Actualizado en 2009-11-20 07:00:13 / Por Esteban Jaramillo
En América anida el diablo. El gran campeón se mueve en la esquizofrenia, marchito, desconcertado. Es la caricatura de aquel depredador que se lleno de títulos, incapaz de manejarse en la pobreza. Sin sustancia, sin clase, con decisiones circenses, a la deriva en lo institucional y en lo deportivo. Sin plata.
América indigno de su caudalosa hinchada: esa mancha roja regada por Colombia y por el mundo, que mira adolorida, aporreada, este presente con calamidad y sufrimiento.
América es un teatro del absurdo, club de los abrazos rotos, con promesas incumplidas, en una crisis larga, entre polémicas, huidas y amores traicioneros.
Se vive el riesgo de la perdida de la categoría, de un castigo ejemplar de las autoridades FIFA por sus incumplimientos y, en las canchas, se pasea inexpresivo, dando tumbos para habitar en los últimos lugares de las tablas.
Pero América se resiste a morir, como nunca morirá el apego incondicional de sus seguidores. Cercado por las deudas, por la desconfianza y por absurdas maquinaciones internacionales; obligado a cumplir los compromisos con jugadores sin brillo, sometido a las bases de futbolistas en formación y sin vuelo, América resiste.
Nunca habrá épocas peores, para el América. Es un grande, histórico campeón, sometido a las miserias de un presente incierto.
Pero estos momentos críticos no superan con rezos, ni exorcismos, ni aguas benditas. Se necesita dirigencia con carácter, con gestión, con empuje y dedicación. Dispuesta a ponerse firme frente a las adversidades que acosan. Que no se deje enredar por los embelecos de la demagogia política, que hace leña del árbol caído, ni por las polémicas vanidosas e insulsas.
Mas que futbolistas, mas que títulos (bastantes tiene), América requiere líderes en su junta, capaces de ponerle freno a sus angustias.
Me pregunto: ¿aquellos famosos que se forraron de plata, en otras épocas, algunos hoy ilustres entrenadores, por gratitud a la hinchada estarían dispuestos a hacer un sacrificio para regresar al America y asi darle vitalidad a sus vida competitiva?... Creo que ninguno. Por eso hablaba de amores rotos e infidelidades.