¿Acabar la Feria de Cali y convertirla en un carnaval?

Diciembre 28, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Camilo Osorio Sánchez | reportero de El País
¿Acabar la Feria de Cali y convertirla en un carnaval?

En el carnaval del Cali Viejo participan grupos folclóricos y artísticos de toda la ciudad, así como comparsas invitadas de otras regiones.

Líderes culturales han propuesto en repetidas ocasiones los beneficios que traería transformar la Feria en un Carnaval. El País sometió la propuesta al debate, justo este 28 de diciembre, día del Carnaval del Cali Viejo.

Los diablitos, Jovita Feijoo, el Loco Guerra y otros personajes de la cultura popular de la ciudad salieron a la calle este 28 de diciembre, como cada año, para conmemorar otra versión del desfile del Cali Viejo, el evento más tradicional de la Feria de Cali.

El desfile es una alusión a la tradición histórica y cultura de Cali, pero también la oportunidad para destacar el aporte que otras comunidades han dejado en la ciudad, producto de las migraciones y la multiculturalidad. Pero en su esencia, el desfile busca traer a la memoria la existencia del carnaval que tenía Cali y que se transformó con el tiempo en una Feria.

De hecho, muchos de los artistas, gestores culturales y líderes de la ciudad que han participado en este evento, suelen aprovechar este día para insistir en el llamado de recuperar el carnaval e incluso convertirlo en reemplazo de la Feria. ¿Qué tan viable y oportuno es este pedido?

Nicolás Ramos, presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, recuerda que las festividades de la ciudad eran históricamente carnavales y no ferias. Dice que el último carnaval se realizó en 1936 y que se trataba de una festividad popular con desfiles.

“Después, hacia el año de 1954, se realizó el Reinado Mundial de la Caña de Azúcar, que fue el evento pensado para todos esos que no podían participar de las fiestas taurinas, de gran popularidad en la década. Los abonos para esas corridas se agotaban desde febrero”, dice.

Recuerda que el Reinado era una festividad de carácter popular, que además tenía presentaciones de artistas internacionales, como Fernando Valadez, pero con el tiempo, los alcaldes empezaron a incentivar la instalación de las populares casetas en las que la rumba caleña emergía. “En esa época no se hablaba de Feria, sino del Reinado y de los desfiles”, cuenta.

La denominación de Feria de Cali surgió un año después de la explosión del 7 de agosto de 1956, como una apuesta política para superar la tragedia. El evento emergió con el nombre de Feria de la Caña y el año próximo cumplirá su versión número 60.

Andrea Buenaventura, directora de la Fundación Delirio, considera que es necesario que Cali regrese a sus épocas de carnaval. Explica que mientras la Feria, como concepto, es un evento donde hay expositores y espectadores alrededor de una serie de actividades, el carnaval rompe con las barreras de la sociedad y es una festividad en la que es esencial la participación ciudadana.

Es decir, mientras en una Feria se asiste a una serie de eventos específicos, muchas veces sólo en calidad de espectador, en el carnaval la fiesta se vive en todos los rincones de la ciudad, con diferentes manifestaciones culturales, y no solamente con eventos específicos.

“Hace falta esa labor investigativa del carnaval y participativa, porque el carnaval está en nuestra memoria. Cali tiene todas las particularidades culturales propias del carnaval”, señala Buenaventura.

Pero para Zoila Angulo, exdirectora de la escuela de Danzas del Instituto Popular de Cultura, en la actualidad es difícil encontrar esa concepción del carnaval en Cali y esa sería una de las causas de la poca acogida que tiene el desfile del Cali Viejo.

“Cali no maneja ese significado del carnaval, de darle rienda suelta a la carnalidad, al cuerpo, al festejo. Los orígenes de los carnavales hablan del derroche de alegría, del festejo del cuerpo. Y ese es un significado más cercano a los carnavales de Barranquilla o Blancos y Negros en Pasto. En Cali lo que se dice es vámonos de Feria”, argumenta.

Para esta gestora cultural, la recuperación del carnaval debe partir del pueblo, no debe ser una imposición. Y explica que la prueba de ello es el Salsódromo, porque es una manifestación innata que estaba en los barrios de Cali, de la que los caleños se apropiaron y que ahora los convoca entorno a un desfile.

Sin embargo, el periodista e investigador cultural Álvaro Gartner señala que la Feria ya es un carnaval oculto, que se hace más visible con el Cali Viejo del 28 de diciembre.

“Con la Feria se evidencia la esencia del carnaval: inicia el 25 con esa conducta transformadora de lo cotidiano a lo excepcional, y después del 28 de diciembre todo empieza a apagarse”.

Gartner explica que la gran diferencia radica en que los carnavales tienen una configuración de siglos, mientras la Feria es una decisión por decreto donde la programación es elegida por pocos.

“Pero es perfectamente posible pasar de una Feria a un Carnaval. Bastaría con una lectura de un bando, como intentó hacerlo el exalcalde Rodrigo Guerrero, y luego un epílogo, que ya está incluso en la cultura de los caleños, y que es la quema del 'Año Viejo' para despedir el carnaval”.

[[nid:605888;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/12/cali-viejo-home_0.jpg;full;{Las comparsas con los mejores músicos, bailarines y artistas de Cali se tomaron el corredor de la Autopista Suroriental para destacar las tradiciones caleñas y todas sus raíces culturales.Fotos: Jorge Orozco | El País}]]

Jhon Jairo Perdomo, director del carnaval del Cali Viejo 2016, dice que en efecto, Cali debe tener su carnaval, con un espacio propio y componentes específicos. “Un carnaval, en vez de una Feria, implica la participación de toda la ciudadanía en las festividades, es una apuesta de ciudad que incluso genera una activación económica enorme”.

Desde su perspectiva, lo más similar a un carnaval en Cali es lo que ocurre con el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, donde se conjugan expresiones musicales, gastronómicas, dancísticas y demás, de las que las personas se apropian.

Pero, señala, los carnavales en el resto del mundo suelen estar sujetos a la temporada previa al Miércoles de Ceniza, pues vienen de tradiciones europeas directamente relacionadas con el calendario de la iglesia católica.

“No en vano el carnaval del Cali Viejo se realiza siempre el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes”, que según la tradición popular conmemora el asesinato de los niños de dos años nacidos en Belén.

Insiste en que Cali lo tiene todo para pasar de una Feria a un carnaval, pues se cuenta con una gran riqueza cultural, de artistas, músicos, actores, gestores y demás.Pero, añade que el gran reto es convocar la participación de ciudad en torno a la festividad.

“En las ciudades donde hay carnavales, la fiesta se siente en todas partes. Toda la ciudad gira en torno al carnaval y uno regresa con la camiseta con los logos, los detalles inspirados en esa cultura, y demás. En Cali podemos impulsar toda nuestra riqueza hacia ese fin”.

Pero, ¿de qué depende lograr esa transformación?

Andrea Buenaventura señala que es una decisión política que debe ser estudiada con la ciudadanía, pero sobre todo con una posición responsable de los líderes culturales de la ciudad.

“Además implica la participación de todas las instituciones de la ciudad. No se trata solamente de un apoyo comprando boletas. Es, por ejemplo, que una empresa monte su propia comparsa y que todos los ciudadanos participen del carnaval”.

Gartner, por su parte, dice que es una cuestión que está en manos de las autoridades del sector cultural, quienes pueden hacerlo como proceso de recuperación cultural, que no implica cambiar la programación de la Feria, sino consolidar sus eventos

“Incluso recuperaría la cabalgata como un desfile de homenaje al caballo. Yo ví en Cali cabalgatas organizadas, con la presencia de escuelas de equitación, no el desorden en el que terminó convirtiéndose el evento”.

Para Luz Adriana Latorre, gente de Corfecali, la ciudad “tiene una gran semilla de carnaval y seguramente el carnaval precedió a la Feria, pero la Feria creció más allá y ahora está a punto de cumplir 6 décadas".

"Yo no estoy tan segura que sea un proceso tan fácil, como decir 'hágase el carnaval, y que el carnaval aparezca'. Creo que debe ser un proceso surgido de la gente, que se haga presente en la ciudad, porque cuando se tienen 60 años de tradición, no sé que tan traumático pueda ser ese cambio”.

Pese a ello, Latorre considera que en el caso de que ese cambio alguna vez se diera, la existencia de Corfecali garantizaría la realización de un carnaval, pues se cuenta con la institucionalidad para organizar y planear una festividad como esa.

[[nid:605529;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/12/afp_jf4p8_0.jpg;full;{Con esta experiencia 360, desde cualquier lugar, con tan solo mover el cursor sobre el video, usted podrá recorrer y admirar el desfile más esperado de la Feria de Cali sin interrupciones. ¡No se lo puede perder!Por: Jonathan Herrera y Carlos Salinas}]]

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