Hora de Cierre

El espacio donde Cali se descubre.

Actualizado en 2009-11-18 16:52:03 / Por Gerardo Quintero

El alumbrado, una oportunidad

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Más allá de la polémica que se ha armado alrededor del alumbrado, esta es una buena oportunidad para medir que tan capaces somos de resolver conflictos de vecindad y poner en práctica acciones de tolerancia.

 

Es innegable el impacto que sufren las personas que viven en el oeste de la ciudad con el alumbrado. Las experiencias anteriores indican que hay una saturación de vehículos, ventas ambulantes disgregadas por todo el sector, accidentes de tránsito y miles de personas caminando por una zona que normalmente es muy tranquila.

 

Tiene razón la comunidad que habita el sector de exigir un plan de movilidad suficientemente amplio que permita recorrer estas vías de manera tranquila y sobre todo, que la gente que vive en el sector pueda llegar o salir de su casa sin tardarse dos o tres horas.

 

El alumbrado sobre el río es una de las mejores ideas que se han tenido en la ciudad y tampoco pienso que la solución sea trasladarlo a otro sitio o buscar que a través de un mecanismo jurídico se suspenda el alumbrado. El río es un elemento integrador de la capital del Valle, pocas veces utilizado como tal y esta es una de las pocas oportunidades en que caleños de todos los estratos, credos, sexos, etc, se reúnen en torno a un símbolo que nos identifica.

 

En buena hora el alcalde Jorge Iván Ospina le bajó el tono a sus comentarios iniciales y decidió convocar a una reunión con la comunidad este viernes 20 para buscar soluciones. Esa es la actitud, aprovechemos el espíritu navideño y trabajemos por un bien común. Los habitantes del Oeste tienen derecho a vivir esta temporada con una mediana tranquilidad y la Administración tiene las herramientas para proporcionarlo. Ellos son, por estas fechas, los anfitriones de todos los caleños, pues que importante que la Alcaldía les ayude a organizar la fiesta.

 

Pero además, es indispensable que quienes asistamos al alumbrado también tengamos una actitud decente y no agresiva con los vecinos ni con los otros asistentes a este espectáculo de luces. La mejor contribución sería no andar en carro, parando en cada esquina, obstaculizando el tránsito y provocando accidentes cada vez que alguien se detiene a mirar una de las figuras n navideñas. El alumbrado hay que recorrerlo a pie, sin hacer corrillos, evitando aglomeraciones. Es un paseo en familia, entonces sobra la botella de aguardiente (que me ha tocado ver). Hay que controlar las ventas ambulantes, o por lo menos organizarlas. Importante: como es una zona con tan alto impacto automovilístico hay que prohibir recorridos contratados en buses, chivas, chivas rumberas y demás. Hay que quitarle un poco de guachafita al recorrido y darle orden.

 

Es necesario diseñar un plan vial y rutas alternas que permitan quitarle flujo a la Avenida Colombia, pero sobre todo hay que desestimular el uso del carro. El MÏO será vital durante estos días, ojalá se disponga de una buena flota de buses padrones y, especialmente, alimentadores.

 

También se debería aprovechar este momento para organizar ‘el paseo navideño’ del barrio El Ingenio, que también genera un gran impacto a los habitantes de este sector del sur y se ha convertido en un espectáculo con parlantes, chivas, aguardiente, comida y que no permite descanso para los habitantes del barrio. Qué buen espacio se le presenta ahora a la ciudad para desarrollar nuestro espíritu de convivencia, tolerancia y ver cuál es realmente nuestro compromiso con la ciudad.

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Cali es la ciudad que me envuelve, que siento, que huelo, que está cosida en mi alma. La tierra de mis abuelos, quienes forjaron en mi un amor entrañable por su cultura, su gente, sus espacios, la brisa y todos esos lugares comunes que me encantan. Mi nombre es Gerardo Quintero, soy periodista y sueño con la construcción de una ciudad más amable, segura y llena de oportunidades para mis hijas. A Cali la sufro, la padezco, pero ante todo la amo. De ella hablo en todos los escenarios posibles. La salsa, el fútbol y los buenos libros revolotean en cada poro de mi ser, como la ciudad, porque Cali también es eso...

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