura. Este salteño y su esposa son solo una pequeña parte de la oleada de extranjeros que por estos días recorren las calles de la ciudad. Latinos, europeos, norteamericanos y hasta asiáticos le han sacado jugo a la versión número 55 de la Feria de Cali, máximo evento con el que se reconoce a la ciudad en el mundo.De acuerdo con la gerente de la Asociación Hotelera y Turística de Colombia, Cotelco, regional Valle, Nubia Gaona, aproximadamente un 58 % de los extranjeros que visitan la capital del Valle en esta feria son estadounidenses. Asimismo, alrededor de un 25 % vienen desde Venezuela; un 18 % de Ecuador; un 6 % de España, y un 4 % de otros países.Señala, sin embargo, que la mayoría de ellos forman parte de lo que se conoce como ‘turismo étnico’; es decir, caleños que se han radicado en otros países y regresan para esta fecha en compañía de sus familias y amigos. Tal es el caso de los primos Diego Acuña, y Felipe y José Ignacio Gaviria, nacidos en Medellín y radicados en Florida (EE.UU.) desde hace 13 años.Para disfrutar la fiesta de la salsa, los Acuña Gaviria ahorraron US$2000 cada uno, dinero que les ha alcanzado para asistir al Salsódromo, corridas de toros, cabalgata y desfile del Cali Viejo. “Nos hemos ahorrado una buena cantidad en gastos, pues no pagamos hotel sino que nos quedamos donde familiares caleños”, mencionó uno de ellos.Sin embargo, a pesar de esto, la ocupación hotelera no se ha visto afectada. Al contrario, según Nubia Gaona, este año muestra un repunte de seis puntos. Del 25 al 30 de diciembre la ocupación en los hoteles fue de 52 %, frente al 46 % del mismo período del 2011 y 2010.El Hotel Intercontinental de Cali, por ejemplo, ha vivido en los últimos días un aumento significativo en el registro de visitantes provenientes de Perú, México, Venezuela, España, Brasil, Jamaica, Australia y Alemania.Se quedaron por la FeriaHan sido los propios caleños residentes en otros países los promotores de su ciudad. “Teníamos que venir a Cali como fuera; nuestros amigos de acá siempre hablan de la gente y la rumba. El plan era hospedarnos tres noches y ya completamos cuatro semanas”. Con un español claro, Cedric Leroux y Antoine Machinal, de Francia, cuentan que convirtieron la casa de un amigo caleño casi que en su hogar. En estos días de fiesta conocieron a Rosalinde, de Holanda, una ‘mochilera’ que perdió su pasaporte en Medellín mientras iniciaba su recorrido por Colombia, y vino a Cali porque le dijeron que en la ciudad hay un consulado de su país. “Mejor me hubieran dicho que Cali era así de alegre. Más que ofrecerme un consulado, la ciudad no me quiere dejar ir”, asegura la holandesa.Sin tanto festejo, pero con la misma alegría, Sabrina Mora se goza la feria ‘tras bambalinas’. Esta argentina vino a Cali a pasar sus vacaciones hace seis meses (recomendación que le dieron algunos amigos que ya habían pasado por la ciudad), pero se enamoró de un caleño y se quedó. Ahora trabaja como mesera en una de las tascas de la Avenida Colombia. Es extranjera, pero juega de local y afirma que está dispuesta a disfrutar “todas las ferias de Cali que sean posibles; me quiero quedar”.No solo lo dice ella. También lo comenta la brasileña Lena Imperio, quien encontró en la capital de la salsa el sabor y la alegría de su natal Sao Paulo, y muchos otros extranjeros que después de vivir esta feria incluirán a Cali como un destino de talla mundial.

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