Así ha sido la defensa de los derechos de la población afro en Cali

Así ha sido la defensa de los derechos de la población afro en Cali

Junio 17, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos | Reportero de El País
Así ha sido la defensa de los derechos de la población afro en Cali

El 43% de la población negra de Colombia está concentrada en diez municipios, de los cuales tres pertenecen al Valle del Cauca.

El reconocimiento de la población afrocolombiana en Cali es el fruto de una lucha gestada por esta población durante las últimas décadas. Sin embargo, aún falta pasar de los esfuerzos individuales a los colectivos.

William Murillo está al teléfono en su consultorio. William es el Presidente de la Sociedad Colombiana de Cirujanos Plásticos Capítulo Occidente y alguna vez pensó en lanzarse a la Presidencia de la República pero su familia le pidió que no se metiera en esos líos. Desistió.Nació en Buenaventura, se crío en El Cerrito, vive en Cali, habla francés, italiano, portugués, inglés, estudió medicina en la Universidad de Pernambuco de Recife, Brasil, se especializó en la Universidad Federal Fluminense y en Río de Janeiro estudió y practicó la cirugía plástica.Precisamente, dice William, el negro en Cali está conjurando la discriminación a través de la educación. Esa es una de las claves para entender el por qué en un entorno racista un afro llega a cargos de importancia, se convierte en un líder visible.No solo, con la formación, obtiene respeto. También alcanza un nivel socioeconómico superior y en ese momento el afro, agrega Murillo, es mirado de otra manera, se le ve como un igual. Para que un negro estudie, sin embargo, debe haber un esfuerzo personal y familiar insospechado: en Cali, la participación de la población afro en la educación superior apenas llega al 6%.  Óscar Gamboa, el consejero Presidencial para Asuntos Afrocolombianos, en todo caso, piensa igual que William Murillo. En el pueblo negro, desde las décadas pasadas, los años 50, 60, se ha venido generando una conciencia sobre la importancia de la formación académica que ha permitido que el afro se supere, crea en sí mismo, se sienta orgulloso de lo que es,  se destaque.Así el científico Raúl Cuero llegó de Buenaventura a la Nasa, así Amparo Berón Cardona se convirtió en la primera abogada negra autorizada para ejercer el oficio en Inglaterra; así Mabel Lara se convirtió en una de las mejores presentadoras de los noticieros de Colombia y Luis Gilberto Murillo en el más destacado gobernador de todo el país según una encuesta del noticiero CM&. Murillo es el mandatario de los chocoanos. Lennos Ramos, el Defensor del Pueblo del Valle, explica además que la legislación en Colombia protege a los afro, los impulsa, es otra clave para entender el por qué ha surgido el llamado poder negro en Cali y Colombia.Recuerda que en 1993 nació la Ley 70 que reconoce no solo las tierras de las comunidades negras en el Pacífico, la propiedad colectiva de esos terrenos, sino también promueve el respeto a su diversidad étnica y cultural. Apenas hace un año, además, surgió la Ley contra la Discriminación que establece que aquel que vulnere los derechos de afros, indígenas, comunidad LGBTI, pagará hasta tres años de cárcel.Esa legislación envía un mensaje, convence al afro a que tiene los mismos derechos que los blancos, les recuerda a estos que discriminar es un delito, se van transformando imaginarios, realidades, se genera una cultura de respeto por la diferencia. Jesús Agualimpia es director del periódico Pacífico Siglo XXI que circula en Buenaventura y el Chocó.  También es activista. Agualimpia agrega que el pueblo afro, a través de la historia, ha venido insistiendo en la defensa de sus derechos, los ha venido reclamando.  En los años 70 se exigió que no se prohibiera la entrada de los negros a algunas discotecas de Cali; en los 90 se protestó porque una cadena de supermercados  no contrataba  afros por el color de su piel.Los frutos de toda esa lucha, explica Agualimpia, se están recogiendo: algunas puertas se han abierto, algunos muros se han caído, algunos racistas han transformado su pensamiento y eso también explica por qué en Cali existen decenas de afro ejerciendo un liderazgo. La llegada de algunos negros a la política, senadores, gobernadores, alcaldes, también ha generado que otros afro los acompañen en sus administraciones, se posicionen en cargos  de poder. Pero hasta el momento todo se reduce a esfuerzos individuales. Estudio, formación académica, luchas, reclamación de derechos. El gran poder afro se ha gestado así, a través de cruzadas personales.Sigiendo el modelo de inclusión de AtlantaEl periodista y politólogo Esaúd Urrutia habla de algo más. Sigue recordando lo sucedido en Atlanta, Estados Unidos.  A finales de la década de 1980, inicios de los años 90, hubo en esa ciudad una especie de concertación. En ese momento, como sucede en la actualidad, Atlanta tenía un gran porcentaje de población negra. Sin embargo, no tenían acceso a la academia, a los empleos, no tenían representantes en las juntas directivas de las empresas, mucho menos en el gobierno. Aquel desequilibrio generaba un problema social: violencia, inseguridad, enfrentamientos.Entonces surgió una propuesta: hacer una apertura hacia lo afro, la población excluída. Se empezaron a ofrecer vacantes para negros en empresas, en universidades, acogieron al empresario afro, al académico, al científico, al obrero. Hoy Atlanta es un modelo de desarrollo en Estados Unidos. El fenómeno, sospecha Urrutia, se está empezando a dar en Cali a su manera: que existan líderes afro por decenas en la ciudad lo demuestra. También que la Alcaldía haya diseñado un ‘Plan de acción para el Mejoramiento de las condiciones de vida de la población afrocolombiana'. Ese plan, entre otras cosas, propone incentivar a las empresas que contraten personal afro con alto nivel educativo, pretende financiar proyectos académicos en donde la mayoría de los estudiantes sean negros, busca cerrar una brecha:  n los negros de Cali la tasa de pobreza es 71.6% más alta que la del resto de la población.El dato está en el  documento ‘Desigualdades Étnicos Raciales en Cali’, un diagnóstico escrito por Carlos Viáfara, el asesor de asuntos de inclusión del Alcalde.  Esaúd Urrutia habla entonces de una especie de ecuación: si se mejoran las condiciones de vida de los negros de Cali, se mejora las condiciones de vida de toda la ciudad. Cali, insiste, puede repetir el fenómeno de Atlanta, convertirse en modelo de desarrollo para Colombia, un ejemplo de inclusión.  El fenómeno, sin duda, ya se inició y es otra de las claves para entender el surgimiento del llamado poder afro.  

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad