Bullying: ¿una batalla que se está perdiendo?

Bullying: ¿una batalla que se está perdiendo?

Octubre 11, 2015 - 12:00 a.m. Por:
José Luis Carrillo Sarria | El País.
Bullying: ¿una batalla que se está perdiendo?

Si su hijo es víctima de bullying y el caso no es atendido en su colegio puede dirigirse a la Secretaría de Educación de Cali, en el sexto piso del Centro Administrativo Municipal.

Tras dos años de ser sancionada la ley de convivencia escolar, expertos dicen que colegios de Cali temen reportar los casos.

Pese a que este año ya cursan cuatro investigaciones en la Fiscalía por acoso  dentro de aulas de clases de la ciudad, la Personería  de Cali e investigadores del tema   sostienen que a muchos colegios aún no les interesa que se den a conocer los reportes de bullying  porque afectan su imagen. Lea también: Así se vive el acoso en las aulas de clase. Prueba de ello, según la Personería, es que cerca del 80 % de los casos reportados lo hacen  padres de familias acorralados por el problema.  Además, 9 de cada 10 menores que son víctimas de bullying en Cali, terminan cambiándose de instituciones, mientras los agresores siguen en las aulas sin reparar a sus víctimas. Esa es una de las conclusiones que se pueden extraer  dos años después de que fuera reglamentada la Ley 1620 sobre convivencia escolar. Por su parte,  los profesores y la Secretaría de Educación de Cali sostienen  que el panorama es distinto: “dentro de las instituciones educativas ya operan comités de convivencia escolar y cada mes se reúne el Comité Municipal de Convivencia Escolar, Comse,  donde participan todos los actores y se aplica la ruta de atención a los casos. Por lo menos hay más conciencia”, cuenta  el secretario de Educación de Cali, Édgar Polanco.  La  Personería afirma que  ha recibido  quejas de menores que denuncian acoso escolar, tras las cuales los colegios no intentan retenerlos; por el contrario, buscan transferirlos a otras instituciones. “En la gran mayoría de  casos de bullying  la permanencia de las víctimas en la institución se ve afectada. Eso termina generando una descolarización. También hay que decir que muchos de estos muchachos prefieren cambiar de institución. Lo ideal es que se dé una reparación por parte del agresor”, dice Edward Hernández, personero de menores y familia. Agrega  que los casos que se conocen son denuncias de padres que ya no soportan la situación. “Los colegios no denuncian los casos, además, no   existe un registro. Las mismas instituciones se niegan a hacer seguimientos”, dice Hernández. De los 27 hechos de acoso escolar interpuestos este año ante la Personería, 23 fueron realizados directamente por padres de familia. Édgar Polanco, secretario de Educación, sostuvo que el gran avance de la Ley 1620 es que  el acoso escolar dejó  de percibirse como  problema de muchachos. “Todas las quejas presentadas han sido atendidas, pero considero que sigue existiendo  un  subregistro. Lo importante es que hay una ruta de atención, por eso hoy las instituciones  tienen  claridad sobre  qué se debe hacer”.  Para los colegios que no den a conocer los casos de bullying, la ley establece sanciones que pueden ir desde la  amonestación pública y privada de los establecimientos hasta la cancelación de la licencia de funcionamiento. Los docentes que ejercen como servidores públicos pueden estar sujetos a  sanciones  disciplinarias.  “Hoy, por casos de violencia, intimidación o acoso  no hay  instituciones sancionadas”, dijo Polanco. Luz Elena López, coordinadora del  Comse, aclaró que no todos los casos de bullying se deben denunciar. “Se denuncian los casos tipo tres, que son aquellos que tienen que manejar autoridades como la Policía de Menores y la Fiscalía, es decir, cuando se presuma  daño físico o psicológico”.  La funcionaria recuerda que es deber de las instituciones notificar a los padres de familia cuando se presentan hechos de acoso escolar contra sus hijos, así sean leves.   Martha Cecilia Álvarez y María Teresa Paredes,  investigadoras del fenómeno en Cali, explicaron que en el  2008  efectuaron 2542 encuestas a estudiantes entre  sexto y octavo grados y en ellas se detectó la presencia de bullying en el 24.3 %. La medición de este año evidenció que la cifra subió al 37 %. Asimismo, los datos,  que son respaldados por la Universidad Javeriana, revelan  que el 67 % de los casos ocurren  en el salón de clases. Las formas más empleadas son la ridiculización y los apodos. “Sigue siendo una dificultad que los profesores acepten que el bullying se presenta frente a ellos. Actualmente estamos haciendo unos talleres y los docentes de colegios públicos  parecen que no tienen claridad  sobre que debe existir un programa para el  bullying, por eso la detección del acoso por parte de ellos es  baja”, dice María Teresa Paredes.  Sostiene que los mismos docentes le han dicho que los casos de acoso se pueden volver en contra de ellos. “Tienen temor que la institución y ellos sean señalados, por eso los programas contra el bullying existen en el papel, pero no están activos”. Cómo detectar si su  hijo es víctima No quiere salir,  ni  relacionarse  con sus compañeros.  No acude a excursiones o  visitas académicas  organizadas por el colegio. El menor quiere ir acompañado  a la entrada y salida del colegio o se niega  a ir a estudiar. Presenta cambios de humor,  el niño llora constantemente . Asimismo, le  dan pesadillas, cambios en el sueño y del  apetito.Otra posible señal  de que su hijo es víctima de bullying es que  se le pierden  o deterioran sus pertenencias escolares o personales. Esté atento si el  niño  presenta golpes, rasguños  o tiene constantemente caídas.  Consejos de emergencia    Dígale a su hijo   que ignore al agresor, como si no existiera, que no entable conexión visual con él. Enséñele al menor  a responder con firmeza y tranquilidad, por ejemplo: ”No me gusta que me digas así, ¡basta ya!”.Si siente  que se encuentra en peligro lo mejor es que el niño se retire del lugar y acuda con un adulto.

Cómo pueden detectar el  acoso los profesores.

Enseñe a su hijo a no promover el bullying

 

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