Así se libra la batalla por el agua en la ladera de Cali

Así se libra la batalla por el agua en la ladera de Cali

Octubre 04, 2015 - 12:00 a.m. Por:
José Luis Carrillo Sarria | Reportero de El País

Carrotanques que suben escoltados, venta ilegal del líquido, peleas entre vecinos, son algunas de las escenas diarias. Conseguir agua en la ladera de la llamada 'Ciudad de los siete ríos' se convirtió en un problema. Panorama.

[[nid:469816;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/10/foto-home-galeria-734.jpg;full;{Habitantes de esta zona de Cali, en el desespero por obtener el líquido vital, asaltan a carrotanques que transportan el agua. La necesidad de muchos es el negocio de pocos: entre 2000 y 3000 vale subir un porrón de agua.Fotografías: José Luis Guzmán | Bernardo Peña}]]En la zona montañosa de la llamada ‘Ciudad de los siete ríos’ se libra una batalla por el agua. Aunque parezca un guion cinematográfico, no lo es: secuestros de carrotanques con machete en mano, acaparamiento y venta del vital líquido y una muchedumbre sedienta.  Son las escenas de esa película de horror. Desde el 31 de julio y ante la falta de agua en el río Meléndez, que surte a la planta de tratamiento de La Reforma, Emcali brinda el servicio intermitente con carrotanques  en las comunas 18 (Nápoles) y 20 (Siloé). Desde entonces y hasta el pasado domingo subían desde las 8:00 de la mañana hasta 1:00 de la madrugada ocho carrotanques, para suministrar el líquido a 21.682 suscriptores que pagan por el servicio. Lea también: Emcali reajusta plan de contingencia en la ladera de Cali por bajo nivel de ríos. 7104 de ellos hacen parte de la Comuna 18. El resto son de la 20.Fredy* es uno de los conductores de esos vehículos. Sabe  de las amenazas a compañeros, de los daños a los carros, de las agresiones físicas a cuatro funcionarios de Emcali. Esta tarde de martes no lleva escolta policial, “es preferible para no calentarse”.  A medida que sube por la empinadas vías de Siloé, surgen carteles que desnudan la  crisis: ‘El Triángulo sin agua’, ‘Tres meses sin agua’, ‘Se vende agua’, se leen en algunos de ellos.   A Fredy se le nota el nerviosismo mientras pelea con el timón. El ronroneo de varias motos en su espalda lo obligan a desviarse de Cuatro Esquinas, uno de los sectores donde son interceptados los camiones.  Es que la sola presencia del vehículo sacude a la gente que va emergiendo de  entre casas y callejones.  La mayoría  sigue al trote el camión. Son mujeres y niños con algún recipiente en la mano.  Al llegar al punto asignado, el hombre se mueve rápido. En cuestión de minutos instala los tubos que inyectan el fluido desde la cisterna del vehículo hacia los porrones, bateas y tarros vacíos de gaseosa. Lo deja todo en manos de la muchedumbre que quiere volverse turba. Lea también: No paran ataques e intimidaciones a carrotanques que llevan agua a la ladera. “No me acostumbro a que me insulten porque no les llevo el camión hasta la puerta de su casa”, cuenta mientras desaparece del lugar. Solo volverá hasta una hora después, cuando no quede ni una gota por extraer. Algunos vecinos intentan poner orden. Pero, como en toda guerra, aquí gana el más fuerte. Se surte quien llegue primero, el más alto, el más aguzado. A lo lejos, dos agentes en moto vigilan. Prima la desesperación. Hay niños, mujeres embarazadas y hasta ancianas cargando el líquido al hombro, en carreta, en bicicleta, en moto. Lo dejan en sus casas y vuelven rápido por  más. A golpe de ojo, se cuentan fácil unas 50 personas. “La falta de agua llena de rabia a la gente la pone grosera y agresiva. No es justo esto, el agua es un derecho de todos . A  veces da hasta ‘piedra’ tener sed. Esto no es digno para un ser humano, esto es una humillación”, dice Ligia Pérez, una de las afectadas.  Al lado de ella está su hijo, un niño de cinco años que con una botella pequeña de gaseosa lleva corriendo agua desde el camión hasta su casa. Lleva ocho viajes. Fuera del  cuadro principal, otro  menor   juega con el agua que cae del camión, hace una pequeña zanja como queriendo llevar ese hilo líquido  hasta su casa. “Uno sin agua no es nada” Cada día, los camiones cisterna de Emcali hacen unos 20 viajes a la ladera. Dicen que también les llevan a los habitantes que se conectan ilegalmente al sistema, en lo más alto de estas comunas. Los más pesimistas estiman que los hogares que dependen de esas conexiones son 5000. Otros calculan unos 1500. Lea también: La ladera de Cali ya completa más de dos meses sin agua. Según la gente de la loma, el desvío de camiones se volvió habitual cuando no llegaban hasta donde realmente se necesitaban, “eso se volvió costumbre”, comenta una señora. Esa es la motivación detrás de las intimidaciones a  conductores: durante estos dos meses se han registrado al menos 20 casos. “Hemos venido prestando el servicio de  carrotanques en las comunas 1, 2, 18, 19 y 20. Hemos tenido problemas en la 18, donde la comunidad ‘secuestra’ los vehículos con revólver, machetes y cuchillos; intimidan a los conductores y varios han sido  maltratados y  golpeados”, denuncia Julián Lora, gerente de Acueducto de Emcali. Los habitantes de la ladera no loniegan y admiten que los sectores más críticos son Cuatro Esquinas y La Cruz. Pero dicen tener sus razones: “es que la gente está desesperada. Yo cuento cuatro meses y 20 días sin una gota que salga de la llave de mi casa”, cuenta Diana Marcela Triviño, de 55 años. Pero no solo de los camiones de Emcali se surte la comunidad, muchos o hacen a través de mangueras que llevan agua desde las quebradas del sector hasta los tanques de sus casas. El problema es que el líquido es escaso y hay que cuidar la línea día y noche. “En la casa tenemos que hacer turnos porque la gente con machete te pica la manguera para quedarse con el agua y cuando la rompen hay que estar listos para dar la pelea”, dice María Angélica Villa, quien trabaja por días en labores domésticas. Ella es madre de tres niños y  cabeza de hogar, y por estos días no ha podido trabajar por culpa de la escasez del líquido. Era dejar de ganar dinero o quedarse sin agua. Así de simple. Optó por la primera.Pero la necesidad también mueve recursos. Es un secreto a voces que cuando llegaban los carrotanques a  algunos sectores de la Comuna 18, aparecían  grupos de personas que amenazaban a la gente para que no recogiera  agua. El negocio era redondo:   acaparaban el líquido en porrones y después lo vendían. “Nos han dicho que están comercializando el agua que nosotros suministramos entre $1000 (un balde) y $15.000  (una caneca grande) . Muchos de los camiones desviados se los llevan para otras zonas donde llenan tinas con el recurso, con el único propósito de montar el negocio de lavado de vehículos y motos allá arriba”, reafirma el gerente de Acueducto. La situación se tornó tan delicada que desde el pasado lunes los vehículos tienen que subir con escolta policial. “Incluso, ya estamos entablando contactos para tener acompañamiento militar”, explica Lora.Hasta tintes electorales tiene esta batalla. Emcali detectó que muchos líderes comunales se han endilgado la gestión de los carrotanques con el  propósito de  impulsar candidatos.  Algunos conductores de ‘gualas’ y ‘motorrotones’ también hacen su agosto con la crisis: cobran entre 2000 y 4000 pesos por subir un porrón de agua desde el ‘plan’ (parte baja de la ciudad) hasta la parte alta.  Ante lo delicado de la situación, desde el pasado lunes Emcali optó por controlar el ascenso de carrotanques y les impusieron horarios y puntos específicos, lo que terminó por exasperar a la gente que salió a protestar.  “Solo se surtirá a los asentamientos humanos de desarrollo incompleto dos días a la semana. Son las personas que están tomando el agua de manera irregular y no cancelan por ello. Tienen chuzadas las líneas de la planta de La Reforma y gran parte de esta crisis en la ladera se debe al desperdicio que provocan y al impacto ambiental que generan sobre el río Meléndez”, manifiesta Constanza Polo, profesional operativo de Emcali, encargada de coordinar  los carrotanques. Dice que la decisión se concertó con la Personería. Se establecieron puntos de llegada y horarios específicos (martes y viernes, de 7:00 a.m. a 5:00 p.m.), no solo por seguridad de los conductores y funcionarios de Emcali.  También porque estaban disparados los costos: cada viaje tiene un valor de $350.000 y si a diario se hacen hasta 20 viajes, Emcali tiene que desembolsar $7 millones por jornada. Andrés Santamaría, personero de Cali,   apoyó la medida, pues la capacidad operativa de Emcali estaba en su límite. “Lo que hemos detectado es que Empresas Municipales tiene una gran debilidad para  comunicar cuándo llegan los camiones con el agua y eso se debe corregir. Hay un descontento grande, son comunidades que dejamos sin agua, un recurso que es un derecho humano. Estamos diciendo desde hace rato que nos vamos a quedar sin el líquido y nunca hay una respuesta institucional”.  El pasado martes Cali vio sus primeras gotas de lluvia después de 20 días de verano, lo que paradójicamente complicó aún más las cosas para el suministro en la ladera. “Resulta que la lluvia desató una carga contaminante en el río Cauca lo que provocó la suspensión del servicio en la parte plana. Por eso no había agua para subir a la ladera y nos tocó usar la red de hidrantes para abastecer los carrotanques. Eso es lo que la gente no ve. Contaminamos nuestros ríos y aquí pagamos las consecuencias”, concluye Lora. Cobrarán agua a particulares Otra de las irregularidades encontradas por Emcali involucra a hospitales privados que tienen grandes reservorios y estarían solicitando camiones con agua con el propósito de minimizar costos en el servicio. “Detectamos clínicas privadas en el Norte que se aprovechan de la crisis y nos piden el recurso para llenar sus tanques y ahorrarse este dinero. También nos sucedió con un colegio privado del Sur que se surte de agua subterránea y tiene su acueducto. Por eso, de ahora en adelante a las instituciones privadas se les facturará los viajes a tarifa plena, no el flete del vehículo, sino los metros cúbicos entregados”, advierte Constanza Polo. No obstante, aclara que hospitales públicos, como el San Juan de Dios no serán desamparados. “Allí tenemos y tendremos todo el día un carrotanque prestando el servicio”, precisa.  Emcali estudia la posibilidad de imponer sanciones para quienes realicen este tipo de prácticas. Carrotanques dispuestos para la zona alta  Llegará un  carrotanque hasta la caseta comunal de Las Palmas.  Desde aquí se abastecerá de agua a los sectores de La Choclona, Indígenas, Palmas 2, La Torre, El Árbol y la Piscina. Todos pertenecen a la Comuna 18.  La Y.  En este punto se les suministrará agua potable  a las comunidades de Las Palmas 1, Pampas, Arboledas y Alto Polvorines.Brisa de La Chorrera.  A este sector subirá un vehículo de Empresas Municipales para abastecer solamente a esta comunidad. Cancha Las Minas.  Desde aquí se surtirán los habitantes de los sectores de  La Mina, La Cruz, Escombros y Los Chorros. El suministro  de agua para asentamientos de desarrollo incompleto (invasiones) se realizará los días martes y viernes. El horario será de    7:00 a.m. a 5:00 p.m.   *Nombre cambiado por petición de la fuente 

 

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