'Alto volumen', la agrupación caleña que puso a bailar a los mexicanos

'Alto volumen', la agrupación caleña que puso a bailar a los mexicanos

Mayo 27, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción El País
'Alto volumen', la agrupación caleña que puso a bailar a los mexicanos

La historia del grupo comenzó hace tres años, cuando en el Primer Encuentro de Talentos que se realizó en el Tecnocentro Cultural Somos Pacífico, los chicos aparecieron con su propuesta, que más allá de ser música pura era un proyecto de vida.

La historia del grupo comenzó hace tres años, cuando en el Primer Encuentro de Talentos que se realizó en el Tecnocentro Cultural Somos Pacífico, los chicos aparecieron con su propuesta, que más allá de ser música pura era un proyecto de vida.

Damper es hijo de la otra ciudad. De la otra Cali. Porque existe otra Cali, obvio, así como existe otra Cartagena y otra Medellín y otra Bogotá: las ciudades que invisibilizadas por el abandono estatal han ido creciendo adentro de las ciudades que se ofertan en las postales turísticas.

Damper es su nombre artístico. Ni chapa ni alias. Nombre artístico porque eso es él, un artista, un rapero capaz de convertir sus pregones en himnos tan potentes como para romper las fronteras invisibles:  hace cosa de un mes –días más, días menos- él y otros seis chicos nacidos y criados del otro lado de la avenida que divide a las dos Calis, estuvieron dándole la vuelta a México con su música.

Los chicos del Oriente caleño fueron entonces noticia allá, donde las noticias llevan años repitiéndose entre titulares manchados de sangre y perforaciones hechas por las balas de la mafia. Pero resulta que de vez en cuando la vida todavía es noticia. Así no alcance a llegar a las primeras páginas.  

Junto a David, que es guitarrista, y Pamela, que canta como los ángeles, y Carlos, que toca el saxofón, y Dawer, que es bajista, y Johnatan, que es músico en todo el sentido de la palabra, Damper conformó ‘Alto Volúmen’, una agrupación que mezclando el hip-hop y el funk, y ritmos del Pacífico con ritmos urbanos, inventó su propio género: una gozadera a la que llaman ‘popfunky’, que no solo les ha servido para prender la fiesta donde sea que suenen, sino para contar cantando la ciudad que tantos insisten en no ver, en no escuchar, en no sentir, en no vivir.

Una de sus canciones, por ejemplo, lleva como título ‘Avenida Adentro’, haciendo alusión a buena parte de la vida que ocurre del otro lado de la Simón Bolívar. Una Avenida que muchos no conocen en Cali, pero que allá en México, donde se presentó ‘Alto Volumen’, se la bailaron en Puebla, Toluca y Cuernavaca.

La historia del viaje y del grupo y de las fronteras rotas comenzó hace tres años, cuando en el Primer Encuentro de Talentos que se realizó en el Tecnocentro Cultural Somos Pacífico (barrio Potrerogrande), los chicos aparecieron con su propuesta, que más allá de ser música pura era un proyecto de vida, tal como hace poco escribió la periodista Lucy Libreros, que en abril tuvo el oído suficiente para hallar la melodía de estos chicos.

A partir de entonces, contó la reportera en una nota que se publicó en este diario, “llovieron invitaciones para presentarse en bares como Mikasa y universidades como la Autónoma y la Javeriana. Para compartir tarima con Aterciopelados y Sistema Solar en el October Fest. Fue la conquista de la otra Cali”. Después de todo eso llegó la gira por México.

Damper, entonces, es ejemplo de lo que ocurre y puede ocurrir cuando se abren los ojos ante la ciudad que crece al oriente de Cali. Que es justamente lo que ha venido haciendo el Tecnocentro Somos Pacífico, ese esfuerzo de otro mundo que impulsado conjuntamente por la Fundación Alvaralice, Comfandi y la Alcaldía, ya ha beneficiado a a 2500 personas entre ellos niños, jóvenes y adultos  a través de programas extracurriculares enfocados en la danza, música, arte y tecnología.

Y también de generación de ingresos. Porque tal como dice la directora de Alvaralice, Whitney Cox, “no solo se trata de enseñarles a que toquen un instrumento musical para que aprovechen mejor su tiempo libre, sino ayudarles a entender las posibilidades que tienen con esa herramienta en las manos”.

Desde el Tecnocentro, es el caso, funciona a una ‘agencia de talentos’ cuya labor es ayudar a buscar los caminos para que los chicos lleguen cada vez más lejos con sus nuevos saberes. Pero los caminos, se sabe, no se abren solos. Y muchas veces, tantas veces, casi todas las veces, es muy difícil abrirlos. Por eso Alvaralice también puso en marcha un ‘Club de Amigos’, para que todos los quieran ayudar con la causa y dar una mano, puedan hacerlo.

No hace falta ser millonario, solo tener la convicción de ayudar. Y de querer abrir los ojos ante la ciudad que también nos compone. Anoche, una presentación artística de los chicos del Tecnocentro, que fue el punto más alto de un coctel organizado para dar a conocer mediante otras vías el ‘Club de Amigos’, fue una ratificación palpitante y feliz de lo que significado de las fronteras rotas.

“Para nosotros Tecnocentro es una oportunidad. Un inmenso apoyo para seguir construyendo nuestros sueños. Es nuestra casa”, dice la voz, en ‘Alto Volumen’, de Damper.

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