'A la carrera' están los taxistas de Cali para recuperar sus usuarios

'A la carrera' están los taxistas de Cali para recuperar sus usuarios

Junio 03, 2018 - 11:55 p.m. Por:
Kelly Sánchez - reportera de El País
En el Día sin Carro se notó el sobrecupo de taxis en Cali 10

Karím Lozano recorre todos los días las calles de la ciudad a bordo de su taxi modelo 2014. Es taxista hace más de 15 años. Suele recordar que hace unos dos o tres años, ganarse $1’300.000 al mes, en su oficio, era relativamente sencillo, ahora tal proeza se ha convertido en un mito.

Según sus cuentas, los ingresos para él, como para la mayoría de taxistas, han disminuido entre 50 % y 40 %.
Empresas de taxis que no se reinventaron, vehículos en mal estado, conductores que no se preocuparon por realizar su labor limpia, el transporte informal y la entrada de Uber en Colombia hacen parte del inventario de razones por las que se atribuye la decadencia del taxismo en Cali.

Con este panorama —que para muchos taxistas representa no cumplir con el dinero que falta en sus hogares— hace unos tres años empezaron a crearse en Cali grupos de taxistas que, buscando una salida a su situación, decidieron apostarle a recuperar su imagen y el terreno perdido.

En el gremio de taxistas se les conoce como grupos de ‘Zello’, nombre dado por la aplicación móvil que usan para operar. Algunos de estos grupos que ya empiezan a sonar son ‘Taxi dinámico’, ‘Guerreros del Lili’, ‘Taxi fácil’ y ‘Taxi Pance’.

“Los movilistas que hacemos parte de estos grupos somos personas totalmente confiables, nos estamos preocupando por ofrecer un servicio ágil, cómodo, seguro, de respeto, amabilidad y honestidad a los usuarios. Queremos llevar la pelea con la competencia, pero no de forma violenta sino con buen servicio”, asegura Karím Lozano, uno de los líderes del grupo ‘Taxi dinámico’.

¿Cómo funcionan?

Los usuarios piden el taxi —por llamada o mensaje de Whatsapp— al número celular del grupo que prefiere, un operador(a) transmite el servicio vía ‘Zello’ a los movilistas afiliados, el que esté cerca se reporta y toma el servicio.

“La diferencia entre las centrales de taxis y el sistema de trabajo que tenemos es que por WhatsApp está monitoreado de principio a fin. Es más personalizado”, dice Guillermo Arias —14 años como taxista— miembro del grupo ‘Taxi dinámico’.

El cliente puede escoger el tipo de carro: con aire acondicionado, bodega amplia, parrilla, portabicicletas o, incluso, que no huela a ambientador. Además, ofrecen un descuento del 10 % en la carrera.

“Muchos usuarios se pasaron a Uber porque no encontraban un buen servicio en los taxis, nosotros queremos prestar este mismo servicio pero de forma legal”, asegura José Gilberto Soto —28 años manejando taxi—, líder del grupo ‘Taxi Pance’.

Cada grupo de ‘Zello’ tiene una cantidad determinada de taxistas afiliados que pagan una pequeña mensualidad aproximada de $20 mil, dinero que, según dicen sus líderes, es usado en el pago a los operadores, planes de celular dispuestos en algunas porterías de unidades residenciales para que los vigilantes pidan el servicio, descuentos para los usuarios y papelería.

Los líderes de estos grupos aseguran que su labor se nota y que han recuperado clientes; sin embargo, manifiestan que continúan en desventaja.

“Mientras un taxi recoge una carrera, un Uber puede estar recogiendo unas diez. Hace algunos años yo podía comparar mi salario con el de cualquier profesional, ahora estoy lejos de eso. Antes el mes de diciembre no se veía como la salvación, ahora es el único tiempo bueno”, señala Juan Gabriel Rojo —14 años como movilista—, miembro de ‘Taxi Pance’.

Algunos taxistas culpan a la entrada de Uber a Colombia de las pérdidas del gremio; otros, como Karím, Guillermo, José Gilberto y Juan Gabriel creen que la culpa no fue de Uber, sino de otros actores.

“Uber no llegó a dañar el taxismo, llegó a darle la estocada final; la toreada anterior la dieron las empresas de taxis, los propietarios y los taxistas malos. A las grandes empresas no les interesa la calidad, sino la cantidad de taxistas afiliados para ganar más. Muchos propietarios se metieron en esto solo por negocio y no tienen ni idea de cómo es el mantenimiento de un taxi, por eso empiezan a verse esos carros en mal estado. También empezaron a aceptar a cualquiera que quisiera manejar. Llegaron muchos conductores que no hacían las cosas bien y se metieron de taxistas porque no tenían nada más qué hacer”, señala Guillermo, convencido de que Uber se fortaleció gracias a los vacíos que ya existían en el taxismo.

La modalidad en que operan los grupos de ‘Zello’ viene a ser, para algunos, el salvavidas que les permitió mantenerse a flote.
Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones que dicen tener los líderes de estos grupos, algunas empresas de taxis consideran que esta modalidad es ilegal.

Luis Fernando Ibarra, gerente comercial de ‘Taxis libres’, es enfático en decir que “nosotros hemos estado en contra de este tipo de prácticas porque es más informalidad de la que ya hay. Como la usan unos conductores, están promoviendo un paralelismo a las empresas legalmente habilitadas”.

Según Luis Fernando, para que un servicio de taxi pueda operar de forma legal, la empresa o la persona natural o jurídica que lo ofrece, debe obtener su habilitación en la Secretaría de Movilidad de Cali, tanto para movilizar pasajeros como para el uso de su sistema de comunicación, de lo contrario incurre en la ilegalidad.

Frente a este tema, el taxista José Gilberto asegura que “muchas empresas de taxis nos acusan de ilegales, nos atacan, creen que les estamos quitando los pasajeros, pero ya los tenían perdidos, nosotros entramos a recuperarlos. No somos ilegales, tenemos la documentación al día, somos el mismo servicio público que le ha prestado el servicio a las empresas y a los usuarios”.

Asimismo, William Joanny Mendoza —tres años como taxista— líder del grupo de ‘Zello’ ‘Guerreros del Lili’, defiende su legalidad y señala que “al contrario, somos un grupo más bien selecto, porque los que trabajan acá son personas a las que les gusta este trabajo y por eso lo hacen bien”.
No hay una cifra de cuántos grupos de ‘Zello’ operan en la actualidad en Cali, pero, según Karím Lozano, “podrían ser más de 50”. Sin embargo, no se atreve a abogar por la confiabilidad de todos.

En algo coinciden el Gerente de la empresa ‘Taxis libres’ y los líderes de grupos de ‘Zello’ entrevistados por El País y es que ambas partes consideran que la entrada de Uber en el campo del transporte se puede mirar de forma positiva.

Luis Fernando Ibarra asegura que lo bueno es que esta plataforma está orientada a prestar un buen servicio a los clientes e incluso pueden medir el grado de satisfacción, un aspecto que las empresas de taxis se han dado cuenta que deben aterrizar.

Por su parte, Guillermo, el líder de ‘Taxi dinámico’, enfatiza en que “en los grupos de ‘Zello’ no nos estamos inventando nada, lo que queremos es que el taxi vuelva a funcionar para lo que está hecho y como deber ser. Por eso afortunadamente llegó Uber a darle la última estocada, de otra forma esto no hubiera cambiado. Pero nosotros estamos enfocados en darle la pelea a punta de buen servicio”.

Cuando Karím, Guillermo, Jonathan, José Gilberto o Joanny ven a una persona a las afueras de un centro comercial concentrada en su celular, saben que está esperando el Uber que pidió. Pero ahora tratan de no mortificarse y de no salir todos los días pensando en la competencia. Creen que la forma en como han decido dar la pelea es la más acertada.

Cambios de vida en los taxistas

Karím tiene esposa y tres hijos; Guillermo, esposa y dos hijos; José Gilberto, esposa y dos hijos; Juan Gabriel tiene esposa y dos hijos; William Joanny, esposa y tres hijos… Todos coinciden en que la situación actual del taxismo no solo ha afectado su bolsillo, sino también sus vidas personales. Sus familias requieren de un tiempo que ellos no pueden ofrecerles si quieren llevar dinero a sus casas. Algunos salen temprano y cuando regresan, sus hijos ya están dormidos.

“Tenemos que trabajar más para conseguir plata. El tiempo de nosotros nos representa dinero; si se pierde tiempo, se pierde dinero. Uno está desayunando y está pensando en el tiempo que está perdiendo mientras desayuna”, asegura Juan Gabriel.

“Nos toca como Nairo Quintana, a contrarreloj, un minuto que se pierda es plata que dejamos de producir, porque desde que nos levantamos estamos endeudados con la entrega diaria”, añade. La competencia, además, es otra de las razones por las cuales los usuarios han migrado.

En Cali, por ejemplo, el mercado se está ‘inundando’ de otras aplicaciones que están ofreciendo el mismo servicio y a precios cada vez más competitivos. Entre ellas figuran Cabify, Ovni User, Zello, Mobility driver, Morgan y Way Cali. A ellas se suman las aplicaciones del mismo gremio de taxistas, entre las que se cuentan Tappsi, Easy taxi y Taxis libres.

En el sur de Cali hay grupos de 50 y hasta 100 conductores que atienden las zonas de Valle del Lili y El Caney, Prados del Limonar y El Ingenio, así como Caldas, el Refugio y el sector de la Universidad Santiago, entre otros.

En el caso de otras ciudades grandes, como Bogotá y Medellín, el número de plataformas tecnológicas también está creciendo, “pero nadie sabe con certeza cuántas pueden operar porque se trata de aplicaciones de movilidad que hasta el momento no han sido reguladas por el Gobierno Nacional, pues dentro del marco jurídico no hay legislación sobre ellas”, expresó una fuente cercana a Uber.

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