Bambi protege y enseña a trabajar

Julio 16, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera l Reportera de El País

La institución Hogar Bambi lleva 25 años cuidando a la niñez en riesgo y diez capacitando a sus padres.

“Mis dos hijos mayores se criaron solos. Yo me iba a las 8:00 de la mañana a vender helados y venía a las 9:00 de la noche. Les dejaba la comida hecha para que comieran cuando quisieran y como pudieran. Luis Alberto y Johanna crecieron así, y con los buenos vecinos que no faltan”. Así recuerda Rósbita Galíndez, una mujer que vivió como judía errante por “piecitas” de inquilinato en los barrios El Porvenir y Santander. Pero su vida cambió y sus dos hijas menores tuvieron otra infancia gracias a Hogar Bambi, esa mano de Dios que creó en marzo de 1985 en Cali Rupert Spilmann, un suizo que se conmovió al ver a una madre que salía de un hospital con su hijo recién nacido sin saber qué camino tomar. El objetivo fue la protección a la infancia, pero también el apoyo a la familia. Allí Rósbita y muchos padres y madres aprendieron a cuidarse a sí mismos y a sus hijos y a desarrollar un modelo productivo que les permite ser garantes de los derechos de los pequeños mediante el programa Proyecto de Mejoramiento Familiar, Promefa.“Yo llegué a Bambi con Jéssica pequeñita, de 1 año, y en embarazo de María Alejandra. Estaba muy mal porque no aceptaba estar esperando otro hijo. Primero recibí tratamiento psicológico y aquí me enseñaron que los niños hay que dedicarles tiempo, porque los tenía bastante descuidados, se enfermaban mucho y gastaba mucho en médicos y medicamentos.“Luego me dieron capacitación en modistería, máquina plana y fileteadora; aquí aprendí que había que ahorrar así fuera de $50 ó de $100 y compré mi máquina de coser, la mitad con mis ahorros y la otra mitad me la dio Bambi, y ahora tengo una clínica de ropa con la que le puedo brindar una estabilidad a mis hijos”.De eso hace diez años, tanto que María Alejandra ya estudia 3º en la escuela de la Fundación Hárold Eder. Pero Rósbita no olvida a Bambi y vive muy agradecida con la entidad. Y Jéssica, que aprendió a caminar en Bambi, ya tiene 12 años y está en 5º.“Le doy gracias a Dios y a Hogar Bambi, que me dio la mano cuando yo estaba en un momento de más aflicción, pero a veces las situaciones difíciles lo llevan a uno a cosas mejores”, dice sonriente ella, que vive en el barrio Fátima, detrás de la antigua Licorera del Valle. “Ahora no estamos como reyes, pero en comparación a como permanecíamos antes, sí vivimos como reyes”, dice esta mujer que declara haber sido tímida y con dificultad para expresarse, pero que ahora habla con seguridad porque, recuerda, que en los talleres hasta eso le enseñaron. Tanto que en la reciente celebración de los 25 años de Hogar Bambi, realizada en el Hotel Intercontinental, a Rósbita la hicieron subir al estrado para que compartiera su testimonio ante Hans Ruddy Spilmann, primo del fundador y actual presidente de la Fundación Hogar Bambi en Suiza. Él, la presidenta de la junta directiva de la institución en Colombia, Olga Lucía Restrepo, y los asistentes y demás benefactores quedaron encantados con sus palabras de gratitud.Como también vive agradecida Olga Liliana Capote, quien pasó de recicladora a masajista. “Ella llegó hace un año con una niña de 4 años y un niño de 2, se capacitó en masajes y ahora trabaja a domicilio; hoy la niña va al colegio, el niño a la guardería y buscan vivienda para mejorar su calidad de vida”, dice Sandra L. Rojas, trabajadora social de Bambi.Otro caso es el de Martha Stella, quien llegó de la mano de Rósbita con dos niñas y sin rumbo. Allí eligió hacer talleres de mercadeo y ventas y otro de comercio y hoy en día vende servicios de gas.Para los papásPero también hay padres beneficiados. Agustín Calle llegó pidiendo ayuda porque su esposa lo abandonó con su niña de 2 años. En Hogar Bambi la protegieron mientras él montaba una tienda en Alto Menga. La niña hoy tiene 10 años. “Hay situaciones más difíciles, como la de Pedro, un zapatero del barrio Petecuy, quien quedó al cuidado de sus hijas y ante el abandono de su esposa, cayó en el alcoholismo y quebró. Con asesoría psicológica se recuperó, se le ayudó a organizar la zapatería de nuevo, proceso que demoró año y medio. Luego se llevó sus niñas y ahora hace calzado para almacenes y es muy responsable con sus hijas”. “Los garantes principales de los niños son sus padres; nosotros lo único que hacemos es apoyarlos para que esa garantía se cumpla; por eso este programa Promefa es el complemento al de la protección de los niños”, dice Ana Mercedes Mondragón, directora de la Fundación de Ayuda a la Infancia Hogar Bambi en Cali. “Hogar Bambi es la primera institución de Cali certificada por Icontec en protección a la infancia, lo cual da cuenta del trabajo comprometido y de los altos estándares de calidad y bienestar de los niños”, dice Adriana Fernández, trabajadora social de la fundación.O en palabras de Rósbita. “Dios le da oportunidades a uno una sola vez en la vida y si uno no las toma en ese momento, después no hay tiempo de lamentarse”, concluye sonriente.

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