6600 niños de Cali se educan gratis en Centros de Desarrollo Infantil

Junio 22, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera, reportera de El País.

Gracias al desarrollo de Centros de Atención Integral para la Primera Infancia (CDI), 6600 niños de sectores vulnerables de Cali reciben atención educativa y alimentación gratuita.

“Es un niño  amoroso a toda hora el ledise auno tequiero mucho te amo te adoro y nosotros también selodecimos y selodemostramos el leda besos auno” (sic) “Gracias a Dios por aberme dado una niña tan ermosa yo te amo yo te adoro tu eres mi hojos  mi corazon (...) (sic)  “amo los quiero miyjoesto pa r ami alegria cuando nacio contenta poce mi primer hijo...” (sic) Detrás de estas frases garrapateadas con mala ortografía y regular caligrafía subyacen tiernos  sentimientos. Sentimientos  de  amor profundo  de muchas mamás –y unos pocos papás– por  sus chiquitos, que afloran cuando  les ven su carita feliz cuando llegan al Centro de Desarrollo Infantil, CDI, de la Institución Educativa Isaías Duarte Cancino. Porque en este  CDI la tarea empieza por reeducar a los padres de familia para  que  puedan  superar sus propias historias de dolor y de lucha y exteriorizar su afecto por sus hijos. Allí, como en  7 CDI más que funcionan en sede propia y  10 Unidades de Servicio implementadas en instituciones educativas, de   la Secretaría de Educación de Cali, los chiquillos encuentran un entorno, muchas veces, distinto al que viven  en sus hogares o en los barrios subnormales donde viven. Tanto que al personal que los atiende  le impacta ver cómo llegan pidiendo a gritos comida. Muchos  no han consumido nada  la noche anterior. O  cómo se   lanzan encima de la profesora para  sentir ese calor humano que muchas madres, por ser tan jóvenes, o porque la vida las ha endurecido, no están en capacidad de brindarles. Lo que más piden es amor.   Dos  agentes educativas y tres auxiliares pedagógicas se rotan en el CDI de la IE Duarte Cancino  esta tarea de repartir abrazos y enseñar desde las normas más básicas a   160  niños y niñas entre los 2 y medio hasta los 4 y medio años de edad. “Cada mañana los reciben a las 7:30 a.m. con  actividades para potencializar las habilidades de cada niño”, explica María Victoria Obregón, la coordinadora pedagógica de este CDI, uno de cuatro operados por Comfandi.  Las auxiliares, técnicas en primera infancia, hacen el acompañamiento al darles  su desayuno, su refrigerio, su almuerzo o en los juegos y lúdicas con los que los niños van cambiando su expresión, a veces triste, a veces reatraída, por  una carita feliz. En un salón amplio Ana Patricia Castaño se asoma a un teatrino para títeres. Manipula  un conejo con  una  mano y con  la otra un cepillo dental y repite: “los dientes se lavan después de...”. “...todas las comidas” responden los niños. “Al conejo se le cayeron los dientes porque...” dice  ella. “...no se los  lavaba” canta un coro de 20 caritas felices. Es que a los CDI los niños llegan sin interiorizar normas ni hábitos. Fue difícil que los padres acostumbraran a  llevarles una muda de ropa para cambiarlos. Hasta   los llevan sin  bañar, a veces porque no hay agua en la casa, o porque son despreocupados.  Entonces la profesora los baña, les pone ropa limpia, los peina y hasta los perfuma, dice mostrando una mesa con loción e implementos de aseo personal que ella consigue.Padres e hijos van interiorizando “los hábitos de autocuidado básicos, los  modales y buenas costumbres, que se quieran ellos y quieran a sus familias y que sean felices”, subraya  Ana Patricia. Valores que refuerzan en  talleres  cada  mes. Los  mismos padres de familia piden que les enseñen cómo ejercer la autoridad con sus hijos, pautas y prácticas de crianza, las etapas por las que pasa el niño en su desarrollo, los derechos de los menores, los juegos y actividades para compartir en casa, la importancia de la figura paterna y materna,  qué hacer o no hacer, cómo decirles que los aman... “Es que muchos pecan por falta de conocimiento: por ejemplo, en uno sobre  manipulación de alimentos, muchas mamás no sabían que un niño puede ser agresivo o sin concentración porque le faltan ciertos micronutrientes, entonces aprenden cómo alimentarlos bien”, dice la psicóloga Andrea Navarro. Estos padres retribuyen con  gratitud  y otra cara feliz estos servicios gratuitos.  “En la encuesta de satisfacción revelan que se sienten respaldados, apoyados, bien atendidos, que son escuchados, que se les da una posición de respeto  y contentos de ver el avance de  sus niños en habilidades sociales o de aprendizaje”, cuenta  la psicóloga.  “Mi niña era muy tímida, ahora ya tiene amiguitos, comparte con las niñas”. “Me gusta oírla cantar las rondas que aprende en el CDI”, son frases  que reflejan la carita feliz también de  madres y padres de familia.La enfermera del CDI, Janeth Delgado aclara que estos servicios se ofrecen  para hijos   de población desplazada, por lo cual el requisito principal  para ingresar un niño es tener un puntaje inferior a 57.21 del Sisben o estar en la Red Unidos. “Las más contentas son esas mamitas muy jóvenes que querían  seguir estudiando o trabajar, pero que  no tenían con quien dejar sus hijos, ahora ya lo pueden hacer porque saben que aquí están bien cuidados y atendidos”, dice la psicóloga.    La mayoría de estas madres son la figura de autoridad y de sustento para sus hijos. Son vendedoras de frutas, de chontaduro,  empleadas domésticas.   Unas pocas trabajan independientes en la venta de almuerzos o haciendo pedicure y manicure. Muchas de ellas iletradas, por lo cual también van dos veces a la semana al CDI a  participar en unas actividades lúdicas de alfabetización para enseñarles a leer y escribir. Edgar José Polanco, secretario de educación de Cali,  también da su parte de felicidad. Él sabe  que el programa de Atención Integral a la Primera Infancia permite contar con niños y niñas que en su proceso de formación más importante del desarrollo humano, que son los primeros 5 años de edad, reciben toda la atención especial que se requiere. No es solo el cuidado  de los niños mientras sus padres van a trabajar, dice el funcionario,  sino la educación inicial que incluye un buen desarrollo de la motricidad, de la lúdica, la recreación, la inteligencia, la capacidad de análisis, proceso que es importante se adelante  con la orientación con especialistas en pedagogía infantil. Igualmente, destaca  que se  les brinda  los   espacios adecuados, con los insumos pedagógicos necesarios para el cumplimiento de este propósito, además de los beneficios de la  alimentación balanceada, atención psicosocial y  estimulación temprana. “Todo eso que  antes veíamos como el privilegio de unos pocos, ahora es el beneficio de muchos niños de escasos recursos que tienen la posibilidad de estudiar en estos centros de desarrollo infantil”, explica Polanco. El programa se emprendió  en 2010 con solo 400 niños en los llamados Cariños y ahora impacta a más de 6600. Lo comprobó  en una reciente visita al CDI de  Villa del Sur, cuando vio que los primeros en reconocer las bondades del programa son los padres de familia. “Todas las personas que acompañaban  la comitiva del alcalde Rodrigo Guerrero, creían que este centro era privado, no creían que era público y se fueron de espaldas cuando les dijimos que era gratuito, cien por ciento subsidiado por  la Secretaría de Educació y ahí mismo comenzaron a hacer la fila para inscribir a sus hijos allí”, cuenta el titular de la cartera  y enfatiza que entre  servicios e infraestructura, la inversión del programa supera los $66.000 millones.   La  mayor ventaja que él resalta del programa es que estos niños y niñas van a tener mayor éxito en su formación escolar, porque ya han recibido atención en la primera infancia. Muchos fracasan en la escuela después,  comenta,  porque vienen con  vacíos y carencias que se  han debido fortalecer en esa etapa temprana, esencial del desarrollo humano. “Y lo más importante es que nos permitirá contar con  mejores seres humanos, capaces de comprender la dimensión de la convivencia, la tolerancia, el respeto, el análisis, valores que se deben sembrar en esa etapa y no esperar a que estén más grandes”, enfatiza. Doris Gallego, coordinadora de primera infancia de Comfandi, operador de cuatro CDI, es otra  carita feliz del proceso. “El CDI es la posibilidad del acompañamiento más cercano,  niño a niño, día a día, de mirarlo de manera integral desde lo conceptual, lo emocional, lo  cognitivo, lo físico,  que lo lleve desde su infancia hasta su vida adulta con lo que un ser humano debe tener”, puntualiza.  En el CDI hay un Rincón de los Afectos, donde los padres garrapatean lo que sienten por  sus hijos. Allí no se califica la ortografía ni la caligrafía, sino sus anhelos, la proyección de esos niños que corretean. Unos sueñan con que sea “un doctor” o lo ven “triunfando como futbolista”, pero sobre todo que sean personas estudiadas, gente de bien “Lo más importante es ver cómo se van creando esos vínculos afectivos y se muestran dispuestos a comprometerse a hacer realidad ese sueño”, dice María Victoria con su amplia sonrisa de carita feliz. 10 centrosLa Secretaría de Educación de Cali construye diez Centros de Atención Infantil en Altos de Santa Elena, La Estrella (Siloé), Potrero Grande, 2 en Llano Verde; IE Celmira Bueno de Orejuela, sede Mariano Ospina Pérez (Chiminangos); Mi Bosquecito, IE Julio Caicedo y Téllez (Nueva Floresta); Presbítero Ángel Piedrahíta (barrio Olaya Herrera); IE República de Argentina, barrio Sucre, y en la IE Antonio José Camacho, sede Divino Salvador (San Bosco). Los últimos serán  dinamizadores del cambio del centro de Cali.Las Unidades de Servicio  que funcionan en las IE, a final de año tendrán sedes propias con las especificaciones pedagógicas para un total de 17 CDI en Cali. El más avanzado es el de Potrerogrande.De los 6600 niños beneficiados,  4000 son atendidos en CDI operados por Fe y Alegría. 

Modalidad familiarUnidades de Atención en Modalidad  Familiar: obedecen a la estrategia De Cero a Siempre,   programa enfocado en fortalecer los hábitos del cuidado y crianza a las familias. La modalidad familiar brinda atención integral  a niños de  6 meses de edad hasta los 5 años;  a mujeres gestantes y/o con bebés lactantes, beneficiando a  2610 usuarios en Cali,  zonas rurales como Montebello, La Elvira, Alto Aguacatal, donde no llega otro tipo de atención, y  comunidades indígenas Yanaconas, Wounaan, Embera y Nasa. “Las familias  asisten tres horas un día a la semana a actividades pedagógicas en grupo, formativas y de acompaña- miento, para identificar las habilidades parenterales y hábitos de cuidado y de crianza y se les da un refrigerio al niño  y a la madre según la minuta patrón con los nutrientes para el buen  desarrollo”, explica Doris Gallego, coordinadora de primera infancia de Comfandi,   operador de  cuatro de siete CDI y  ocho unidades de modalidad familiar en convenio con la Secretaría de Educación Municipal.Y  hacen una visita al mes al hogar  para otro encuentro educativo, integrar al resto de la  familia y  entregar un paquete nutricional (mercado), cuyo contenido varía según si es para niño, madre gestante o de  lactante. Hacen los  controles de talla y peso de los niños, se motiva a que la gestante siga los controles o de crecimiento y desarrollo.

 

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