La crucifixión del 'Polilla' Da Silva tras la debacle del América de Cali (Opinión)

La crucifixión del 'Polilla' Da Silva tras la debacle del América de Cali (Opinión)

Marzo 25, 2018 - 09:49 a.m. Por:
César Polanía / Editor de Afición
Jorge 'Polilla' Da Silva

Jorge 'Polilla' Da Silva, técnico de América de Cali.

Colprensa - El País

Del cielo al infierno. Y al final, la inevitable crucifixión. Aquello que comenzó como un idilio el 4 de septiembre del año pasado, terminó siendo un calvario por cuenta de las malas decisiones.

De esa manera se resumen los seis meses que estuvo sentado el uruguayo Da Silva en el banco del América. Un ídolo que se la jugó por completo por el equipo cuando más lo necesitaba para salvar su categoría en Primera y que ahora se va por la puerta de atrás, como nunca debió ser.

La noche del sábado, tras la derrota 2-0 frente al Pasto, ‘Polilla’ entró al camerino y entregó su cabeza con dignidad, como un hombre honesto y con vergüenza, ante jugadores que le metieron el puñal por la espalda como Judas y que, por simple pena, debieron quitarse la camiseta e irse también del equipo. Pero qué van a saber ellos de lo que es amar y respetar una institución y una hinchada, si lo único que les interesa es tener llenos sus bolsillos.

Ver un partido del América terminó siendo cada fecha un insulto, una bofetada, un suplicio para su afición. Jugadores sin alma, sin sangre, sin pundonor. Pero sí llenos de ambición, deseosos de unos premios que solo cabían en sus cabezas. Borrachos, algunos. Amigos de la calle y de la noche. Deshonestos. Sinvergüenzas. Sicarios del corazón.

Ellos son más culpables que ‘Polilla’, pero no se puede omitir tampoco la cuota de responsabilidad del técnico uruguayo y del presidente. Porque fueron ellos los que confeccionaron un equipo con jugadores sin actualidad, perseguidores solo de buenos

contratos y beneficio económico, pero sin entregar nada a cambio. Y fueron también ‘Polilla’ y Tulio Gómez los que prefirieron proteger a los jugadores que desestabilizaron el plantel con divisiones internas, envidias y sindicatos, y se olvidaron de que son la autoridad. Les faltó mano dura. Les faltó carácter. Les faltó liderazgo. Se equivocaron.

Y hoy son los hinchas los que padecen este ‘viacrucis’ impotentemente, como condenados a pagar penas en las que no tuvieron culpas. Y que cuando les reclaman a los jugadores, deben ser protegidos por la policía para evitar que los agredan, como se vio el sábado después del partido a la salida del estadio de Pasto con Juan Camilo Angulo y Carmelo Valencia.

Ojalá que la resurrección de este América llegue pronto. Hablan del ‘Pecoso’, De la Pava y Barragán como posibles redentores. Pero ese no es el problema. Podrían llegar Pep y Mourinho juntos, que la situación no va a cambiar. El tumor está allí adentro, entre los propios jugadores, el mejor equipo de sinvergüenzas del mundo que sin compasión crucificó al ‘Polilla’.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad