Alcaldía de Cali quiere volver a administrar el servicio de aseo

Alcaldía de Cali quiere volver a administrar el servicio de aseo

Abril 27, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Alcaldía de Cali quiere volver a administrar el servicio de aseo

Alrededor de dos mil toneladas diarias de basura son recogidas en Cali por los cuatro prestadores del servicio público de aseo.

A diez meses de que terminen los actuales contratos de aseo de la ciudad suscritos con los operadores Ciudad Limpia, Emas, Promoambiental Cali y Promoambiental Valle, el Municipio ya comienza a analizar la manera de que ese servicio regrese a sus manos.

Los líos generados por la concesión del alumbrado público en Cali han disparado las alertas sobre el contrato de aseo, otro de  los servicios públicos del Municipio cedido a empresas privadas, cuyo plazo de ejecución también está cerca de concluir. Las preocupaciones  de la Alcaldía de Cali tienen que ver con aspectos tales como el papel que jugará  la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios en el modelo de contratación que se seguirá luego de finalizados los contratos con los cuatro prestadores en febrero de 2016 y  la tasa de retribución que pagará cada empresa por la explotación del servicio. Como se sabe, Emsirva, que históricamente prestó el servicio de aseo, está intervenida y en liquidación por la Superintendencia de Servicios Domiciliarios y, por esa razón, esa superintendencia se arroga el derecho de contratar el servicio de aseo de la ciudad. Además de las dudas del Municipio —constitucionalmente dueño y responsable del servicio de aseo—, el otro aspecto que entrará a jugar   es el nuevo marco tarifario de aseo, el cual incluye el ‘Costo de limpieza urbana por suscriptor’, Clus, que será incluido en la tarifa que pagan los usuarios. El Clus, según lo  previsto en la Resolución 710 de 2015 aprobada por la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA), incluiría costos por concepto  de corte de césped en  vías y áreas públicas, poda de árboles, lavado de zonas públicas e instalación de cestas en  áreas públicas, entre otros. Estos son costos adicionales a los servicios de recolección, barrido y disposición final de basuras que ya están incluidos en la tarifa de aseo. Javier Mauricio Pachón, secretario general de la Alcaldía, indicó que no se trata de incrementar la tarifa de aseo, sino que los Clus se incluyan en el rango tarifario  legal establecido que tiene un piso y un techo. En el caso de Cali —señaló— el cobro del servicio de aseo  está en el techo, lo que quiere decir que el Clus no subiría la tarifa, porque no es posible superar el tope establecido. Lo que queda claro es que servicios como la poda de árboles y el mantenimiento de las zonas verdes que  han tenido problemas en su contratación a través del Dagma, pasarían a ser responsabilidad de las empresas de aseo y deberán hacerse   de manera permanente.  La puja del aseoPero, a diez meses de expirar los actuales contratos de aseo con los operadores Ciudad Limpia, Emas, Promoambiental Cali y Promoambiental Valle, la puja por el negocio del aseo empieza  a abrirse paso. La primera tensión se advierte  entre el Municipio y la Superintendencia de Servicios Públicos. Yahaira Díaz, gerente liquidadora de Emsirva, indicó que la Superintendencia está analizando cuál sería el modelo a implementar a partir de febrero de 2016. Eso indica que el ente interventor tiene la intención de seguir administrando el servicio, pese a que Emsirva está en liquidación hace seis años. Pachón, por su parte, sostiene que es el Municipio como dueño del servicio el que debe decidir qué pasará con él. Indicó que el Municipio tiene recursos por más de $400.000 millones de libre destinación, suficientes  para apalancar el pasivo pensional de Emsirva de unos $80.000 millones y cerrar su liquidación. Antes no lo podía apalancar porque no tenía con qué. Esto cerraría la liquidación de Emsirva y el aseo volvería a la administración del Municipio, dice. Adicionalmente, la retribución de los operadores a Emsirva durante los seis años del contrato llega a $92.000 millones, una cifra similar al pasivo pensional de la entidad. El Municipio —dijo— puede asumir el aseo a través de Emcali o contratarlo con operadores mediante una licitación pública como se hizo en 2008. O prorrogarlo con los actuales, pero “no en las mismas condiciones en que está hoy”, agregó  el funcionario. Los prestadores contratistas, a su vez, sostienen que la retribución que se paga por explotar cada zona de servicio de aseo y que está entre el 0 % y 27 %, no es caprichosa, sino que obedece a la modelación del negocio. Es decir, corresponde a  lo que se produce. El concejal Jhon Jairo Hoyos también es de la idea de que el servicio de aseo debe volver al Municipio y operarlo Emcali, ya que “los servicios públicos deben ser los grandes generadores de recursos para la ciudad,  porque de lo contrario se seguirá utilizando solo el predial como fuente de ingresos”. Lo cierto es que en esta puja está de por medio un jugoso  negocio que produce $800.000 millones al año con un mercado cautivo de 680.000 usuarios, que cada día crece más. Nivel de satisfacciónEl servicio de aseo en Cali ha mejorado sustancialmente durante los seis años en que ha sido operado por empresas privadas en cuatro zonas. Según la interventoría de Emsirva, la satisfacción de los usuarios con el servicio es del 82 %. El programa Cali Cómo Vamos 2015, a su vez, dice que los caleños le dan una calificación de 3.5 en una escala de 1 a 5. Sin embargo, el servicio aún tiene debilidades que deben mejorarse. Una de ellas tiene que ver con el espacio público. El informe de la interventoría de Emsirva el año pasado decía que el componente de aseo del espacio público “es el más afectado; las deficiencias en la prestación de este servicio tiene que ver con la falta de cultura ciudadana, la presencia de habitantes de la calle, carretilleros y la falta de apoyo por parte de las autoridades competentes”. Otra debilidad es que no hay centros de acopio donde se pueda hacer una labor de separación de desechos para el reciclaje.  Y otra es que no hay escombreras, cuyo licenciamiento está a cargo del municipio, y muchos desechos se arrojan a lotes y zonas verdes.

 

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