Así es la fiesta de las luces de los judíos en todo el mundo

Diciembre 23, 2014 - 12:00 a.m. Por:
María Teresa Arboleda Grajales | reportera de El País
Así es la fiesta de las luces de los judíos en todo el mundo

Las bendiciones que se recitan durante la fiesta transmiten el mensaje “de que los niños son el eslabón que conecta aquellos días de milagros con nuestros días”, explica el Rabino Nir Koren. Luego se entonan cánticos típicos de la festividad y los pequeños reciben regalos o dinero.

Velitas, cantos, comidas fritas y regalos para los niños se viven en el Janucá, fiesta tradicional judía.

Mañana terminan las Novenas de Aguinaldos en medio de regalos, natilla y buñuelos, y el saludo de amigos y familiares deseándose “¡feliz Navidad”!Mientras esto sucede, otra gran celebración llena de regocijo y gratitud el corazón, esta vez de los judíos, que cada año conmemoran dos milagros en la llamada Fiesta de las Luces, que en esta ocasión se realican entre el 16 y el 24 de diciembre.En esta fiesta de nueve días, también llamada Janucá, los bocadillos típicos son los latkes (tortitas de papa) y las sufganiot (berlinas fritas rellenas con cosas dulces, como mermelada, arequipe o chocolate). “Los judíos siempre comen”, asegura sonriente el rabino Nir Koren, al explicar que la costumbre de consumir cosas fritas les recuerda el milagro del aceite: Cuando los macabeos recuperaron el Sagrado Templo de Jerusalén de manos de los griegos, se dispusieron a encender el candelabro que debía arder constantemente en el santuario. Pero hallaron solo una vasija de aceite de oliva puro con el sello del sumo sacerdote, indicando que no había sido profanada por los griegos. La fabricación de nuevo aceite puro tardaba al menos ocho días, así que los macabeos encendieron el candelabro con la única vasija que encontraron, la cual contenía aceite suficiente para que ardieran las llamas un solo día. Más ocurrió un milagro y el aceite ardió incesantemente por ocho días seguidos.En Janucá los niños reciben regalos, aunque la tradición antigua consiste en darles dinero: januca guelt, en el que cada uno ve en el billete que recibe algo diferente: uno ve una camisa nueva, otro ve un reloj y un tercero ve la oportunidad de realizar un acto de caridad. El dinero en sí mismo no tiene valor, pero su potencial es infinito.“En cada acontecimiento de nuestras vidas debemos esforzarnos por ver lo que se esconde debajo de la superficie, para poder descubrir la esencia y concretar nuestro potencial de la mejor manera. Utilizar lo material aprovechando su potencial positivo, para fines espirituales. Ese es el significado del dinero que damos a los niños”, sostiene Andy Koren, esposa del rabino Nir.El rabino es un guía espiritual que enseña la ley de la Torá, las tradiciones y la filosofía judía. En casos de dudas acerca de cómo proceder en muchos ámbitos de la vida, los judíos recurren a su rabino para que los oriente. Al encender las velas, niños y adultos recitan bendiciones: la primera se refiere al mandamiento de encenderlas, la segunda conmemora los milagros ocurridos en aquellos días y en nuestros días. Luego se entonan cánticos típicos de la festividad.También se acostumbra jugar con trompos, en hebreo sevibón, porque cuando Israel formaba parte del imperio griego, el rey griego Antíoco Epifanes, decidió acabar con la religión judía en sus dominios por medio de decretos que prohibían las prácticas religiosas judías, como el estudio de la Sagrada Biblia. Los judíos, decididos a no dejarse vencer, continuaron sus rituales y estudiando la Biblia en secreto. Más cuando los soldados griegos llegaban a inspeccionar, ellos simulaban estar jugando al trompo en lugar de estudiar, por lo que este inocente juego salvó la vida de muchos en aquella época.Hay también un simbolismo profundo en este juego: se trata de no olvidar ni por un minuto que Dios es quien mueve el mundo. Recordar que no debemos perder la esperanza, incluso en los momentos más difíciles, ya que Dios puede dar vuelta al trompo de la vida y cambiar todo.  Similitud Jaime Alonso Dueñas, director del programa radial ‘Amanecer con Dios dominical” y quien ha viajado 35 veces a Israel, indica que “el cristianismo emerge del judaísmo y es muy importante que la gente tenga una mirada hacia Israel, hacia ese lugar sagrado en la tierra que Dios escogió para colocar su nombre, donde ocurrieron todas esas cosas en el pasado y que tienen aplicación en el presente en la vida de un creyente. Al respecto, Nir Koren dice que, por ejemplo, “la tradición tan hermosa que hay acá el 7 de diciembre, de prender las velas, es una costumbre en la que nosotros vemos una influencia judía muy importante”.Para él, que llegó a Cali con su familia hace dos años, “es importante aceptar la diversidad, entender que no soy el único, y eso es lo bonito, ver muchas culturas. Por eso se necesita un mundo más tolerante, tener cada uno lo suyo y protegerlo para que no desaparezca”.A él como a su esposa, una periodista argentina, lo que más les gusta de los caleños es la calidez, la alegría, el optimismo y la amabilidad con que se manifiestan. Bromea al decir que algunos judíos le dicen que “tienen mucho aguardiente en sus venas”.Ejemplo de hermandad“Las grandes religiones son hermanas y factores de integración social importantísimos”, expresó recientemente el alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero Velasco, al adelantar que se realizan gestiones para construir un parque interconfesional en el Cerro de la Bandera, “donde podamos reunirnos las diferentes confesiones religiosas y cada uno adorar al Dios de cada uno, que yo creo que es el mismo, a la hora de la verdad”. Entre las religiones presentes en este proyecto ambiental, que se constituye en un ejemplo de hermandad y convivencia, está el judaísmo. Estas son buenas noticias para la ciudad, ad portas de que unos celebren la noche de Navidad y otros enciendan, hoy, las nueve velas del candelabro del Janucá.Porque en la primera noche solo se prende una vela y la adicional o shamash, que se usa para encender las demás. La segunda noche, dos velas y el shamash, y así se aumenta una vela cada noche hasta encenderlas todas al final. Esto es un símbolo de que siempre debemos aspirar a aumentar luz en el mundo, esforzándonos por realizar cada vez más buenas acciones. Solo que la celebración acaba mañana, con la salida de las estrellas, porque el día judío comienza y termina al anochecer. Mañana, además de conmemorar dos milagros antiguos, el pueblo de Israel se saludará con un “feliz Janucᔠy desearán para todas las religiones del mundo que “la paz sea con ustedes”, que en hebreo se dice: ¡Shalom aleijem!

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