Así se gestó la construcción del Centro de Desarrollo Infantil de Altos de Santa Elena

Así se gestó la construcción del Centro de Desarrollo Infantil de Altos de Santa Elena

Septiembre 14, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Así se gestó la construcción del Centro de Desarrollo Infantil de Altos de Santa Elena

El CDI tendrá capacidad para 300 niños. Contará también con un espacio que podrá ser utilizado por la comunidad como centro de convenciones.

Además de proteger la cuenca del río Meléndez o garantizar la educación de caddies, boleros, palafreneros, la Fundación Club Campestre de Cali está liderando la construcción de un CDI en Altos de Santa Elena.

La historia la narra Juliana Maya, directora ejecutiva de la Fundación Club Campestre de Cali. Todo comenzó en 2002, dice, cuando el Club decidió crear justamente una fundación cuyo propósito inicial era (y lo sigue siendo) mejorar las condiciones de vida de los jovencitos que  de vez en cuando le prestan sus servicios  a cambio de algunos ingresos, pero que no tienen  ningún contrato de trabajo establecido: caddies, boleros, palafreneros (los que se encargan de cuidar los caballos destinados a la hípica).  Lea también: 6600 niños de Cali se educan gratis en Centros de Desarrollo Infantil

La Fundación Club Campestre garantiza, por ejemplo, la alimentación de los muchachos, les ofrece  auxilios para programas de vivienda, pone a su  disposición una trabajadora social y un psicólogo pero, principalmente,  les garantiza su educación.

Así que los muchachos entran a la Fundación a partir de los 15 años de edad y reciben apoyos económicos para que terminen el bachillerato y continúen con una carrera técnica o profesional. Además. tienen un profesor   para reforzar sus estudios, y los mismos socios del club se ofrecen para dar clases en diferentes campos.

“El  objetivo de la Fundación Club Campestre es que los jóvenes logren terminar una buena formación académica, para que después puedan conseguir un empleo en las empresas de los socios, en el mismo Club o, también, hacer sus propias empresas y que se conviertan en proveedores del Campestre o, incluso,  sigan una carrera deportiva”, dice Juliana. 

 El trabajo realizado durante 13  años ha dado sus frutos. En total la Fundación registra 180 beneficiarios, entre ellos Ronald Palomino, quien  en la actualidad es uno de los mejores jugadores de squash del mundo. Alex Yacon, por su parte, otro de los beneficiarios, adelanta un doctorado en administración deportiva en Canadá.

“Lo que pretendemos, finalmente, es eso: transformar vidas”, apunta Juliana. 

Para lograrlo, entonces, la Fundación,  además de mantener su trabajo con los caddies, los boleros, los palafreneros, decidió llegar más allá de los límites geográficos del Club, influir en la Comuna 18, la cuarta más poblada de Cali y en la que la mayoría de sus habitantes son estrato 1. 

Desde el año anterior, por ejemplo, se adelanta un proyecto llamado ‘Arte y vida para todos’ en el sector conocido como Mandarinos. Al colegio Fundesia de la zona, y con el apoyo de la Fundación Ramírez Moreno de Bogotá, se le dotó de instrumentos y se les paga el salario a los docentes para desarrollar programas de arte, teatro, música y baile, que benefician a 250 niños. 

También, y como una manera de proteger la cuenta del río Meléndez,  la Fundación Club Campestre siembra árboles, principalmente en el corregimiento de Villa Carmelo. Ya van 6.8000, y en este año la meta es sembrar 1500 más,  adelantando a la vez talleres para   capacitar a la comunidad en buenas practicas agrícolas que protejan el medio ambiente, en una labor desarrollada de la mano con la CVC.  

“Gran parte de los proyectos de la Fundación se financian con los aportes de los 1640 socios del Club Campestre”, explica por cierto Juliana, pero para hacer realidad el que quizá sea el proyecto más ambicioso, la construcción del Centro de Desarrollo Infantil, CDI, de Altos de Santa Elena, se requirió el apoyo de otras instituciones.

Todo inició  con una invitación de la Alcaldía para que la Fundación Club Campestre liderara el proyecto. Así, entonces, la Alcaldía aportaría $2600 millones para los diseños, la adecuación del lote, la obra estructural, la Fundación aportaría por su parte  $1900 millones y el resto, $528 millones, los donaron reconocidas  empresas de la ciudad.  

“Para la Fundación Club Campestre brindar  educación es primordial. Con nuestro trabajo con los jóvenes que le prestan sus servicios al Club cubrimos  la formación de los muchachos desde los 15 hasta los 26 años, pero queremos tener una cobertura desde los 0 hasta los 15. Por ahora con el CDI vamos a empezar desde los 0 hasta los 5, la edad máxima  que un niño puede permanecer en un CDI”, explica la Directora Ejecutiva.  

 El CDI, que ya está en construcción y que será inaugurado en diciembre de este año (entrará en funcionamiento de febrero de 2016) tendrá capacidad para 300 niños y se encuentra ubicado en Altos de Santa Elena porque además de educar a los pequeños, se busca que sea un lugar de encuentro entre la comunidad, promover convivencia pacífica, zanjar las diferencias de hoy:

Como Altos de Santa Elena es uno de los sectores elegidos por el Gobierno para adelantar parte de su proyecto de las 100 mil viviendas gratis, en el sector hay, digamos, dos bandos divididos: los que llegarán a ocupar las casas gratis y los que, por otro lado, compraron una de interés social y que temen que los nuevos vecinos generen violencia en la zona.  

El CDI, que  cuenta entre sus instalaciones con un espacio que podría ser utilizado por la comunidad como centro de convenciones, espacio de encuentro, busca  ser precisamente  un lugar para la   reconciliación de todo. También fuente de empleo en la zona. 

Las madres comunitarias de la Comuna 18  serán capacitadas para que se convierten en las docentes de las 16 aulas que tendrá el CDI, que entre otras cosas -  es la ambición de la Fundación Club Campestre -  deberá ofrecer una educación de alta calidad, a la altura de colegios privados de la ciudad como, por citar un caso, el Colegio Bolívar.

“La idea es que a la formación tradicional, académica, se le sumen otras posibilidades como pensamiento creativo, pensamiento científico, emprendimiento. Queremos que la mente de los niños se abra, miren tantas opciones que tienen y, en vez de considerar irse a la pandilla, sueñen mejor con, por ejemplo, ser científicos, construir  robots”, dice Juliana. 

En las noches, también, esa es la idea, el CDI ofrecerá programas para la formación laboral de las familias de los niños,  “que no sean solo ellos los que piensen en grande”, dice la Directora Ejecutiva de la Fundación que, a propósito, piensa en grande: el objetivo a largo plazo es construir un colegio  que reciba a los pequeños de 5 años que egresan del CDI. 

Así es la Comuna 18

 

 63,7%  de población en estratos 1 y 2, en su mayoría desplazados por el conflicto armado.Una de las 5 comunas  más afectadas por el reclutamiento en Cali.Sexta  comuna más violenta en Cali.  Desconfianza:  “el 82,5 % de los hogares manifiesta que en su barrio hay que estar alerta para que otras personas no se aprovechen de uno”.  30 %  de la población de entre 15 y 30 años está expuesta  a la violencia, trabajo infantil, consumo de sustancias psicoactivas, desescolarización, entre otras problemáticas.

 

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