A pesar de ser un país machista, Colombia no tiene estadísticas sobre paternidad

A pesar de ser un país machista, Colombia no tiene estadísticas sobre paternidad

Junio 16, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz | Reportero de El País.
A pesar de ser un país machista, Colombia no tiene estadísticas sobre paternidad

En Colombia, este país machista, curiosamente la paternidad no ha sido estudiada, por lo menos no como la maternidad, diseccionada en cifras, variables, informes.

Se investiga la maternidad, se disecciona en números, decenas de variables, la paternidad en cambio parece una obviedad que no es necesario analizar.

Ser padre pareciera ser, en algunos casos, un asunto menor: ser padre en cierta forma es ser segundo, excluido, ignorado. Por lo menos en los estudios, las estadísticas. Se investiga la maternidad, se disecciona en números, decenas de variables, la paternidad en cambio parece una obviedad que no es necesario analizar. En la Secretaría de Salud de Cali no hay un solo documento sobre la paternidad de los habitantes de la ciudad, por ejemplo; en el Banco de Datos del Departamento Nacional de Estadística, Dane, hay apenas un par de cifras en ese universo de millones de números con los que se intenta traducir la vida de los colombianos; en el Hospital Universitario del Valle hay un poco más de información, toda deducida de los datos de la maternidad adolescente, es decir que lo que se sabe de los padres es consecuencia de lo que se sabe de las madres. Justamente en el Banco de Datos del Dane están las cifras de los nacimientos. Entre enero y finales de marzo de 2013, en Cali nacieron 4.080 niños. Un poco más de la mitad, 2202 exactamente, eran los primogénitos de las mamás pero no se sabe si eran también los primogénitos de los papás; 1240 eran los segundos hijos de las madres. De ahí en adelante las cifras se iban reduciendo. Doce de los nacimientos correspondían al sexto hijo. En todo el Valle del Cauca hubo 21 mamás que tuvieron su hijo número 8 o que superaron esa cifra. La planificación, como eso de ser papá, es también un asunto ignorado por algunos.El total de cuadros de las estadísticas de nacimientos son doce. En la mayoría se lee la palabra ‘madre’, en ninguno ‘papá’. Los cuadros tienen títulos largos y aburridos: ‘Nacimientos por área de ocurrencia y sexo, según grupos de edad de la madre, total nacional’; 'Nacimientos por área y sexo, según departamento y municipio de residencia de la madre’;. ‘Nacimientos por tipo de parto, según departamento de residencia de la madre y multiplicidad del embarazo’. Ser hombre y leer esos títulos es sentirse apartado, innecesario, así no se tenga hijos. Los cuadros estadísticos también son una contradicción de la realidad. Colombia, este país machista, curiosamente ignora el estudio de la paternidad. Jovanna Correa, funcionaria del Banco de Datos, tiene una explicación para esa aparente exclusión. El Dane, cuenta, dejó de rastrear la información de los papás porque los datos que recibía no eran confiables. ¿Nombre del padre?, preguntaban los encuestadores del Dane. Fulanito de Tal, respondía la madre. Y Fulanito de Tal, a veces, no existía. Muchas mamás no tenían idea de quién era el padre de su recién nacido, entonces daban un nombre cualquiera. También sucedía que el papá era uno, pero el que le daba el apellido al niño era otro. O también pasaba que el papá no quería reconocer a su hijo y la madre, quizá también por salir del paso de las preguntas que la incomodaban, entregaba una información falsa. Eso generó inconvenientes para gestionar documentos como el Registro Civil, dice Jovanna, entonces el Dane prefirió dejar de insistir en la pregunta. Que algunas mamás hayan tenido que decir mentiras sobre los padres de sus hijos recuerda que hay papás que andan por ahí como si no lo fueran. No llevar en el vientre un hijo le permite a muchos escaparse de sus responsabilidades. También de las estadísticas, los informes.Hoover Canaval es ginecólogo, trabaja en el Hospital Universitario del Valle. Hoover dice que efectivamente la paternidad aún no está estudiada, por lo menos no como la maternidad, pero en todo caso tiene varias pistas sobre lo que está sucediendo con los papás de la ciudad. Cali, por ejemplo, es una capital de niños que también son papás. El 16% de los 6450 partos registrados el año anterior en el HUV correspondieron a jovencitas menores de 18 años. Es decir: 1032 niñas y adolescentes, algo así como el plantel completo de un colegio, fueron madres. El 20% de ellas tuvieron su segundo hijo. Se desconoce si los papás son los mismos del primer hijo, pero Hoover dice que la mayoría de las parejas de las jovencitas embarazadas tienen la misma edad, sobre todo las que viven en zonas como Aguablanca, Siloé y la zona rural.El porcentaje de embarazos en adolescentes en Cali subió de forma escandalosa. El promedio en los últimos años era del 10%, 12%, es decir que creció un 4%. En los países desarrollados la cifra llega al 5%.Todos los días, entonces, se ve a un niño papá en las salas de espera del Hospital Universitario. Son tan jovencitos que los médicos los confunden con los hermanos de las madres. En algunos casos esos niños papás conforman uniones estables. En la gran mayoría, sin embargo, el embarazo es producto de un noviazgo temporal - a veces una aventura- la mamá se convierte en madre soltera. Según Profamilia, casi la mitad de los embarazos de los últimos años en el Valle del Cauca no fueron planeados. Canaval tiene otros datos. En los estratos bajos el promedio de embarazos es tres veces mayor que en los altos, es decir que hay más papás en barrios llamados marginales; aunque los embarazos son frecuentes en todas las etnias, hay particularidades. Los indígenas aún tienen sus hijos en sus casas, con parteras, no tanto en hospitales. Las adolescentes indígenas por lo general establecen uniones con adultos, no con personas de su misma edad, aunque también eso sucede en mulatos, afros. El año pasado un hombre del Pacífico, 34 años, tenía como compañera a una niña de 12. El Icbf estuvo tras el casoEsculcando, cavando, aparecen otros datos que hablan de la paternidad. El Valle del Cauca es una región de parejas que se separan un poco menos que en otras regiones. La Superintendencia de Notaría y Registro informó que en Colombia, durante 2012, se formalizaron 18.015 divorcios. En 2011 fueron 15.326. Es decir que en todo el país hubo un aumento del 17.5%. En el Valle, en cambio, los divorcios disminuyeron un 1%, aunque sigue siendo mucho. Estamos en los tiempos en los que nada se repara. Se daña el televisor, compramos uno nuevo. Todo es desechable. Pasa también con los matrimonios, aunque cada vez nos casamos menos. Mucho menos. Colombia, incluso, es el país del mundo en donde se celebran menos matrimonios, según The Economist y su edición 2012 de su suplemento ‘El mundo en cifras’. Por cada mil habitantes, asegura la revista británica, en el país hay apenas 1.7 matrimonios, es decir que cada vez es más difícil saber cuántos niños nacen en hogares legalmente constituidos.Pero hoy es el Día del Padre. La paternidad debe tener en alguna parte datos más alegres. Hallarlos exige escarbar más. Google, por cierto, poco ayuda en este caso. Ese gran genio que lo sabe todo también tiene poca información sobre la paternidad de los colombianos. Si se escribe en el buscador ‘cifras papás colombianos’ lo que se encuentra son recetas de papas colombianas. En esta búsqueda hay tiempo para reírse. Tras mucho buscar se consiguen algunos datos. El Valle del Cauca es una región de papás que les gusta jugar juegos de rondas con sus hijos menores de 5 años. El 66% de los padres que viven con sus pequeños lo hacen. Lo asegura el Dane, en la Encuesta Nacional de Vida 2008.Los papás también les leen a sus hijos, les cantan (57%). El 55% sale con sus hijos al parque. Eso sí: apenas el 15% de los papás practica algún deporte con su hijo menor de cinco años. Eso quizá explica otras cifras: uno de cada seis niños tiene sobrepeso o es obeso. Hay más números sobre los hábitos de los papás vallecaucanos. Parece que poco les gusta las manualidades. Apenas el 9.3% realizan actividades artísticas con sus hijos. Más bien, les gusta comer. El 40% de los padres comen en compañía de sus hijos menores de cinco años al menos una vez al día. Y el estudio quizá se lo dejan a la madre. Solo el 7.8% de los papás hacen tareas con sus pequeños. Son los datos hallados. Son pocos. A los padres, sin embargo, eso no les importa. Eso de no aparecer en los informes, las estadísticas. Ser parte o no de ello al fin y al cabo no influye en nada en sus vidas, aparecer o no es una minucia. Los papás en cambio hablan de asuntos que no se pueden medir en números: amor, alegría. La mayoría de los padres son hombres felices que andan por la vida empujados por una fuerza poderosa: sus hijos. Lo dice un papá soltero, un papá debutante, un papá de gemelos (ver notas). Todos coinciden en que no entienden cómo podían vivir antes, sin ser padres. Todos están convencidos de que son los seres más felices de la tierra. Los papás de Cali, cuando hablan de sus hijos, son sobre todo hombres tiernos como madres y eso tampoco se puede medir en cifras. Feliz Día.Lea algunos testimonios de papás que hablan de su rol en la familia. Lea también historias de padres e hijos que más que los lazos comparten la profesión.

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