Cartas de amor a Cali: Alma de caleño

Julio 15, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Rubén Darío Bolaños / Especial para El País

Les compartimos un hermoso poema de la autoría de nuestro usuario Rubén Darío Bolaños, otro caleño enamorado.

A través de nuestro correo electrónico, Rubén Darío Bolaños nos compartió un poema que escribió en honor a Cali y que tituló 'Alma de caleño'. 

Este relato hace parte de 'Cartas de amor a Cali', una sección creada en el marco de la campaña #DeCalisehablabien en la que esta casa editorial propone dar a conocer los poemas, cuentos, canciones y demás material  que diversos usuarios han enviado en honor a la ciudad.  Hasta el próximo 25 de julio recibiremos los textos de todos aquellos que quieran enviarle un piropo a Cali a través de decalisehablabien@elpais.com.co

 

Sultana del Valle verde

de dulces cañaverales, y

de gente amada y tranquila;

hoy vengo hablarles.

 

Al estar bajo la luz de tu

esplendido sol,

salgo a caminar, sin ningún control;

ya que esto me lo impulso el corazón.

 

En el MIO me monto de norte a sur.

Para observar la belleza de ciudad,

que fundo Sebastián De Belalcazar

y de la cual no se quiso despegar.

 

 Suba a Cristo el rey y observo a

Cali en todo su esplendor.

en el Cerro de las tres cruces

Oro  y le pido a Dios; que a Cali le

Conceda su bendición.

 

Luego llegando al Pascual Guerrero

Donde se siente una gran emoción;

jugando el clásico del valle,

el América y Cali si condición.

 

Al caer el día llega la noche;

Inicia la rumba, cerca de la estación;

la avenida sexta retumba de varias

melodías que despiertan una gran

sensación.

 

En Cali ahí no termina la noche;

por qué en la madrugada a Juanchito

me voy a rematar:

entre rumba y bailoteo,

hasta el esplendor del palmar.

 

Sigo admirando a mi gran ciudad,

de la cual no me quiero nunca marchar.

 

Cali todos tus sectores son esplendidos

en belleza y amabilidad;

pues como no serlo

con gente tan intelectual.

 

Hermosas ciudad; de tus calles tranquilas

no me quiero olvidar.

y le pido a nuestro señor,

que de ti Cali; no me vaya apartar jamás.

 

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