Caleños y turistas se reúnen en dos discotecas para aprender idiomas

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Cada lunes y martes, caleños y turistas se reúnen en dos discotecas para aprender idiomas y, luego, quizás, bailar. Conozca un poco más de la 'babel' de la salsa.

Caleños y turistas se reúnen en dos discotecas para aprender idiomas

Julio 07, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Por Lorena Arana Especial para El País
Caleños y turistas se reúnen en dos discotecas para aprender idiomas

A través de Facebook, ‘Yeah Cool Cultural Exchange’ ofrece información sobre los eventos. Empezaron con 'Cubaleño', en el que participaba la academia de baile 'Rucafe'.

Cada lunes y martes, caleños y turistas se reúnen en dos discotecas para aprender idiomas y, luego, quizás, bailar. Conozca un poco más de la 'babel' de la salsa.

No hubiera escrito esto de no ser por la visita que hizo el israelí Avishay Barak a la emisora en línea donde yo trabajaba. Él, un hombre de aproximadamente treinta años y enamorado de una sensual caleña, se encuentra radicado en Cali desde hace cinco. 

La visita de aquella vez fue para hablar de su organización, que trabaja en beneficio del intercambio cultural en el mundo: se llama ‘Yeah Cool Cultural Exchange’, fue creada en 2013 y tiene seis sedes en países como Colombia, Israel, Ecuador, Argentina y Perú.

En Cali, es liderada por Avishay, un ruso llamado Boris y una colombiana de nombre exótico: Tibisay, bacterióloga de 27 años. 

“Queríamos aportar algo diferente al turismo en Cali, que ha sido estigmatizado como solo rumba y mujeres. Hemos creado dos eventos semanales en los que los caleños pueden conocer personas totalmente diferentes a las que ven en otros espacios”, dice Tibisay -a quien cariñosamente llaman Tibi-, hablando de 'The Cool Monday' (el lunes chévere) y 'Loco Tuesday' (martes loco), desarrollados en dos discotecas del sur: La Topa Tolondra y Mazao.

Si es en rumba en lo que está pensando al leer el nombre de los lugares, sí y no: aunque los encuentros se llevan a cabo  en clubes nocturnos, tienen una dinámica que se mueve al compás de una melodía que se escucha por encima de todas las otras posibles: el intercambio cultural.

Así pues que si usted desea practicar un segundo idioma, empezar a aprenderlo, o conocer la cultura de otros países a través de la charla con sus habitantes, no es necesario que tramite visa, solo que esté en Cali y se programe para pasar  un ‘lunes chévere’ o un ‘martes loco’. Allí, la oferta idiomática varía de acuerdo a las personas con se tope en la discoteca, que pueden ser franceses, italianos o de otros rincones europeos; sin embargo el inglés, universal, siempre estará presente dando vueltas por la pista y las mesas.

“Recibimos muchos alemanes, gente de Europa del Este, americanos, israelíes y también latinos: de Ecuador, Argentina. Y claro, colombianos. También españoles”, cuenta Tibisay precisando que en cada encuentro pueden participar entre 120 y 150 personas (en los días buenos), pues han hecho gran trabajo para convocar gente a través de redes sociales y el infalible “boca a boca”.

Viviendo la experiencia

Esta semana tuve la oportunidad de asistir a un 'Martes loco'. Sucedió en Mazao, la discoteca ubicada en el Parque del Perro.  Llegué antes de las 8:00 p.m., que era la hora de inicio y pude ver cómo los que primero cruzaban la entrada eran, paradójicamente, quienes se supone siempre llegan tarde: los caleños. Poco a poco una mesa se fue llenando hasta quedar ocupada por cerca de 20 de ellos, todos jóvenes entre los 18 y 23 años aproximadamente. 

Al preguntarles si habían llegado a ese lugar buscando fiesta, que podía ser lo más previsible, comprobé que no solo estaba equivocada en ese sentido sino que me di cuenta que lo chicos no eran amigos: la mayoría se acababa de conocer ahí y todos, sin falta, llegaron persiguiendo el 'Loco Tuesday'.

La bella ‘locura’ del día empezó a surgir pronto, cuando en otra mesa un par de extranjeros se toparon con la actividad sin planearlo: Marie, de Londres y Marko, de Holanda. Ellos, casualmente, habían salido a tomar unas cervezas con Carlos y Noa, parte del equipo de trabajo del hostal donde ambos se estaban quedando. Ellos, coincidencialmente,  se habían conocido hacía menos de una hora también.  

“I really like colombians and I love salsa. This is the best of America. Everybody says that. Here are the nicest people” (realmente me gusta la gente de Colombia y amo la salsa. Esto es lo mejor de América. Aquí están las personas más agradables), fueron algunas de las primeras palabras sonrientes de Marie, que sueña con quedarse en Cali enseñando inglés a cambio de clases de salsa.

De un momento a otro, tres mesas ocupadas y en todas empezaron a jugar con fichas que se iban moviendo sobre un tablero repleto de preguntas personales en inglés, cuya finalidad era motivar la charla a través de la búsqueda de respuestas en los idiomas correspondientes. Al fondo, claro,  música: salsa, bachata, merengue, reggaetón y las palabras empezaban su danza… En la mesa más grande, donde todos hablaban español, un mexicano que vive en Arkansas dijo: “Esto es muy importante porque le están brindando a la gente una oportunidad que, quizá por bajos recursos, no tendría de otra manera”.

En una de esas mesas estaba Phillippe, de Austria, que conocía Colombia mucho más que yo (prácticamente desde Riohacha hasta Leticia). También conocí a algunos caleños refinados y a un vietnamita que aunque enseñaba inglés en su país no entendía ninguna pregunta del juego y eso lo hacía muy pertido frente a sus amigables contrincantes.

-¿What happens if you win (qué pasa si ganas)?, le pregunté. 

- I think, you win a beer (creo, ganas una cerveza)… me dijo tiempo después de que hubiera comenzado el ‘Loco Tuesday’ y poco antes de que además de las palabras, empezaran, quizás, a danzar los cuerpos. Iban a ser las diez de la noche.

 

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