Chucho Valdés, un río en el Ajazzgo

Septiembre 13, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Ossiel Villada
Chucho Valdés, un río en el Ajazzgo

El maestro Chucho Valdés presentó en Cali una muestra de su nuevo disco.

En un concierto como pocos se han visto en Cali en los últimos años, Chucho Valdés dejó en claro porque, a los 68 años de edad y con siete premios Grammy a cuestas, se le sigue considerando uno de los mejores pianistas del mundo.

Un viaje musical luminoso, vibrante y universal. Ese fue el regalo que el pianista cubano Chucho Valdés le dio a Cali el sábado en la noche, durante el cierre de la décima edición de Ajazzgo.En un concierto como pocos se han visto en Cali en los últimos años, Chucho dejó en claro porque, a los 68 años de edad y con siete premios Grammy a cuestas, se le sigue considerando uno de los mejores pianistas del mundo. Y un millar de caleños entendió por qué el Estado, la empresa privada y la sociedad en general, deben rodear y apoyar un evento como Ajazzgo.No fue casualidad que Chucho le prendiera fuego a la noche con un fragmento de su emblemática ‘Misa Negra’, obra que lo lanzó al estrellato con el Grupo Irakere a finales de los 60. Por estos días el maestro cubano presenta al mundo su nuevo disco, ‘Chucho’s Steps’, en el que además de homenajear a dos de sus grandes influencias –el saxofonista John Coltrane y el pianista Art Blakey– celebra su retorno a las raíces más profundas de la sonoridad africana.Lo que vino después, fue pura magia. Acompañado por los ‘Afrocuban Messengers’, una banda de seis virtuosos músicos cubanos, Chucho dejó brotar de sus manos un río pleno de vértigo, complejidad y belleza. Y la base rítmica africana se convirtió en una alfombra por la que desfilaron viejos fantasmas. George Gershwin, por ejemplo, coló las notas de su Rhapsody in Blue en medio del Danzón. Y Victor Young y Miles Davis brindaron socarronamente al escuchar una atrevida y colorida versión de ‘Stella by Starlight en clave de mambo.La otra cara de la luna reclamaba bolero. Y Mayra Caridad Valdés, hermana y eterna acompañante de su Chucho en su carrera, apareció en el escenario, gigante, con su voz llena de luces y sombras, para dárselo. ‘Cómo fue’ y ‘Bésame mucho’ le abrieron paso al ‘scat’ seductor de Mayra y a un coro de mil voces en el Municipal.Al final, otros fantasmas se unieron a la fiesta. Mozart, Stravinsky y Ravel se mezclaron con los sonidos de Weather Report, Irakere y una banda que tocaba notas de Ragtime. Mayra, por supuesto, cerró la rumba en tiempo de clave. El Ajazzgo había cumplido.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad