Caleños cuentan el drama de padecer el virus de Chikungunya

Caleños cuentan el drama de padecer el virus de Chikungunya

Marzo 21, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Los dolores que padece algún familiar o conocido por cuenta del virus son el tema en muchos lugares. Dicen que molestias en las articulaciones son inaguantables.

[inline_video:kaltura:0_gu9dtt6t:11603041:null] Si en algo concuerdan las personas a las que ha atacado  el virus del chikungunya es que el dolor en el cuerpo es tan insoportable que incapacita. Lea también: En Semana Santa no baje la guardia con el Chikungunya   En el MÍO, en las salas de urgencias, en la calle y entre vecinos se habla de lo mismo: del dolor en los dedos, en las rodillas, en las piernas; del inaguantable dolor de cabeza, del salpullido que sale por todo el cuerpo y que pica sin clemencia, de la necesidad de estar en cama y de la impotencia por no poder pararse de ella. En Cali, según la Secretaría de Salud , hay 1961 pacientes diagnosticados con chikungunya, ese virus que tiene en emergencia a buena parte del país y que lo transmite el mismo mosquito del dengue, el aedes aegyptis. La enfermedad no elige ni edad, ni género, ni estrato socio económico. Hoy, por ejemplo, hay 148 enfermos de chikungunya que son niños menores de cinco años, adultos mayores de 60 y madres embarazadas. 

[[nid:344914;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2014/09/chikungunya.jpg;left;{Gráfico: El País}]]

”Mami: me duelen las manitas”: Sofía (4 años) “Imagínese lo duro que es ver cómo una niña pequeña, vital, ni siquiera puede jugar o caminar por el dolor. La niña llora mucho, siempre me dice: “mami, me duelen las manitas. Mami, me duelen los coditos y los piecitos”. Es difícil el cuidado, tenemos que cargarla para todo. A la niña le dio fiebre y luego se le brotó todo el cuerpo, los hermanitos, que tienen 14 y 17 años, siempre me preguntan que por qué la niña se ve tan roja. Ella se enfermó porque la picó un zancudo en la casa de la tía, a donde yo la llevo para que me la cuiden mientras  trabajo. En esa casa, la enfermedad le dio a mi tía, a mi prima y a la hija de mi prima. Aquí en nuestra casa, estamos haciendo lo posible para que los demás no nos contagiemos. Ponemos pastillitas antizancudos y estamos pendientes de que ningún mosquito le vaya a picar a la niña”: Melba Torres, madre de la menor.
“La EPS no me dio cita prioritaria”: Gildardo Duque “Llevo una semana con el malestar. A mí me dio en el trabajo, de un momento a otro me empezó a doler el tobillo derecho y luego las rodillas, no las podía ni doblar, en el lugar donde trabajo hay escaleras y me costaba mucho subir y bajar. Cuando pedí cita en la EPS y les dije los síntomas no me dieron cita prioritaria, me tocó ir por urgencias a que me atendieran. El malestar es muy duro, uno no se lo desea a nadie. Vivo con mi mamá y ella fue la que me cuidó. Como hay que tomar tanto líquido,  me hizo agua de mango viche, en el barrio dicen que eso ayudó a aliviar a los que se enfermaron. Aunque ya siento menos dolor, todavía tengo los tobillos hinchados. Trabajar con ese malestar es duro, ojalá la empresa diera más descanso. En mi casa nadie más se ha enfermado, pero apenas vemos un zancudo, lo matamos”.
“Toda la familia quedó en cama”: Luz Karime Tapias “Me comenzó el virus con un dolor intenso en la pierna izquierda, no podía caminar, me dolía apoyar el pie. Debajo de la mesa del comedor había muchos zancudos, uno me picó y me rasque mucho. Después, se me hincharon las manos, los pies, las rodillas me dolían en la parte de atrás. Al tercer día del malestar se me brotó la cara y todo el cuerpo. Mi suegra y mi esposo también se enfermaron. Ella se queja y dice que le gustaría que le cortaran las piernas para no soportar el dolor. A él  lo incapacitaron por 12 días porque  le dieron vómito y mareo. No podíamos caminar, nos tocaba pararnos como pudiéramos a pedir comida a domicilio. Lo más duro fue ver a mi niña de 3 años enferma. Mi esposo y yo, adoloridos, nos sentábamos en unas sillas reclinables y le cuidábamos el sueño, la niña lloraba, se quejaba de dolor en la cabeza y sus piecitos”. 

 

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