‘Chivas rumberas’, un riesgo sin freno que rueda en Cali

‘Chivas rumberas’, un riesgo sin freno que rueda en Cali

Febrero 23, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera, Reportera de El País
‘Chivas rumberas’,  un riesgo sin freno que rueda en Cali

Esta foto del archivo de El País tomada en marzo de 2010, muestra un recorrido pedagógico para un colegio en horario diurno. La placa VMJ018 de Buga, corresponde a Charanguita, el mismo vehículo de Chivas Tour que se accidentó el pasado 15 de febrero bajando desde la estatua Sebastián de Belalcázar.

‘Tour’ de El País en busca de la falla que causó accidente de un bus escalera. Vehículos que ruedan sin controles.

Una ley que exonera a los camperos y buses escalera del límite de vida útil establecido para todo vehículo, es el limbo jurídico que les da licencia a chivas turísticas de hasta 60 años de rodar para que continúen circulando por la ciudad, poniendo en riesgo la vida de usuarios y peatones.“La edad base máxima de los vehículos no podrá ser superior a los 20 años, ‘excepto los camperos y buses escalera’ (chivas) de acuerdo con la Ley 276 de 1996”. Así reza el artículo que le impide a la Secretaría de Tránsito sacar de circulación vehículos como la ‘chiva rumbera’ que perdió los frenos el pasado 15 de febrero en el barrio Arboledas, al oeste de la ciudad.Por ello, ese bus de placas VMJ018, de Buga, modelo 54, pudo hacer un recorrido para celebrar los 12 años de un niño. Así, de la chiva fiestera se pasó a la tragedia: aparte de estrellarse contra un árbol, derribar el muro de una casa y dañar un auto, arrolló la humanidad de Johny de Jesús Viáfara Viáfara, un humilde constructor que salía de una jornada de capacitación. Al joven, de 26 años, le fue amputado su brazo izquierdo y los especialistas luchan por salvar su pierna izquierda.El País dio vueltas tratando de hallar la falla de control –no mecánica– que pudo prevenir este accidente. Juan Carlos Espinosa, gerente comercial de Chivas Tours, empresa familiar con cuatro chivas, esgrime que el carro accidentado fue repotenciado en 1984 (hace 30 años) y que transitaba a 30 kms. por hora, pues de lo contrario se hubiese volcado.El País constató y verificó que el vehículo tiene sus documentos en regla. El certificado de revisión tecnicomecánica, expedido por el Centro de Diagnóstico Automotriz La Terminal, es del 27 de diciembre de 2013, solo mes y medio antes del accidente. El dueño de la chiva sostiene que los frenos de aire debían estar bien porque si ese mecanismo no funciona, el carro no arranca. Y que cada semana se revisan y se les hace mantenimiento al motor, llantas, sistema de frenos. Pero no recuerda cuándo fue el último cambio de campanas y bandas. Tampoco respondió qué modelos son La Perla, La Divina y Paraíso, las otras chivas de su firma, cuyas matrículas son de Palmira, Candelaria y Tuluá.Espinosa reconoce que Charanguita –apodo de la chiva siniestrada– sí pudo tener una falla mecánica, pero causada por los huecos. Y lo sustenta con una publicación de El País en la que vecinos del barrio Arboledas se quejan de los baches en la Calle 7 Oeste con Carrera 2A, sitio del hecho.El País acudió a Adalbert Clavijo, coordinador de agentes de la Secretaría de Tránsito de Cali. “Hacemos los controles, en operativos los fines de semana, cuando circulan las chivas, hemos inmovilizado algunas por falta de documentos, por revisión técnicomecánica, por luces”, dijo el funcionario, pero no dio una estadística de cuántas han sido sancionadas.Eso sí, Clavijo explica que estos buses no están homologados por el Ministerio de Transporte, y aunque estas empresas han hecho la solicitud, no les han dado respuesta. Eso significa que ante la ley “estos buses escalera, con las modificaciones para prestar el servicio turístico, no existen”. Y es imposible imponer la ley ante algo que no existe.Alberto Bustamante, coordinador de pasajeros del Ministerio del Transporte, territorial Valle del Cauca, explica que si no se les ha dado respuesta, es justamente porque esos vehículos están muy viejos.Pero dice que sacar de circulación una chiva es todo un proceso por “ser patrimonio nacional”. La expresión suena folclórica porque no existe declaratoria, decreto o ley del Ministerio de Cultura que así lo establezca, según lo aclaró la sección de patrimonio de esa cartera. Bustamante explica que el Mintransporte da la tarjeta de operación solo a las chivas de transporte de pasajeros (chivas rurales) que operan con planillas para “viaje ocasional”. Las tarjetas de empresas turísticas las da el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Pero él admite que hay quienes usan esas planillas para hacer recorridos turísticos urbanos: “Ese es el esguince que se hace a la ley, hacer una ruta para la que no está autorizado”.Igualmente explica que el Mintransporte está reestructurando el decreto 174 para sacar de circulación los vehículos de esta edad. “Hay un proyecto de ley para regular el transporte de pasajeros de los buses escalera, pero mientras no se apruebe, no se puede negar la tarjeta de operaciones a las chivas”, explica.Rómulo Olave Durán, funcionario del Mintransporte Valle, señala que el vacío jurídico es la Ley 105 de 1993, que fijó en 20 años la edad máxima para los vehículos de uso urbano. Pero según esa misma ley, “el Ministerio definirá la edad para los vehículos de pasajeros por carretera”, es decir, los buses escalera. Pero 20 años después aún no ha hecho esta reglamentación.En Cali hay 21 empresas de ‘chivas turísticas o rumberas’, según las páginas amarillas. De estas, solo 12 están afiliadas a la Asochivas.Espinosa justifica su empresa porque, dice, su función es mostrar lo histórico, cultural y bonito de Cali. Incluidos los recorridos pedagógicos de los viernes en horario diurno para colegios públicos y privados, que lleva a los alumnos por 54 sitios importantes de la ciudad, con un guía turístico y los profesores encargados.Pero el negocio también se mueve al ritmo de las celebraciones los fines de semana en horario nocturno como la que se hacía el 15 de febrero. Chiva Tours tiene registro gráfico de 152 recorridos de cumpleañeros, cuyas edades van desde niños de 6 años hasta ancianos de 80. Incluso, hay hasta primeras comuniones. Esta modalidad que él ofrece desde 2010, la atribuye a la personalidad del caleño, alegre y fiestero. Y a que todo el mundo no tiene cómo pagar un salón de eventos para hacer una fiesta, pues cada recorrido cuesta $250.000 e incluye la decoración, el DJ y un animador.Sobre el transporte de menores de edad en estas chivas, su manual de condiciones dice que el padre de familia se hace cargo de sus niños y que cada pequeño debe ir con su adulto responsable. “No hay ninguna prohibición que diga que un menor de edad no puede ir en una chiva”, dice Espinosa.Sobre el consumo de licor, afirma que no es permitido y que el padre de familia firma un documento donde se compromete a ello. Sin embargo, El País constató el día del accidente que el piso quedó tapizado de copitas aguardienteras. Y tomó fotos de una caja de una marca de tequila, que él dice que contenía botellas, pero de gaseosa. Y remata que él no puede andar requisando a sus clientes.Consultado el subsecretario de Gobierno, Luis Fernando Gómez, dijo que la ley establece que “ningún menor debe estar expuesto donde hay adultos consumiendo licor”. Pero el funcionario admite que el Código Nacional de Tránsito no contempla sanciones para los pasajeros que consuman licor, solo para el conductor.Otra fuente sostuvo que aplicar esa ley le corresponde a la subsecretaría de Policía y Justicia de esa misma dependencia, pero la funcionaria encargada de ello no respondió. La última estación fue el Viceministerio de Turismo. Si es la instancia que autoriza la circulación de estos buses, ¿por qué tiene tarjeta de operación una chiva con 60 años de rodamiento? Dicha dependencia respondió que “no expide estas tarjetas de operación” y que adelanta con el Ministerio de Transporte una reglamentación al respecto.Control a pasajerosEl subsecretario Luis Fernando Gómez destacó que en Chile, España, Londres y República Dominicana hacen extensivo la restricción del consumo de alcohol al pasajero, por considerar que se puede producir un estado de alteración que puede interferir en la normal conducción del vehículo.El funcionario dijo que esta situación debe trascender a una ley de la República que modifique el Código Nacional de Tránsito para reglamentar el uso de estos vehículos. “Desde Cali se puede liderar una propuesta nacional para hacer extensiva la normatividad sobre pasajeros y consumo de licor”. “También debe haber la respectiva sanción para los padres de familia, porque ese no es el ejemplo que se le debe dar a un niño”.LeyesHomologación significa cumplir requisitos de seguridad, resistencia, comodidad, carrocería, que garanticen la calidad en el funcionamiento del vehículo. La Ley 1101 de 2006 incluye las chivas como prestadoras de servicios turísticos, según Acoltes (Asociación Colombiana de Transportes Terrestre Automotor Especiales).MinTransporte presentó en 2013 el borrador de decreto que reglamenta este tipo de transporte y prohibe el recorrido turístico en chiva, pero aún no está aprobado.Fuentes fijasMónica Duque, jefe del grupo de impactos comunitarios del Dagma, dijo que esta dependencia controla la emisión de ruido generada en establecimientos comerciales pero no por fuentes móviles, como las ‘chivas rumberas’, que son competencia de la Secretaría de Tránsito.El Dagma recibe unas 2200 quejas al año por diversos impactos ambientales, pero solo unas 10 o 12 corresponden al exceso de ruido de las ‘chivas rumberas’, dijo Duque.En 2001 hubo un trabajo conjunto con Tránsito. “Nos organizábamos en operativos nocturnos, Tránsito hacía detener el vehículo y el Dagma hacía la medición como si fuera una fuente fija, según la norma”.En abril de 2013 se fijó que el Dagma lideraría la conformación del comité para la prevención, cultura y seguimiento de las emisiones de ruido, pero fue instalado el martes 18, tres días después del accidente.

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