Ecos de La diáspora colombiana en Europa

Actualizado en 2009-11-07 08:53:34 / Por Juan Carlos Bejarano

Mejor no emigrar

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A través de este blog o a mi e mail me llegan a diario mensajes de entusiasmados compatriotas con deseos de emigrar a cualquier país fuera de Colombia. Es realmente difícil para mi tratar de dar a cada persona el mejor consejo porque siempre pienso en mi situación antes de emigrar. A mi familia más cercana no le sonaba la idea de que yo me fuera para Inglaterra a “aventurar”, a ver que conseguía, máxime cuando mi propia madre había vivo la dura experiencia de dejar su tierra y su familia en busca de una nueva oportunidad.


Frases como: “vea usted para que va a irse del país si aquí lo tiene todo, su familia, su trabajo, su novia, sus amigos”, “mire, como nuestro país no hay ninguno, este es el mejor vividero del mundo”, “Allá en Londres llueve todos los días y hace un frío muy tenaz que usted no va a poder soportar”, “¿pero que va a viajar usted si no sabe ni cocinar, ni tender la cama, ni hacer nada?”, “ ¿Y en que piensa trabajar, fregando platos, lavando baños? Usted no sirve para eso”.


En fin las frases de desaliento fueron muchas. Y yo sé que eran bien intencionadas porque lo único que mi familia y mis amigos querían era evitarme sufrimientos. Tres días antes de viajar anuncié que me quedaría en Colombia y abandonaría la idea de irme al exterior. Sin embargo, recuerdo que pasé toda esa noche sin dormir, pensando. Finalmente concluí que nadie podía quitarme la ilusión de cumplir el sueño de vivir por algún tiempo en otro país. Así que a la mañana siguiente les informé que había tomado la decisión de viajar y que esa decisión era definitiva, esta vez no iba a cambiar de opinión.


Viajé con la absoluta certeza de que me iría bien en esa aventura que iniciaba. Dejé mi vida, mi familia, mis amigos y mis pertenencias por un futuro incierto. Y sufrí, claro que sufrí. Los momentos difíciles fueron muchos pero luchando, luchando logré los objetivos académicos y profesionales que me había trazado antes de partir y tal vez un poco más de lo que soñé.


Es por todo lo enunciado arriba que no me siento el más calificado para aconsejar a quienes sueñan con viajar al extranjero. Hice caso omiso a los consejos que me dieron de no viajar y como le agradezco a Dios que lo haya hecho porque de lo contrario me hubiera perdido de las positivas cosas que esta ciudad tenía para ofrecerme.


Sin embargo, si voy a tratar de compartir con ustedes lo que yo en el momento veo, teniendo en cuenta la tan comentada crisis económica mundial que tanto está afectando a países a los que normalmente emigramos como los Estados Unidos, Reino Unido, España y en general Europa. Estos países ya no ofrecen las mismas posibilidades laborales de hace 15 o 20 años por varias razones.


Para comenzar el peso colombiano se ha “preciado” demasiado con referencia al dólar, la libra esterlina y el euro. Esto quiere decir que cuando uno va a enviar el giro desde Estados Unidos, Reino Unido o la Unión Europea el cambio ya no rinde como antes. El peso colombiano se ha fortalecido demasiado lo cual afecta a los inmigrantes, que ahora tienen que poner mas dinero para cumplir con las obligaciones económicas en Colombia.


Segundo, la competencia es más grande. Por ejemplo ahora aquí en Europa nos toca competir por los trabajos con ciudadanos de países que han ingresado recientemente a la Unión Europea y que tienen derecho a vivir y a trabajar en cualquier país de los 27 de la UE. Antes los latinos eran los dueños de los trabajos de limpiezas, hostelería y construcción. Y del año 2000 para acá nos ha tocado competir con los polacos, búlgaros, rumanos y otras nacionalidades mas de Europa del Este que también están dispuestos a hacer este tipo de oficios.


Tercero, los controles migratorios son ahora mas severos. Año tras año Estados Unidos y los países de la Unión Europea fortalecen sus controles migratorios, exigiendo mayores requisitos financieros para el otorgamiento de visas de estudiante o turista. También hay mayor control de los documentos de viaje. Con esto quiero decir que en el pasado algunas personas obtenían pasaportes alterados para poder viajar a otros países, ahora el control es fuerte en ese aspecto ya que los avances de la tecnología les permite detectar fácilmente a los servicios de inmigración un documento que no es original o ha sido alterado. Igualmente, estos gobiernos revisan prácticamente con lupa los matrimonios que se realizan entre un ciudadano o residente de ese país con una persona que no tiene residencia o estatus legal.


Como ultimo punto, quiero mencionar la crisis económica mundial. La recesión que están viviendo la mayoría de países industrializados ha llevado a que prácticamente todas las empresas hayan recurrido a lo que ellos llaman “reestructuraciones” y que no es otra cosa que despidos masivos. Multinacionales del sector bancario, automotriz, productos y servicios en general han tenido que despedir altos porcentajes de sus empleados para poder continuar operando. Por lo tanto, ahora los inmigrantes tienen que competir por los pocos trabajos disponibles que hay no solo con otros inmigrantes sino también con los ciudadanos nativos de ese país. Para dar un ejemplo, hace poco leí que en uno de los restaurantes McDonald's de Londres pusieron un anuncio para contratar a alguien que ayudará recogiendo las bandejas y limpiando las mesas y los baños del restaurante. La sorpresa del gerente fue que recibió 300 solicitudes y contrario a años anteriores la mayoría de personas que solicitaban el empleo eran ingleses, muchos de ellos con carrera universitaria...


Teniendo en cuenta los puntos que he mencionado quisiera compartir con ustedes las conclusiones a las que he llegado para responder a la pregunta de si se debe emigrar o no en los actuales momentos.


Si el objetivo es académico, es decir hacer una maestría o aprender otro idioma si vale la pena emigrar. Sin embargo, los costos para hacer un estudio de postgrado en Europa o Estados Unidos son altos. Uno tiene que invertir normalmente mas de 30 millones de pesos en el pago del postgrado, esto sin contar los gastos de vivienda, comida y transporte. Los estudiantes pueden trabajar paro la dedicación que requieren los estudios de especialización hace difícil que la persona pueda trabajar suficientes horas para cubrir sus gastos. Por eso aquellos que deseen viajar a estudiar al exterior les recomiendo traer ahorros. Los que vienen a estudiar, por ejemplo en el caso de Reino Unido, Inglés general pueden estar en mejor posición pues si estudian tres o cuatro horas diarias tendrán tiempo para trabajar. Sin embargo, en el caso de este país, las leyes para los estudiantes han cambiado y ahora toda persona que quiera solicitar una visa de estudiante tendrá que cumplir unos exigentes requisitos de disponibilidad de dinero en su cuenta para cubrir los gastos mientras realiza sus estudios.


Si su situación económica en Colombia es dura y no consigue trabajo tal vez valga la pena emigrar, siempre y cuando tenga un familiar o un amigo que lo pueda apoyar, que lo reciba por varias semanas en sus casa mientras usted consigue trabajo. No piense que va a llegar y va a encontrar inmediatamente un trabajo bien pago. Esto puede tarde varios meses y hasta años. Por eso es importante tener el apoyo de un familiar o amigo cercano que lo pueda ayudar mientras se ubica.


Lo que no se debe hacer


Hay algo que siempre me preocupa cuando alguien me escribe diciéndome que quiere emigrar. La primera pregunta que les hago es si tienen una posición laboral y económica estable. Muchos me contestan que sí. Yo la verdad pienso que si uno tienen su buen trabajo en Colombia y una posición económica mas o menos estable, no vale la pena irse a otro país, como me decían a mi, a “aventurar”. He escuchado historias de personas que han dejado trabajos en empresas en las que laboraban por muchos años y han vendido sus casas y pertenencias para lograr el sueño americano o europeo, para que este termine convirtiéndose en pesadilla, puesto que terminan por gastarse la platica que han traído sin que el nuevo trabajo que consigen llene las expectativas laborales o económicas. Muchos terminan viviendo muy por debajo del estandard de vida que tenían en su país de origen. Por eso amigo, si usted tiene su buen trabajo, su casa, su carro y “hasta la beca para sus hijos”, quédese quieto, no emigre, venga de paseo y conozca y tal vez si lo puede hacer viaje por uno o dos años a especializarse pero a penas termine sus estudios regrese de nuevo a su país.


Hay otro punto que es debatible. Hay personas que con gran esfuerzo logran aprender muy bien otro idioma y realizan estudios superiores y de postgrado en otro país. Pero no se regresan a su país a compartir lo aprendido, muchas veces conformándose con seguir en el extranjero desempeñando una labor que no está relacionada con sus estudios y experiencia profesional. Regresar es difícil pues siempre se tiene miedo a no poder conseguir trabajo. Sin embargo, aquellos casos que he conocido de amigos que han estudiado en el extranjero y que luego han regresado a Colombia con una especialización normalmente les ha ido muy bien, porque no no nos digamos mentiras, tener en el CV estudios en el extranjero va a ser siempre una ventaja y lo puede convertir a uno en un candidato con mayores posibilidades de obtener empleo comparado con alguien que solo ha estudiado en Colombia. Aunque estudiar en el extranjero no garantiza un buen trabajo, yo si creo que lo deja a uno con muy buenas posibilidades de obtener una buena posición laboral.


Vivir en el extranjero como un ciudadano local cuesta mucho. Por eso escribí la tan comentada carta de Emilio el inmigrante, en la que nuestro pobre personaje le cuenta a su madre que para poder enviarles el giro mensual tiene que comer mal, vestir mal y vivir mal, porque esa es la realidad. Para poder hacerse a un buen capital en el extranjero el inmigrante tiene que apretarse el cinturón y hacer cosas que no haría en su país, como compartir una casa o un cuarto con gente desconocida en una zona que tal vez no es de las mejores, no comprar frecuentemente nueva ropa y comprar comida en los supermercados mas económicos en donde la calidad no es la mejor.


Por eso los niveles de depresión en los inmigrantes son altos, y viven añorando los buenos días que vivían en su país y lamentando el día que decidieron dejarlo todo en busca de un sueño que no se cumplió.


Hay miles de historias de éxito. Escribiría paginas y paginas de historias de colombianos valientes, “verracos” que han alcanzado sus sueños en el exterior. Historias de superación única, dignas de admiración y aplausos. Pero en las actuales circunstancias económicas de los países industrializados mi consejo es no emigrar. Tal vez cuando la recesión pase y los países recuperen sus niveles de crecimiento positivo puedan considerar tomar una decisión tan seria como la de dejar su país en busca de nuevas oportunidades. Sin embargo, repito que no soy nadie para dar un consejo de este tipo pues al fin y al cabo emigré y no me fue mal. La decisión es suya. Les deseo éxitos a esos valientes guerreros que cada día toman un avión a otro país en busca de mejores oportunidades.


bejaranojuancarlos@hotmail.com

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Me dicen Bejarano, Mi Mamá me llama Juan Carlos, tengo 38 años. Nací y crecí en Palmira. A los 24 años, cansado de tocar puertas que no se abrieron, salí de Colombia. Sin “cinco” en el bolsillo llegué a Londres donde después de trabajar unos meses como mesero y portero, logré vincularme a una productora de televisión. Este inestable pero apasionante oficio lo obliga a uno a trabajar muy duro para vivir decentemente. Soy corresponsal en el Reino Unido de Radio Francia Internacional, El País-Cali y el Canal RCN, además trabajo como productor independiente de programas para canales de televisión en Europa.

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