Cali, a punto de asfixiarse, ensordecerse e intoxicarse por la contaminación

Septiembre 27, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Así lo constató Elpais.com.co, luego de realizar una serie de recorridos por las calles de la ciudad. Se encontró, por ejemplo, que el Río Cali recibe más de 140 descargas de aguas negras a lo largo de su recorrido.

A propósito del Día Mundial de la Capa de Ozono que se celebró el pasado jueves 16 de septiembre y de la reciente lista que acaban de publicar varias organizaciones ambientales sobre los lugares más contaminados del planeta, Elpais.com.co realizó una serie de recorridos para ver cómo está la ciudad en materia de contaminación. Los hallazgos fueron reveladores. Por ejemplo, a pesar de que entidades como el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente, Dagma, realizan controles y aplican sanciones y multas a los ciudadanos y a las empresas que contaminan el medio ambiente, pareciera que la medida no influye para frenar la problemática. Los caleños siguen contaminando los ríos, el aire y las calles. En el recorrido de El País se encontraron residuos sólidos en la vía pública, basura en los ríos y altos niveles de ruido originados por iglesias, empresas de producción de alimentos, tabernas y discotecas en sectores residenciales.A propósito del ruido, según las autoridades ambientales, la capital del Valle es la segunda ciudad más ruidosa del país, después de Bogotá. Hay datos que lo comprueban: Por ejemplo en 2009, según el informe ‘Cali Cómo Vamos’, en todas las comunas de la ciudad los niveles de ruido superaban los 70 decibeles, que están por encima de los estándares tolerables establecidos por las normas nacionales e internacionales. Y en el primer semestre de este año, en Cali se cerraron ocho locales por exceder los índices de ruido permitidos y fueron interpuestas 300 quejas por escándalo. “En este momento cursan en el área jurídica cerca de 120 procesos de investigación sancionatoria para establecimientos nocturnos que han sido sorprendidos excediendo los niveles máximos de ruido permitidos”, agregó el director del Dagma, Carlos Alberto Rojas Cruz. Los límites máximos permitidos en zonas residenciales en horario nocturno son de 55 decibeles y en zonas de ruido moderado los límites son de 60 decibeles. Los sectores más impactados por ruido nocturno son: Granada, El Peñón, la Avenida Sexta, la Calle 9 y la Carrera 66, sectores en donde pululan bares y discotecas. Allí el ruido, en las noches, supera los 85 decibeles. En estos espacios todos los fines de semana se desarrollan operativos y en promedio se cierran tres establecimientos cada ocho días. La multa puede ascender hasta 5.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes ($85 millones).El director del Dagma afirmó que quienes contaminan el aire de la ciudad también están bajo la lupa: “Actualmente existen en Cali 3.220 vehículos de servicio público que funcionan con Diesel, de los cuales 1.800, afiliados a 24 empresas, tienen emisiones contaminantes”. Rojas afirmó que hace dos meses el Dagma firmó un acuerdo con las transportadoras para que éstas pongan en regla las emisiones de sus vehículos. Los controles los están realizando desde este momento y las penalizaciones van desde la inmovilización del colectivo hasta el pago de uno a $100 millones.Pero no sólo el ruido y el aire están contaminados en Cali. En ríos como el Cañaveralejo y el Meléndez flotan llantas, colchones, pañales, cascos de motociclistas, ropa, muebles, así como los desechos de los mataderos clandestinos, las marraneras, los galpones, las escombreras. La lista es casi infinita. Por su parte, el Río Cali recibe más de 140 descargas de aguas negras a lo largo de su recorrido, desde el Oeste hasta su desembocadura en el Río Cauca. Aparte de esto, el agua que consumen los habitantes del sector de Los Arrayanes, del corregimiento La Buitrera, contiene coliformes totales y fecales positivos.Pero además de ser arrojados a los ríos, los residuos sólidos también son lanzados a los separadores viales y andenes del centro, del oriente y de la ladera de la ciudad. “En este momento hay más de 40 establecimientos en proceso sancionatorio”, dijo el director del Dagma. Según la ley 1333 de 2009, la infracción podría ascender a multas diarias hasta 5.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes ($85 millones) y adicionalmente la suspensión de actividades hasta no cumplir con las especificaciones de manejo adecuado de los residuos.

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