Así les ayuda usted a los delincuentes cuando difunde noticias falsas sobre Cali

Así les ayuda usted a los delincuentes cuando difunde noticias falsas sobre Cali

Febrero 25, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos / editor de Crónicas y reportajes de El País 
Cadenas falsas

Autoridades piden estar atentos a las informaciones que están circulando a través de cadenas de WhatsApp y no replicarlas hasta no confirmar la veracidad de las mismas a través de los canales oficiales y medios responsables.

El País

Este miércoles, un capitán de la Policía se encontraba en el comando de la Carrera Primera visiblemente molesto. Acababa de detectar una cadena de WhatsApp que decía, palabras más, palabras menos, que unos reconocidos supermercados de línea económica de la ciudad pertenecían a la guerrilla de las Farc.

–Es pura mierda, pura mierda, pero con esas cadenas falsas nos ponen a correr para vigilar esos establecimientos cuando deberíamos estar en otra cosa– decía el capitán con un radioteléfono en la mano.

Cali es una ciudad donde en apenas un mes, enero de 2018, 1160 personas denunciaron haber sido atracadas, aunque también es una capital en la que cada vez más se difunden noticias falsas relativas a la seguridad que le hacen perder tiempo a las autoridades.

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Los agentes de la oficina de comunicaciones de la Policía son los encargados de monitorear las noticias que están circulando en las redes sociales. Este miércoles en sus computadores tenían abiertas decenas de pestañas con las páginas de los medios de noticias de la ciudad y sus direcciones de Facebook y Twitter. También, de ser necesario, verificaban las publicaciones de periodistas, políticos, influenciadores.

En el nuevo mundo de las redes sociales, parte del trabajo de los policías consiste en detectar noticias falsas – o verdades a medias– para contrarrestar el mensaje con información veraz “y que en la ciudad no se genere un caos innecesario”.

El capitán – todos en la oficina pidieron la reserva de su identidad – recordó un caso sucedido hace unos días. Se informó por las redes que un grupo de jóvenes había recorrido el Parque del Perro robando a los establecimientos comerciales. En realidad sí había un grupo de jóvenes causando molestias en el sector, cierta algarabía, pero no estaban robando.

– Lo que hicimos, una vez verificamos que la noticia era falsa, fue acudir a terceros validadores. Llegamos donde los dueños de los establecimientos para que nos dijeran si los hurtaron o no. Y enviamos sus audios por las redes desmintiendo el hecho– decía el capitán.

En septiembre de 2017 circuló también, por WhatsApp, una noticia que daba cuenta de un robo masivo a los clientes de una panadería de la Avenida Sexta. Todo habría sucedido mientras estaban desayunando. En las emisoras algunos periodistas leyeron aquello al aire, lo que hizo que se replicara la cadena de manera masiva. Al sitio llegaron incluso cámaras de televisión. Sin embargo, el atraco resultó ser mentira.

Lo mismo ocurrió con un audio que advertía de un robo en la Carrera Segunda con Calle 34, cerca del Parque del Avión. Era falso, al igual que un asalto masivo en la Avenida Cañasgordas, el decomiso de un dron armado con granadas, ¡un dron con granadas!, y el ‘fake news’ que circuló el pasado fin de semana: el video de un atraco que publicó en sus redes el excandidato a la Alcaldía, Michel Maya. En este caso el video correspondía a un robo ocurrido en Cúcuta, y no como se dijo inicialmente: en el hotel Haus, al lado del Obelisco, en Cali.

La noticia fue replicada por algunos medios, lo que generalmente tiene como consecuencia que una mentira se convierta en verdad. Si lo dice un medio, es cierto, concluye buena parte de la ciudadanía.

– Nosotros nos podemos tardar entre uno y dos días verificando una noticia. No podemos salir a desmentir algo sin estar seguros. En el caso del video que publicó Maya lo que hicimos fue analizarlo. Revisamos las características del lugar y nos llamó la atención que no correspondía al hotel donde habrían ocurrido los hechos. Sin embargo enviamos patrullas y los administradores nos dijeron que no había ocurrido nada.
Como el robo pudo haber sucedido en el sector, las patrullas recorrieron otros establecimientos e igualmente les informaron que no había sucedido ningún robo. Al tiempo nos comunicamos con el Gaula, Sijín y otras autoridades para preguntarles si tenían alguna información.
Resultó una alerta injustificada para la comunidad, y un tiempo valioso desperdiciado para nosotros – decía uno de los agentes de la oficina de comunicaciones de la Policía.

César, el encargado de atender a los clientes en el Hotel Haus, confirmó que al sitio habían llegado patrullas preguntando por el robo. Le recordaron los teléfonos del cuadrante ante cualquier emergencia.

Desde Bogotá, el encargado de las redes sociales de la Policía a nivel nacional aseguró que las noticias falsas son un problema con el que se enfrentan a diario, sobre todo en épocas electorales.

Para contrarrestarlo, dijo, la institución ha debido convertirse en una de las autoridades con más poder de información a través de las redes en todo el mundo.

–La Policía de Colombia tiene 74 cuentas oficiales de Twitter, 64 de ellas verificadas por la red social (tienen el chulo azul, es decir que Twitter las verificó). Por debajo de nosotros está el FBI, con 52 cuentas verificadas.
Tenemos otras 34 cuentas de Facebook, así que la capacidad de difusión es muy alta. Todas las cuentas están gestionadas por personas que han sido preparadas para esto y ante tantas noticias falsas relacionadas con la seguridad, hemos activado un radar para identificarlas y advertirle a la ciudadanía del engaño.

El pasado 8 de febrero, por ejemplo, un hombre llamado Guillermo A Cochez publicó en Twitter un video de una caravana de vehículos en la que de repente uno de ellos explota. Las imágenes fueron captadas desde una ventana. Cochez, ciudadano panameño, escribió: “ELN explota bomba en centro de Barranquilla”.

En realidad la escena de la explosión correspondía a una película que se está filmando en Bogotá.

Al día siguiente, el 9 de febrero, la candidata por el Centro Democrático al Senado, Claudia Bustamante, publicó en Twitter la foto de un camión en llamas. Escribió: “retén del ELN, ruta El Molino, Villanueva, La Guajira. Estos terroristas saben que mandan la parada, entre más crímenes, más premios de Santos”.

Después de la investigación, se comprobó que la foto del vehículo correspondía a un hecho ocurrido en 2016.

Sobre el twitt de la candidata al Senado, la Policía publicó en sus cuentas a nivel nacional la palabra falso en letras mayúsculas. Lo mismo ocurrió con el video del ciudadano panameño y el publicado por Michel Maya.

– No importa quién sea: si identificamos una noticia falsa alusiva a la seguridad le ponemos ‘FALSO, fake news. Corrobore la información que publica en redes sociales. Esto puede traer consecuencias penales’ – advirtió el encargado de las redes sociales de la Policía a nivel nacional.

Gráfico de noticias falsas

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Pablo Uribe, el subsecretario de la Política de Seguridad de Cali, considera que las noticias falsas que están circulando le hacen demasiado daño a la ciudad, especialmente cuando se refieren a asuntos como atracos y homicidios. Pese a que se compruebe que es un suceso falso, el daño está hecho, dijo.

– En el imaginario queda la sensación de que sí ocurrió el crimen. Cualquier noticia falsa le aporta a la alta percepción de inseguridad que ya de por sí tienen los caleños. Pero hay otro tema que me parece más grave: se está poniendo a perder tiempo a las autoridades investigando algo que no ha ocurrido, en una ciudad donde no nos podemos dar el lujo de perder un solo segundo para enfrentar a la delincuencia. Y además desde el punto de vista ético es muy grave porque los ciudadanos empiezan a perderle credibilidad, que de por sí ya está baja, a sus líderes. La gente lo que está viendo en Cali es que los políticos están dando información falsa para beneficiarse en sus ambiciones y eso lo que hace es que la gente desconfíe más de nuestra política y del sistema democrático, lo cual para mí es lo más grave de todo.

– ¿Qué intenciones tendrían estos políticos?, le preguntó a Uribe un reportero

Es muy sencillo: buscan destruir a su contrario, el Alcalde Armitage. La filosofía es destruir la imagen de su contrario político para surgir. Y en el camino ganar notoriedad frente a la ciudad y centrarse en un debate ante la opinión pública y así ser protagonistas. A corto plazo les funciona porque están en boga de la opinión pública, pero a largo plazo soy de los que cree que la gente no es boba, que la gente se da cuenta de que le están vendiendo mentiras.

Este diario conoció que el departamento jurídico de la Alcaldía está estudiando lo sucedido con el video publicado por Michel Maya para determinar si interpone una denuncia formal. En la Unidad de Delitos Informáticos del CTI sin embargo, de momento, no hay una sola noticia criminal por noticias falsas en la ciudad.

Michel Maya aseguró, por su parte, que no se considera parte de la oposición al Alcalde y sus críticas han sido abiertas.

Quienes sí se consideran de la oposición argumentan más o menos lo mismo que en la oficialidad: hay una campaña en redes en su contra.

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No lo reconocen por supuesto, pero en el mundo de las redes sociales hay agencias, influenciadores y estrategas digitales que ofrecen servicios ‘bajo cuerda’ a los que llaman “oscuros”, especialmente en campañas políticas. Su objetivo entre otras cosas es programar tendencias en redes contra un determinado candidato o político electo. Es todo un negocio.

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Para lograrlo ofrecen desde paquetes de likes en Facebook (10.000 likes pueden costar entre $1.000.000 y $1.500.000), venta de cuentas falsas, venta de paquetes de seguidores en Twitter (6.000 seguidores pueden costar $2.000.000) alquiler de bots, un programa que simula el comportamiento humano para realizar desde ciberataques hasta crear cuentas a razón de unos $5.000.000 al mes.

El profesor de comunicación política de la Universidad de la Sabana, Juan Carlos Gómez, comentó a propósito que las redes sociales han tergiversado la manera de hacer política. En sí, dijo, la política es la capacidad de persuadir con propuestas para solucionar las necesidades de la gente; la política como el arte de hacer posible lo necesario. Sin embargo las redes, donde impera el anonimato, se están usando como armas para destruir al otro; al contendor.

– Y eso es lo que está imperando en las campañas políticas contemporáneas a través de noticias falsas que se construyen para desinformar a la sociedad. Tenemos que recuperar la política con argumentos. Es necesario reclamarlo nosotros como ciudadanos – decía el profesor Gómez.

El consultor español Antonio Sola dijo algo parecido: las redes, por lo menos en lo que tiene que ver con la competencia política, es un vertedero que no está regulado.

– La falsedad y la mentira son punibles, por tanto tenemos que construir sociedades más limpias y transparentes.

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Una ‘fake news’ incluso le puede destruir la vida a un ciudadano. El taxista Andrés Vivas denunció que perdió su trabajo por un ‘falso positivo’ en las redes sociales. Según su testimonio, y las fotos de los pantallazos que alcanzó a imprimir, en la cuenta de Facebook de un medio de comunicación de Cali se publicó una información que aseguraba que el taxi que Andrés manejaba el año anterior habría participado en un presunto fleteo e intento de hurto.

Por ello no le renovaron el contrato para manejar el carro, su madre entró en crisis nerviosa, al compañero que quiso manejar su taxi le lanzaron una piedra. Andrés sospecha que la mentira en su contra pudo haber sido creada por alguien de la competencia, aunque no tiene pruebas. Él jura no ser ningún delincuente - ahora maneja un camión por temporadas - y por la publicación en redes puso una denuncia en la Fiscalía. El próximo 8 de marzo tendrá una conciliación con los administradores de la página.

Confía en lo que determinó un fallo de la Corte Constitucional expedido a inicios de este mes, que indica que cualquier persona, al igual que los reporteros, tiene el deber de contrastar fuentes de información de lo que publica en las redes para prevenir noticias falsas que generen pánico o perjudiquen la honra de las personas. El fallo advierte que toda información publicada debe tener sustento. La libertad de expresión es un derecho fundamental, aunque no ilimitado.

“No estoy detrás de una campaña de difamación”: Maya

¿Cómo se dio la publicación del video?

Lo que pasó fue lo que publiqué en la fe de erratas: a mí me llega un video muy temprano en la mañana del pasado sábado, de una fuente que considero confiable, y en el mensaje me dice: esto sucedió en el hotel Haus en el oeste de Cali. Yo no atiendo muy bien el video, después lo analizo, lo veo con calma, y en las horas de la tarde decido colocar un mensaje en redes sociales diciendo que este video que sucedió en el oeste de Cali confirma que la política de seguridad no está funcionando. Mi mensaje tiene un objetivo concreto que no era promocionar el video. Era decir que la política de seguridad en Santiago de Cali no está funcionando y las cifras son contundentes. El video no fue en Cali, es un error, pero me mantengo en mi afirmación.

Sin embargo debió verificar la información siendo una persona pública...

He publicado 16.400 tweets. Y es la primera vez que tengo una imprecisión de este tipo. Una imprecisión donde además la Alcaldía y algunos medios de comunicación han tratado de endilgar que yo estoy detrás de una campaña de desprestigio de la Administración. No hay nada más falso.

No he negado mi responsabilidad, pero es infame que frente a un error de un video suministrado por una fuente que considero confiable, un periodista de la ciudad, me endilgue que estoy detrás de una campaña de difamación.

Se dice que está haciendo política.

No estoy aspirando a nada. Soy una figura pública, y soy un ciudadano. Me considero un ser político activo. Entiendo la ciudadanía como una ciudadanía activa en términos políticos. Pero si lo que están diciendo es que estoy de candidato, o que estoy utilizando mis publicaciones con fines electorales, se equivocan.

Hace parte de la oposición a la Alcaldía...

No me considero como oposición a la Alcaldía. Me considero una persona crítica de una Administración que no ha sido capaz de resolver los problemas sentidos de las ciudad. Si ser crítico significa hacer oposición, no estoy de acuerdo.

Yo reconozco y pondero los avances en materia de salud de esta Alcaldía; pondero los avances en materia de cultura o los trabajos que ha hecho Corfecali, no se pueden negar. Pero soy un crítico de los tres principales problemas más sentidos que tiene la ciudad, que no han cambiado desde la alcaldía pasada: seguridad, movilidad y servicios públicos.

¿Será candidato de nuevo?
En este momento no soy candidato. Hago parte de Alianza Verde, estoy acompañando la candidatura presidencial de Sergio Fajardo y de Catalina Ortiz a la Cámara, pero personalmente estoy dedicado a la empresa privada. Eso no significa que no pueda opinar y seguir trabajando con la comunidad para que esto mejore.

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