Actualizado en 2007-10-10 10:00:11 / Por Luis Alejandro Amaya
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Los ochentas marcaron el comienzo de la explosión audiovisual, de la explotación del mercado musical a través del video. Precisamente en 1980 nació MTV, esa noble iniciativa que comenzó como un canal de videos non-stop 24 horas y que ahora es todo un desperdicio de realities 'fifíes', dibujos animados asqueantes y muy pocos videos.
Pero MTV, por mucho tiempo, fue una experiencia muy lejana para la mayoría. Uno esperaba a que llegara el primo de la 'Yunai' (Estados Unidos en lenguaje de 'cuadra') con los cassettes de Beta para ver los videos que había grabado allá y eternizarse frente al televisor viendo al astronauta diciendo “I want my MTV”, rodeado de ondas de colores psicodélicos.
Pero cuando no había primo ni cassettes, lo que quedaba era lo que nuestra pantalla podía ofrecer. La Televisora Nacional, a través de las consabidas programadoras, presentaba uno que otro programa bueno de videos. El que más me impresionó fue Los Diez Mejores de la Música, que era conducido por Lina Botero, hija del maestro Fernando Botero, con un estilo muy particular: iba cerrando sus tiernos ojitos mientras hablaba. Gracias a ese programa, conocí qué sonaba en esa época en Estados Unidos y Europa. Me acuerdo perfectamente cuando Lina nos mostró ese raro video de Queen llamado I Want To Break Free, en el que todos los integrantes de la banda aparecían vestidos de mujeres. Me impactó, pero, como en esos amores raros, sólo me vine a 'enamorar' de ese grupo hasta 1993.
Lina y sus Diez Mejores... pasaron, como también pasó Solid Gold, presentado por JES. En la época, este programa norteamericano se dio el lujo de presentar a las superbandas pop de aquellos días en vivo, siendo presentadas por diferentes personalidades, al estilo de Saturday Night Live, que se ve por Sony Entertainment Television.
Adelante en el tiempo, tuvimos otros espacios que trataban de llenar ese vacío. Uno de ellos era A Toda Música, dirigido-conducido-producido-editado-scripteado-tinteado-lavado por César Ramírez (sigue con un programa en el Canal Uno los domingos antes de las películas-somnífero de la tarde). A Toda Música era tan “A Toda” que dejaba los videos a la mitad y uno se quedaba siempre iniciado. Además, César comenzó a volverse algo empalagoso porque no le bastaba con un programa: tenía otros por ahí de los cuales prefiero no acordarme.
El otro era TV-O-Rockiando, que fue uno de los primeros intentos de descentralización televisiva en Colombia. Hecho desde Medellín y producido por Veracruz, los mismos de Veracruz Stéreo (Veracruz Internacional, Color Stéreo, Radio Internacional), TV-O-Rockiando no sólo mostraba los videos completos sino que ilustraban al televidente sobre la historia de los grupos o cantantes. Generalmente uno acompañaba los videos con un ejemplar de Cante En Inglés, una revista que hacía que cantáramos las letras, pero le atrofió a muchos la lengua de Shakespeare: ai guan to breik fri, ai guan to breik fri... smut opereiror... ¡Usssssh!
Hoy los grandes canales privados no nos ofrecen programas de videos y se limitan a mostrar “las primeras imágenes en exclusiva del nuevo video de...” cualquier pelmazo y lo cortan a los diez segundos. La alternativa está en los cables locales. Por ejemplo, Cable Pacífico tiene un muy buen canal llamado Musik Channel, que revive el espíritu del viejo MTV. Cablecentro de Bogotá también tiene otros espacios muy respetables y, de seguro, otros también se acuerden de esos nostálgicos de la buena música en TV.