Anuncian controles para que las babillas no deambulen en las calles de Cali

Octubre 21, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El Dagma hará los operativos ambientales en la Comuna 22, donde habitan estos animales.

[[nid:587588;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/10/babillacali2.jpg;full;{Una babilla de 1,50 metros y 60 kilogramos generó alerta entre la comunidad. Fue trasladada hasta el Centro de Valoración y Atención de Fauna Silvestre San Emigdio de la CVC, ubicado en zona rural de Palmira.}]]A raíz de la captura de una babilla ayer en el kilómetro 10 de la vía Cali - Jamundí, al sur de la ciudad, el Dagma anunció más controles a estos animales, en especial en la  Comuna 22. Uno de los planes es sembrar plantas como rastrojos en los alrededores del humedal Los Cisnes (también conocido como de La Babilla), en  Ciudad Jardín, para evitar que los reptiles deambulen por las zonas verdes.  De acuerdo con la autoridad ambiental, la iniciativa busca regular el contacto entre los humanos y las babillas para prevenir accidentes por estas acciones.  “Estos animales de por sí no atacan, pero si se sienten en peligro  responden agresivamente; por esta razón es que aumentamos los controles y estamos desarrollando unas campañas de socialización para decirle a la gente que en ese lago hay babillas, lo que  genera ciertos peligros”, explicó Ana María Valencia, bióloga del Dagma y líder del grupo que monitorea el humedal.  Aunque, en principio, se tenía reporte de solo dos babillas, la experta señala que en Ciudad Jardín habitan más de estos animales. “Hay babillas pequeñas que no alcanzan ni 80 centímetros y esas han sido tiradas allí por la gente,  las grandes tienen una longitud de más de un metro. En los controles que hemos hecho he visto dos arriba y una abajo, pero la comunidad dice haber visto más”, precisó Valencia. Para ella es imposible que estos animales  se reproduzcan en la ciudad. “Las condiciones climatológicas no son las adecuadas, ellas necesitan un clima caliente como al nivel del mar”, añadió.  Los controles del Dagma a estas babillas se realizan una vez por semana con un grupo de diez profesionales en fauna. “Una de las problemáticas que más se presenta  es que la gente quiere alimentar a las babillas y eso es lo que queremos evitar, porque estos animales se acostumbran a recibir comida de los humanos y eso genera que empiecen a salir a las calles en busca de alimentos”, puntualizó la bióloga Ana María Valencia.   Algunos habitantes de la Comuna 22 señalaron que aunque las babillas ya se volvieron un atractivo  para  propios y extraños, no se debe bajar la guardia con los controles para evitar tragedias.    “Son positivas estas nuevas estrategias porque aquí llega gente que no es de la comunidad a disfrutar del parque, pero lo hacen sin ningún cuidado, aún sabiendo que están las babillas y puede ser peligroso”, afirmó Amparo Valencia, residente de la Comuna 22. Según el Dagma, ya se han realizado varios operativos para trasladar a estas babillas, pero no ha sido posible capturarlas.

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