Actualizado en 2009-11-19 15:36:28 / Por Paola Andrea Gómez P.
No sé porque me late que después de tanta indignación colectiva, de tantas denuncias y críticas publicadas en los medios, de tantas declaraciones airadas y de tanto debate no va a pasar nada con el escándalo de Agroingreso Seguro que, sin lugar a dudas es uno de los escándalos políticos del año, aunque muchos con total cinismo sigan defendiendo la cuantiosa entrega de recursos a familias que si algo tienen son sus ingresos seguros. Nada raro que así sea. Porque en este país del Sagrado Corazón, donde hay mucho ruido cuando se descubre algo semejante, pasadas un par de semanas se voltea la página y todo sigue como si nada. Un candidato ex ministro que utilizó el consejo comunitario para explicar lo inexpicable, una ex reina que renuncia al subsidio que nunca necesitó y del que se benefició al parecer, gracias a su novio. Unas familias que repartieron las tierras entre todos su miembros para recibir más recursos y que luego salen aclarar lo bien que los han invertido; unos senadores que admiten ser beneficiados con los subsidios, por aquello de las cuotas y los recomendados. Un ministro con una mínima capacidad de convicción y una máxima de desfachatez que la sacó barata en el Congreso y un país que se pregunta ¿en qué momento la entrega de $72.500 millones, correspondientes al programa en el 2009 terminó en las manos de familias con amplia trayectoria en el desarrollo rural, pero casualmente con amplia influencia en la política de sus regiones? Pues bien, ya vimos cómo la promovida moción de censura contra el ministro de Agricultura, Andrés Fernández, no pasó en el Senado por múltiples razones: congresistas pro gobierno alineados, congresistas impedidos para votarla por haberse beneficiado con los subsidios, senadores que hicieron mucha bulla para promover la moción, pero que a la hora de la verdad ni se asomaron por el Congreso; honorables padres de la patria despistados que llegaron tarde y no votaron la moción y otros que andan ocupados en sus campañas o en quién sabe qué. En últimas, la moción de censura era sólo una de las muchas acciones correctivas que esperaban quienes han seguido este caso. Habrá que esperar qué tan depurada queda la lista de beneficiados que el Presidente hizo revisar. Y cómo el Gobierno replantea esas ayudas a futuro, para que en realidad beneficien a quienes no tienen muchas influencias y muchas tierras, pero sí muchas esperanzas y muchos proyectos que emprender. Seguro habrá quienes piensen que definitivamente estas familias hicieron mejor uso de los recursos de lo que podrían haber hecho otros con menor experiencia y muchas necesidades. Pero como no se trata de hacer presunciones sino de hablar de hechos reales, es bueno que alguien tenga la decencia de admitir que las cosas no se hicieron nada bien. Porque al paso que vamos, este escándalo que tantas páginas de prensa mojó, que tantos debates inspiró, que tantas voces de opinión levantó y que tantos comentarios en la gente del común provocó poco a poco, con la complicidad del ambiente festivo de fin de año que todo lo dispersa, está quedando en el olvido.