Arrebato Caleño, la escuela de salsa que junta el baile social y la cultura

Julio 01, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Lina Uribe / Elpais.com.co
Arrebato Caleño, la escuela de salsa que junta el baile social y la cultura

Nhora Alejandra tiene cerca de cinco años de experiencia en el baile social. El año pasado participó en el Salsódromo como parte de la comparsa de la discoteca Tin Tin Deo.

Una joven caleña es la gestora de este proyecto que busca que propios y extranjeros conozcan más a fondo la ciudad.

A finales de diciembre del 2014, Nhora Alejandra Tovar tuvo un arrebato: tras escuchar las peticiones de sus amigos y conocidos para que les enseñara a bailar salsa, esta caleña decidió empezar a darle forma a un proyecto que a mediados de febrero de este año se consolidó como Arrebato Caleño, una escuela de baile social ubicada en San Antonio.

Una puerta gigante de madera da la bienvenida a este sitio lleno de sabor y saber, pues más allá de una escuela de baile tradicional, Nhora ha implementado en Arrebato Caleño un componente cultural que permite que propios y extraños exploren la ciudad por completo a partir de un primer acercamiento a la salsa. “Quería plantear un espacio que fuera de ciudad, un proyecto cultural en el que se hablara de cultura, de gastronomía y de todo lo que nos identifica y hace parte de Cali”, comenta esta comunicadora social apasionada por la cultura caleña.

Detrás del portón se esconde una sala amplia en la que Nhora y otros profesores dan las clases de baile. En el espejo gigante que cubre toda la pared reposan colgados unos banderines que representan distintas partes del mundo, pues Arrebato Caleño es un punto de encuentro para todos aquellos que llegan a Cali y se interesan por conocer un poco más de la ciudad.

“Hay muchas personas que quieren aprender a bailar salsa pero no para espectáculo, eso es conocido como ‘baile social’. Los bailadores sociales estamos por debajo del nivel de los bailarines profesionales, pero por encima del de los bailadores comunes”, dice Nhora.

Después de solo cuatro meses de funcionamiento, por Arrebato Caleño han pasado cerca de 120 personas, entre propios y extranjeros, que se han querido acercar un poco más a la ciudad a través de sus sitios turísticos, sus prácticas culturales y, por supuesto, la salsa. Incluso, Nhora Alejandra ha conocido de cerca varios casos de turistas que vienen por una pasadía corta, pero toman la decisión de quedarse a vivir en Cali porque se enamoran de la ciudad. “Lo que más les gusta es, sin duda, la amabilidad de la gente, las sonrisas y todo el ambiente que se vive acá”, comenta.

Cuando un extranjero llega a la escuela, lo reciben con una lulada. Mientras disfruta de este manjar le comparten toda la propuesta de Arrebato Caleño, que incluye las clases de salsa y un recorrido turístico por la ciudad según lo que le interese conocer. Si su estancia es corta, puede armar una agenda exhaustiva para disfrutar Cali al máximo; si no, con más tiempo y paciencia puede visitar distintos puntos de disfrute salsero como La Topa Tolondra, Tin Tin Deo y varios sitios que ya se han convertido en un referente de la ciudad, además de conocer lugares tan emblemáticos como La Ermita, Cristo Rey, el Cerro de las tres cruces, entre otros.

[[nid:438983;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2015/07/_jog6325aa.jpg;left;{Después de dos meses de estar en Cali, Kazuya Kuwayama ya domina varios pasos de la salsa caleña. Jorge Orozco / El País}]]

Nhora recuerda que por su escuela han pasado turistas de países como Francia, Holanda, Alemania, Estados Unidos, Chile, Austria y Ecuador. En este momento hospeda en la sede de Arrebato Caleño a Kazuya Kuwayama, un japonés que vino a pasar solo una semana pero ya lleva dos meses. A Kaz, como lo llama de cariño, le encanta subir todos los días a la iglesia de San Antonio para ver cómo cae la tarde. Y como regalo a Cali, se está aprendiendo la canción ‘Cali Pachanguero’ para interpretarla antes de partir. “Todos los días practica y ya casi se sabe toda la letra, es gracioso porque su pronunciación es una mezcla de japonés, inglés y español, pero él está muy contento aprendiéndosela”, cuenta Nhora.

Ahora, Nhora Alejandra y su escuela de baile se preparan para un segundo arrebato: poner en marcha un proyecto gastronómico ligado también a la cultura caleña y a todo lo que representa esta ciudad. Mientras tanto, seguirá compartiendo con el mundo entero todo el sabor y el saber que alberga Cali. 

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