Claves para tener un mejor aprendizaje

Mayo 08, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Luisa Jaramillo, reportera de El País
Claves para tener un mejor aprendizaje

Algunas claves para tener un aprendizaje provechoso.

Una estadounidense es la coautora del curso virtual masivo que da claves para que el aprendizaje sea mucho más provechoso y eliminar todo aquello que lo impide.

Quién iba a pensar que un curso para aprender a aprender (sí, así como se lee) sería el más popular de Coursera, la plataforma de educación online gratuita más conocida a escala mundial. Ni imaginar que un curso, aparentemente de una actividad obvia, tendría más de un millón de participantes.

Ni siquiera Barbara Oakley, estadounidense cocreadora del curso, pudo imaginarlo. Como tampoco imaginó que sería Ph.D en ingeniería de sistemas tras años de frustración a costa de su  odio hacia  las matemáticas, ni que aprendería ruso mientras estaba en el Ejército de Estados Unidos, y mucho menos que escribiría un best seller sobre abrir la mente a los números.

Oakley es un ejemplo claro de la dinámica de lo impensado. Un concepto que muchos asocian con aprender. Ella se hizo las preguntas que tal vez usted se ha hecho muchas veces. ¿Cómo puedo aprender algo que no me gusta? ¿Cómo puedo entender cosas que son difíciles? ¿Hay cosas imposibles de aprender? Sus respuestas  a estos interrogantes son los motivos por los cuales Colfuturo, la organización sin ánimo de lucro que busca promover la educación entre los colombianos que asumen nuevos retos de aprendizaje, la invitó a Colombia para celebrar los 25 años de la institución.

 ¿Cómo hizo Oakley para dejar atrás sus “incapacidades” para las matemáticas? Asegura que se debió a su pasión por el aprendizaje y a su perseverancia. 

¿Cuáles son esas claves que la experta destaca para aprender mejor cualquier tipo de disciplina o actividad?

Usar herramientas simplificadoras

Oakley comenta que a través de su investigación muchos profesores señalaron que la mejor manera de enseñar es usando metáforas con imágenes, pues estas pueden ejemplificar mejor lo que se quiere decir y permite simplificar la operación del cerebro. “Encontré que los patrones neuronales  que utiliza el cerebro con las metáforas y las imágenes son los mismos que se utilizan en el aprendizaje de materias o temas muy complejos”, señala. 

De acuerdo con Oakley, el trabajo del cerebro se puede dividir en dos operaciones: el modo enfocado y el modo difuso. El primero se refiere a esos momentos en los que el cerebro está concentrado en determinada actividad, el segundo a  aquellos momentos de esparcimiento del mismo.

 Dispersarse para no frustarse 

¿Qué hacer cuando no se entiende un tema a pesar de estudiarlo mucho? De acuerdo con Oakley, durante los procesos de aprendizaje a lo largo de la vida las neuronas trazan lo aprendido   en el cerebro. Por ejemplo, cuando usted aprende a multiplicar, las neuronas trazan el patrón en el cerebro, ahí se encuentra ese conocimiento. Cuando usted pasa a aprender a dividir, el cerebro irá a ese patrón de multiplicación anterior.   Eso ocurre porque cuando se estudia algo en modo enfocado, el cerebro repite los patrones de acuerdo a sus necesidades. 

En el momento en el que usted no logra entender aquello que estudia, la frustración se apodera de usted.  Para evitar esta situación debe distraerse.  “Debe interrumpir  ese esfuerzo, pasar a otra actividad como ir a caminar, ver televisión, o tomar una ducha,  y mientras se dispersa el cerebro seguirá trabajando en aquella tarea pero de manera más ‘tranquila’ y amplia”, indica Oakley, añadiendo que con ese método las neuronas se aproximan a esa nueva zona que necesitan descubrir para aprender dicho tema. “Es un error pasar horas en una misma tarea, el cerebro no funciona bien así”, afirma.

Procastinar, un mal hábito 

     “Hay  millones de personas que tienen una aproximación de fuerza sobre el modo enfocado del cerebro, por lo cual se frustran al no entender un tema y concluyen ‘soy un estúpido’”, comenta Oakley. La autora señala que es un problema no conocer el funcionamiento del cerebro para entender cómo se debe estudiar. Y ello desemboca en la ‘procastinación’, en aplazar las tareas porque son muy difíciles. Oakley explica que frente a dichas tareas en el cerebro se activa una zona de la corteza insular que responde al dolor. Por ello, explica, las personas dejan de hacer eso que causa dolor y pasan a hacer algo que les produce placer, que es fácil de hacer y que les genera una compensación instantánea. Aplazar las tareas se convierte en un ciclo que le impide progresar. “Es un mal hábito, similar a una adicción. Al estudiar algo difícil en el cerebro se activa  un disparador que lo lleva a distraerse, y al distraerse usted adquiere una recompensa de placer”, subraya la experta. 

 El sueño es indispensable

“Uno de los ingredientes más importantes en el proceso de aprendizaje es el sueño”, dice Barbara. El metabolismo del cerebro hace que al pasar del día este acumule toxinas, estas son las culpables de que al final del día usted no sea tan rápido con la mente.

En el cerebro hay un líquido que circula a través de él, este tiene problemas de movilidad debido a las toxinas. Pero cuando usted duerme, los circuitos neuronales se encogen, el líquido fluye mejor y elimina las toxinas.

 “Pero además, recientemente, se descubrió que en las neuronas, después de un proceso de aprendizaje y de posterior descanso, se generan nuevas conexiones sinópticas”, asegura la autora. “Es decir, cuando usted se despierta, amanece con un cerebro más poderoso”, agrega. ¿Cuánto tiempo se debe dormir diariamente?  Oakley indica que depende de cada persona, así que hace la invitación a experimentar su horario de sueño.

Más claves para aprender 

Entendido todo lo anterior, Oakley resalta la importancia de dividir el aprendizaje en pequeñas partes, no estudiar todo un día un mismo tema, sino repartir las tareas a lo largo de una semana. Esto conlleva a que usted practique constantemente, necesario para que sus patrones neuronales no desaparezcan. “Es fundamental  crear una práctica para  construir pequeñas partes del aprendizaje”, acota Oakley.

Pomodoro para concentrarse

Oakley asegura que para no procastinar y aprender mejor cualquier tema que se proponga, el mejor método a seguir es el Pomodoro, inventado por el italiano Francisco Cirilo en 1980. Adquirió su nombre, que traduce al español ‘tomate’, porque el cronómetro que Cirilo usaba para probarlo tenía la forma de un tomate. 

¿En qué consiste? Lo primero que debe hacerse es apagar todas las distracciones que lo rodeen, ya sea notificaciones de aparatos electrónicos o el televisor. Lo siguiente es poner un cronómetro en 25 minutos y entrar en modo enfocado, es decir, en concentración  absoluta para estudiar o leer. Al terminar los 25 minutos, recompénsese. Puede revisar sus redes sociales, responder llamadas, salir a caminar o tomarse un café. El cerebro, al recibir una recompensa, asume un  nuevo parámetro de comportamiento.  “Lo que esto hace es mover al cerebro y olvidar paulatinamente el dolor que ocasiona la concentración en el aprendizaje”, acota Oakley.  “No se enfoque en terminar la tarea, sino en el proceso y en su avance. Esto genera una diferencia en su camino de aprendizaje”, indica la ingeniera.

 

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