Cartas de amor a Cali: colores y sabores reunidos en un poema

Julio 13, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Gercy Alberto Marmolejo / Especial para El País

Gercy Marmolejo también respira amor por Cali, tanto que decidió escribir un poema para elogiar a su ciudad querida.

Nuestro usuario Gercy Alberto Marmolejo Barbosa nos compartió un poema dedicado a Cali que escribió en el año 2008, por petición de un amigo suyo que abrió un restaurante de comida caleña en Bogotá. Su amigo, cuenta Gercy, ubicó el escrito en la entrada del establecimiento en formato tabloide, acompañado de la bandera de Santiago de Cali.

"El mejor premio que pude recibir era que  mi amigo me contara sobre comensales caleños a quienes mi escrito les hacía humedecer los ojos", dice Gercy.

Además de ser ingeniero de sistemas de profesión, este caleño pertenece al grupo de poesía 'Plenilunio'. 

Su escrito hace parte de 'Cartas de amor a Cali', una sección creada en el marco de la campaña #DeCalisehablabien en la que esta casa editorial propone dar a conocer los poemas, cuentos, canciones y demás material en el que distintos usuarios hablan bien de la ciudad. 

C A L I

 (Algoritmo, nivel 3)

                                                                                    

Mañana verde que canta esperanzas,

sol que nos da vida

e incita a devorarnos el día

 

Grito rojo, pasión verde en el Pascual,

noches en San Antonio  vestidas de amor,

cholao dulce, frutal

como labios de mujer que ama,

 

Brisa de media tarde que viene del mar,

pícara acaricia tus carnes firmes, cálidas,

trae el aroma de tu recuerdo.

 

Salsa de hierbas para la  empanada

salsa de ají para el sancocho

salsa de Guayacan y Niche para mis pies,

que recorre mis venas, invade mi alma

y libera mi espíritu color pacífico.

 

Domingos de Pance,

el gato de Tejada con sus coquetas novias,

poetas que trazan versos en tu firmamento,

fines de semana de Juanchito, conjuran al cansancio,

rompen cadenas del sudor diario.

 

Corazón de chontaduro,

Bermejo, calientito,

que ama y acaricia con suavidad de pandebono,

seduces amantes en el borojó de tu pasión.

 

Hoy te miro desde mi recuerdo,

hasta hallarme aquí,

embriagado en mis nostalgias,

en ansias por volver sin afanes,

entregado a arrullarme al paso de tu río.

 

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