A restaurar el templo del Sagrado Corazón de Jesús de Cali

A restaurar el templo del Sagrado Corazón de Jesús de Cali

Marzo 10, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos | Reportero de El País
A  restaurar el templo del Sagrado Corazón de Jesús de Cali

El plan de restauración del templo del Sagrado Corazón de Jesús del barrio Centenario también incluye el cambio de la totalidad de las lámparas de la iglesia por luces led, que además de iluminar más, consumir menos, son ideales para proteger los frescos.

Ubicado en Centenario, cumple 70 años de construido. Cambiar las instalaciones eléctricas, una de las prioridades.

El Padre José Gabriel Gómez Díaz sonríe y dice, medio en serio medio en broma, que el Templo Votivo del Sagrado Corazón de Jesús de Cali no se ha incendiado por dos razones: la primera porque sus luces apenas se encienden dos veces en el día —a las 12:00 m. y a las 6:00 p.m., hora de las eucaristías— y la segunda porque definitivamente Dios debe andar por ahí haciendo milagros, controlando chispas. Hace poco, recuerda, hubo un matrimonio por todo lo alto. Instalaron equipos de sonido, una pantalla, luces de gran potencia y cuando encendieron todo eso, la iglesia se quedó sin electricidad. No soportó tanta carga. Cambiar las instalaciones eléctricas del templo, entonces, es una de las prioridades, sigue el Padre José Gabriel, mientras revuelve su taza de tinto con una cuchara. Esas instalaciones son ya demasiado añejas —el templo se construyó hace 70 años, cuando los sacerdotes daban la misa de espaldas a los fieles y sin necesidad de micrófonos— y durante todo ese tiempo se han hecho otras conexiones artesanales, inseguras, para poner un parlante aquí, una lámpara allá, el sonido de aquel lado, de acuerdo a las necesidades que han ido surgiendo. Efectivamente, de algunas de las lámparas que están colgadas sobre las columnas del templo salen cables como culebrillas y la única seguridad para evitar un corto es cinta aislante. Es jueves en la mañana, el Padre José Gabriel toma café sentado en el comedor de la casa cural y a su lado está María Teresa Moncada, periodista, miembro del Consejo Pastoral del templo y una de las personas que está impulsando la idea que le surgió al Padre hace seis meses cuando llegó a Cali desde Bucaramanga: restaurar el templo del Sagrado Corazón de Jesús del barrio Centenario. Algunos lo conocen con otro nombre: la Iglesia del Colegio Berchmans.María Teresa, quien se ha dedicado a reconstruir el pasado del templo, cuenta la historia. El Colegio Berchmans, dice, fue fundado el 2 de octubre de 1933  por la Compañía de Jesús —conocidos comúnmente como Jesuitas, una orden religiosa de la Iglesia Católica fundada en 1539 por San Ignacio de Loyola— y el Berchmans estaba ubicado al principio justo en esta manzana donde está el templo, en el barrio Centenario, Avenida 3 Norte 7-01, exactamente. Y, mientras se construía el Colegio, se iba levantando dentro del mismo la capilla. Pero se quedó pequeña para tanto alumno que empezó a ingresar y fue cuando los padres de familia, unidos a las Madres Católicas, las Hijas de María y los vecinos del barrio Centenario, decidieron realizar bazares, colectas, becerradas para iniciar la construcción del actual templo, que tiene capacidad para 400 personas sentadas. El 28 de abril de 1940 se puso la primera piedra y el 15 de octubre de 1944 se inauguró.Es decir, dice María Teresa, que parte del pasado y de la memoria de Cali está en el templo. Centenares de caleños se bautizaron aquí, se casaron, hicieron la Primera Comunión. Centenares, también, reposan en sus osarios. El templo es un hito de la ciudad, un tesoro, asegura María Teresa, y agrega otros datos para comprobarlo: sus frescos, que narran el Nuevo Testamento y la vida de Jesús, por ejemplo, son únicos en Colombia y el continente. Fueron pintados con colores de la tierra, traídos desde Alemania, y finalizados en cemento blanco y agua lluvia, en una técnica única para la época. Además, miden en total 700 metros cuadrados, es decir que son los frescos más extensos de América Latina. De otro lado el ábside —la cabecera del templo, donde se encuentra el altar—, es una de las obras de arte religioso más bellas que existen en Colombia. Son cien metros cuadrados de pared tapizados completamente con 300.000 fragmentos de azulejo traídos desde Antioquia y otros 200.000 fragmentos rotos. Algo así como un rompecabezas rosado que armado muestra la imagen del Sagrado Corazón en el centro y al lado los santos jesuitas Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Luis Gonzaga, Juan Berchmans, Estanislao de Kostka, Pedro Claver, el Cardenal Roberto Belarmino, Francisco de Borja, los Mártires de Canadá y Paraguay y el Hermano Alonso Rodríguez.La obra fue realizada por el artista catalán Ismael Font, ayudado por Emilio Alba, también catalán, cuenta María Teresa, y enseguida describe otras joyas del templo. Los cuadros del Viacrucis y las imágenes de María Dolorosa, ubicadas sobre el Sagrario, y la imagen de San José y el Niño en el Altar lateral, fueron traídas de España “y constituyen piezas muy valiosas por el delicado trabajo de los detalles, especialmente en rostros y vestiduras”. El Padre José Gabriel me señala ahora la camisa que llevo remangada y dice que eso, justamente, es lo que debe hacer Cali para recuperar este templo “que es tan importante para la ciudad: remangarse y trabajar por él, por su recuperación”. Además de cambiar las instalaciones eléctricas, se requiere intervenir los techos e instalar una cubierta para evitar humedades que afecten los frescos, que también hay que restaurarlos.Igualmente se necesita cambiar el sistema de acústica, recuperar los pisos manchados y cuarteados, proteger los vitrales realizados por sacerdotes benedictinos, pintar en su color original las bancas donde se sientan los fieles. También, interviene María Teresa Moncada, se necesita iluminar los exteriores, recuperar la fachada. Como en las grandes ciudades de Europa, la idea es convertir al templo del Sagrado Corazón de Jesús en un lugar para la espiritualidad que atraiga visitantes por su belleza arquitectónica y artística. El costo total de la restauración, sin embargo, aún se desconoce. Apenas se está en el proceso de cotizar materiales y mano de obra, pero ya algunos caleños empezaron a trabajar. La ‘Asociación de exalumnos jesuitas’, Asia, que en su base de datos registra a por lo menos 2500 egresados del Berchmans, se puso a disposición del padre para buscar los recursos. En Asia también hay profesionales que ofrecieron sus servicios para la restauración. El arquitecto Juan Fernando Morales, vicepresidente de la Asociación, levantará los planos del templo, por ejemplo. María Teresa afirma que si deben vender empanadas, como se hizo para construir la iglesia, también lo harán. Y tocarán las puertas de empresas y de la misma Alcaldía. El templo del Sagrado Corazón de Jesús, dice, debe restaurarse para conservar no solo su valor arquitectónico y espiritual, sino también parte de la memoria de la ciudad.

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