Columna de opinión: 'Luz a final del túnel'

Mayo 17, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Paola A. Gómez | Jefe de Información de El País

La Avenida Colombia muestra que en Cali están pasando cosas buenas: obras, eventos grandes, gente comprometida...

Estaba tan emocionada que pasé tres veces. Dos en la mañana y una en la tarde. Lo vi bello, moderno, iluminado. En la mañana, los transeúntes, asomados en su inicio, disfrutaban la panorámica desde la parte alta. Y adentro del túnel, justo en la mitad del camino, las cámaras registraban el paso de los primeros vehículos por el túnel urbano más largo de Colombia: el nuestro, el de la Avenida Colombia.Entonces sentí que el corazón de la ciudad palpitaba más fuerte que de costumbre. Que toda esa romería, estrenando su pasaporte a la modernidad, se emocionó tanto como yo con la aparición de una obra que nos renueva. No es exageración. Se percibía en el ambiente. En el café de la oficina, en la curiosidad del vecino, en las charlas virtuales, en la alegría de esta Cali vibrante, ávida de noticias que exorcicen sus penas y le ayuden a recobrar ese amor propio, a veces refundido en el baúl de los nostálgicos 70, de los Panamericanos.Todo iba muy bien hasta que una protesta oscureció el día. Algo que ni las nubes grises de la mañana lograron. Todo iba bien hasta que rayaron las paredes de nuestra casa. Entonces vino la indignación masiva frente a un acto premeditado, de mala leche. Sin duda, la protesta es legítima, siempre que no lastime emocional y físicamente la ciudad.El impasse nos dolió. Pero también nos recordó cuán grande es el compromiso que tenemos de respetar y hacer respetar nuestra casa. Cuán urgente es entender que Cali es un reflejo de lo que somos y llevamos por dentro. Ese es el reto más grande que tenemos hoy como caleños: rescatar nuestro patrimonio envejecido en el descuido y consentir las piezas que desde ya aparecen en las postales frescas de esta Cali Pachanguera, que anocheció festejando en otro nuevo símbolo inaugurado a lo caleño, con salsa: la Plazoleta Jairo Varela.Esto es real. En Cali están pasando cosas buenas: obras, eventos grandes, gente comprometida... Estamos viendo la luz al final del túnel. Y solo si sentimos que esta tierra bonita es nuestra, será posible que sigamos creciendo.

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