81 años de kimonos, origami y bonsáis

Noviembre 19, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Cali Norte

Mercedes Ayako Nakata rememora la migración del pueblo nipón en sus 81 años en Colombia.

Compartir con su familia y amigos y sorprenderlos con un exquisito plato de sukiyaki, yakisoba o yakimeshi es uno de los pasatiempos de Mercedes Ayako Nakata.Nacida en Palmira, pero de padres nipones, es la gerente administrativa de la Asociación Colombo Japonesa, única en su género en Colombia, con sede en el barrio Granada.Desde su oficina, rodeada de figuras en origami, ikebana (arreglos florales) y muñecas japonesas, rememoró la primera migración de nipones a Colombia, de la cual se cumplen 81 años este 29 de noviembre.Explica que el arribo de sus antepasados “se dio por un programa para incentivar la agricultura en Colombia. Un joven soñador y con mucha visión, Yuzo Takeshima, que había leído La María, se inquietó por conocer estas tierras; al mismo tiempo Japón pasaba por una de sus crisis económicas”.Su legado, desde que iniciaron su travesía de dos meses por el Océano Pacífico, partiendo de Yokohama rumbo a Buenaventura, es invaluable.De aquella primera migración ya no quedan protagonistas, pero sí hijos, nietos y bisnietos.Justamente para preservar esa cultura y mantener el nexo entre las familias, se creó la asociación, la cual se instaló en Cali a finales de los años 70, continúa su relato Mercedes, quien es madre de una niña de 10 años.“Mi crianza y principios son de acá, pero tengo mucho de la cultura de Japón. Visito el país y viví allá cinco años; fue difícil adaptarme, porque es otro mundo, pero si uno va con una mente abierta, se acostumbra”, dice la trabajadora social, para explicar que se siente tan colombiana como nipona.Allá prefería el tamal, las empanadas o las tostadas de plátano verde, el cual se lleva desde Filipinas, comenta.Su estadía allá la volvió “más perfeccionista”, al comprobar en el pueblo nipón valores tan arraigados como el respeto, la puntualidad y la organización.Pero sentía nostalgia al escuchar hablar de paramilitarismo en Colombia, “un país bello, de gente valiosa y yo estaba en una nación pequeña, que también sufrió con la Segunda Guerra Mundial, con las dos bombas atómicas”.Sobre los trajes, aclara que sólo se usa el kimono en ocasiones especiales y solemnes, como en la reunión dedicada a los abuelos, una de las celebraciones más representativas, en la que se comparten comidas y se realizan presentaciones.El yukata, por su parte, es una prenda más fresca, sencilla y de uso diario. Elaborada en algodón, sus colores son diferentes y no requiere de tanto formalismo para llevarlo.Amiguera, extrovertida y amante de salir a conocer Cali y Colombia, Ayako Nakata sostiene que no parece japonesa, pues, por lo general, “son tímidos y no hablan mucho”.En estos 81 años, domo arigato gozaimashita (muchas gracias, en japonés) por el aporte de los Tanaka, los Kuratomi, los Sakamote, los Nishi, los Tamura y muchos otros apellidos al enriquecimiento de la cultura colombiana desde distintas áreas.Para saber más del pueblo nipón Ubicada en la Calle 13 No. 6 N-40, del barrio Granada, la Asociación Colombo Japonesa está dedicada a difundir la cultura nipona en la región.Para tal efecto, cuenta con la enseñanza de ese idioma, como también de la técnica del origami, arreglos florales en ikebana, bonsái y culinaria.De igual manera, la comunidad tiene acceso de forma gratuita a eventos como conferencias sobre la cultura japonesa, los primeros jueves de cada mes. También, a ciclos de cine alusivos a ese país.Los vecinos también pueden apreciar exposiciones gratuitas y presentaciones artísticas que se realizan en teatros de la ciudad con artistas provenientes del país asiático. Para más información, puede comunicarse al teléfono 6604504 o al correo asojaponesa@live.jp Visite la página www.acjcali.org

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad