Así se vive el acoso en las aulas de clase

Octubre 11, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Jose Luis Carrillo Sarria | El País.

Hay preocupación porque establecimientos educativos no estarían denunciando los casos. Secretaría de Educación dice que hay avances. Víctimas terminan en otros colegios ante el acoso.

La pelea estaba pactada para después de clase. Lo sabía medio   colegio, pero no  profesores y directivos.  Era una confrontación de una niña de 16 años contra otra de 13. Al parecer, la menor se ennovió con quien no debía.     Lea también: Bullying: ¿una batalla que se está perdiendo? Durante toda la semana Sofía*, la chica de 13 años, fue objeto de presiones y  amenazas por parte de  Magdalena* de 16, quien le recordó que la esperaría después de clases para saldar cuentas. Magdalena  ya traía   fama de aruñar el rostro de sus enemigas en peleas. “Le dicen  la ‘raya caras’. En toda pelea que participó aruñó  un rostro. Ya en el colegio es bien conocida.  Inclusive se decía que otro incidente le costaría su salida del colegio”, narra un testigo de los hechos. Tras culminar las clases,  Magdalena, sin uniforme, con ropa de calle, esperó a Sofía. Y, como era de esperarse, durante la pelea afectó el rostro de la menor dejándola con graves heridas. El combate paró solo cuando los coordinadores académicos se dieron cuenta del violento hecho. “Es que para estas cosas impera la ley del silencio”, dice el   testigo.  La madre de la lesionada fue a la Fiscalía y denunció a Magdalena, quien es mayor de  14 años y, por ta nto,  sujeta de imputación penal.   Antes de la Ley 1620  habría  sido expulsada, pero  la institución educativa a la que pertenece se dio a la tarea de hacer un proceso de reparación con la víctima.   “La ley tiene un enfoque restaurativo. El proceso en la Fiscalía sigue, pero creamos un círculo de diálogo con las niñas y sus familias”, sostiene el coordinador de la institución.  El docente comenta que fue en ese espacio donde se descargaron los puntos de vista. En resumen, tras las excusas, la mamá de Sofía expresa que tenía la intención de cambiarla de  institución, pero luego de conocer todas  las versiones consideró que no era necesario.  “Las menores sanaron su situación. Entre los acuerdos quedó dispuesto que la agresora  tenía que ir a terapia  psicológica incluyendo los padres. Asimismo, tuvo que involucrarse en las campañas contra la violencia escolar”, narra  un docente que participó en el proceso.     José Aníbal Morales,   integrante del Comité Municipal de Convivencia Escolar, señala que  este tipo de casos demuestra que Cali sí se mueve en el tema contra el acoso escolar, pero en algunas instituciones se han preocupado más por introducir  sanciones en el manual de convivencia que en encontrar nuevas maneras para solucionar los  conflictos.  Otro caso es el de Francisco*. Tiene 10 años, siempre fue tímido y eso provocó que sus compañeros lo vieran como un sujeto débil, por eso le empezaron la ‘montadera’  en el salón. “Me  robaban los útiles, me mojaban los cuadernos y el maletín. Cuando había educación física llegaba y encontraba rotos los pantalones. En esto llevo más de un año”, comenta  Francisco. Por eso enfrentó a sus atacantes, pero acabó golpeado en su rostro, por lo que fue remitido a psicología, donde  denunció  la situación . “Cuando me quejaba porque los cuadernos se me perdían los profesores me decían que era mi culpa por desorganizado. Cuando comenté lo del pantalón roto respondieron que eso me pasaba por andar jugando. Nunca me creyeron”, dice.  Finalmente, a mitad del año escolar,  el niño  pide la intervención de la Personería y la Secretaría de Educación y es cambiado de institución educativa.   Uno  de los avances en la batalla contra el bullying en Cali es la presencia  de mediadores escolares en  colegios. Se trata de estudiantes  que denuncian el  acoso escolar y que intervienen para evitar el bullying. Víctor Sinisterra es uno de ellos. Dice que la idea es entrar a conciliar cuando la agresión a los compañeros se pone  violenta física o verbalmente.  “Lo primero  es notificar a los profesores. Pero si  la agresión es leve y repetida, hay que intervenir. En el ambiente escolar se vive el mundo de la recocha y  los apodos, eso es común, pero hay que estar atentos cuando el acoso es repetido hacia un mismo compañero. En el salón todo es burla”,  comenta el estudiante de grado 11. *Nombres cambiados.  La ruta para denunciar Cuando un estudiante es víctima de bullying lo primero que debe hacer es denunciarlo ante los profesores y darlo a conocer a sus padres (la notificación la puede hacer cualquier miembro de la comunidad académica). “Si  la  queja no tiene eco  puede hacer directamente la denuncia ante la Secretaría de Educación”, sostiene Édgar Polanco, secretario de Educación de Cali.  Posterior a ello la denuncia es catalogada, según su gravedad, en tipo 1, 2 o 3. El último de ellos  (3) es cuando se puede configurar en un delito penal (lesiones personales, violaciones, injuria y calumnia por vías de hecho), por lo que se remite directamente a las autoridades pertinentes como la Policía o la Fiscalía . En  casos  tipo 1 y 2  deben ser manejados por la comunidad académica, buscando reparar a la víctima.  

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