603 quejas por ruido se registraron durante primer semestre de 2015 en Cali

603 quejas por ruido se registraron durante primer semestre de 2015 en Cali

Julio 08, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
603 quejas por ruido se registraron durante primer semestre de 2015 en Cali

En barrios como Juanambú y Granada, los habitantes ven insterrumpido su descanso por algunos negocios que no se acogen a las medidas de insonorización exigidas.

La cifra se redujo en un 22 % con respecto al mismo periodo del 2014, dice el Dagma. Establecimientos nocturnos y equipos ruidosos, los mayores dolores de cabeza.

Durante el primer semestre del año llegaron al Dagma 603 quejas ciudadanas por problemas de ruido en los  barrios.

Las emisiones sonoras generadas por establecimientos comerciales nocturnos y la instalación de equipos ruidosos (como refrigeradores y plantas eléctricas) son las principales situaciones que causan molestia entre la comunidad.

“Las comunas que se siguen viendo afectadas por estos problemas son la 19, en barrios como Miraflores, Los Cámbulos y San Fernando Viejo; y tenemos quejas provenientes de Juanambú, Santa Mónica y Granada (Comuna 2). Son estos sectores donde se siente más impacto”,  explica Camilo Saavedra, jefe del grupo de Impactos Comunitarios del Dagma.

Durante las 340 visitas de control adelantadas entre febrero y junio de este año por el Dagma (con apoyo de entidades como la Policía) se impusieron 60 medidas de carácter preventivo (es decir, suspender el uso de equipos amplificadores hasta que  se cumpla con los requisitos para minimizar la afectación. 

Del total de sancionados, 23 reincidieron en la mala conducta, por lo que se encuentran en proceso administrativo sancionatorio.

El número de reclamos disminuyó en un 22 % con respecto a lo reportado en el 2014 (cuando hubo 771 quejas), dijo Saavedra.

Anualmente, la Personería de Cali recibe 72 quejas por ruido. Los reclamos llegan, según Diego Rodríguez, delegado para temas ambientales del ente de control, después de que los ciudadanos consultan a las autoridades competentes y no obtienen respuesta alguna.

“El Dagma solo tiene facultad de medir en la calle el ruido que generan los establecimientos comerciales. Pero hay otras entidades con responsabilidades. Está la Secretaría de Salud (que es la competente para medir el impacto al interior de las viviendas), Tránsito (que controla las fuentes móviles de ruido, como chivas y vehículos), y Gobierno (con apoyo de la Policía para control del espacio público y revisión de usos del suelo)”.

Sin embargo, en algunos barrios afectados por este problema se quejan porque entre las entidades se pasan la responsabilidad de los controles, sin que se den sanciones.

“Uno llama al 123 de la Policía y no contestan, si la Policía no va a los operativos del Dagma, no se pueden hacer los controles. Es complicado atender este problema, que afecta a la comunidad”, dice la presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Juanambú (Comuna 2), Diana Casasfranco, sector impactado por el ruido de negocios que operan bajo la figura de restaurante-bar.

El intendente Freiman Valencia, de la Policía Ambiental, explica que “la Policía solo puede persuadir a las personas para que disminuyan el ruido en casos de que se vea alterado el orden público, no estamos facultados para multar a la gente, solo para persuadir”.

Situación similar ocurre en el Gran Limonar (Comuna 17) donde “ha bajado el ruido, pero no de forma suficiente. Aunque el Dagma dice que los decibeles que producen los negocios de la Carrera 66 están bajo lo permitido, hay viviendas, como las ubicadas sobre la 66A, que colindan con los negocios. No hemos logrado que se hagan las mediciones en las viviendas”, dice Victoria Motoa, presidenta de la JAC.

En el barrio Miraflores (Comuna 19), desde hace dos años el ruido de unos refrigeradores instalados en un supermercado impide dormir a la comunidad “y aunque el caso  los conoce Gobierno y el Dagma, y ya aplicaron medidas sancionatorias, esas decisiones administrativas los negocios no las respetan. Hoy estamos buscando llegar a instancias judiciales para acabar de raíz con el problema”, explicó Billy Bayer.

Diego Saavedra, del Dagma, explicó que del total de quejas que se reciben en la entidad mensualmente, el 30 % se remiten a otras dependencias. “No es que la queja no se atienda, lo que hacemos es darle trámite en donde corresponde. Estamos haciendo más operativos conjuntos para lograr mayor control y más sanciones”.

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