América tiene el motor encendido y Deportivo Cali todavía no lo prende (opinión)

América tiene el motor encendido y Deportivo Cali todavía no lo prende (opinión)

Febrero 04, 2018 - 11:00 a.m. Por:
César Polanía - Editor de Afición
deportivo cali america de cali

Imagen de los juegos del Cali ante Envigado y América con Leones por la primera jornada de la Liga Águila I-2018.

Colprensa - El País

Identidad. Esa es la ‘palabrita’ por la que más trabajan los técnicos de los equipos de fútbol. Porque si la consiguen, será más fácil allanar el camino en busca de los resultados.

Hacia ella, hacia la identidad, ya tiene un camino transitado el América, mientras que el Cali sigue aún estancado en el punto de partida.

Se vio en el Torneo Fox Sports y se vio este sábado en la noche, en el comienzo de la Liga colombiana, donde los resultados ahora sí valen. Los rojos, todavía con muchas cosas por corregir, sumaron sus primeros tres puntos por fuera de casa.

Y los verdes, con muchas cosas por empezar aún, apenas pudieron alcanzar un punto en su patio.

Hay que tener en cuenta que ‘Polilla’ ha dirigido ya alrededor de 20
partidos con América y si bien cuando llegó cogió a todo riesgo un  equipo que no conocía, supo sobrevivir con lo que tenía y luego
diseñó una nómina acorde a las necesidades que él detectó.

El América del semestre pasado jugaba a no perder y el de esta
temporada juega a ganar. Se ve desde el simple modelo táctico que
ahora utiliza el técnico. Ayer no existía juego por las bandas. Hoy,
esa es una de las armas más importantes del equipo, inclusive con
sociedades que nacen desde los mismos laterales.

Y si el rival toma precauciones por los carriles, entonces el juego por el centro también es una alternativa para los rojos. Kevin juega por izquierda  o por derecha o por el medio. Yámilson le copia la idea y rota por los mismos sectores.

Vélez y Angulo se convierten en delanteros improvisados para lanzar centros. Carmelo se vuelve nueve puro si Martínez Borja sale del área o hace las veces de pívot.

En fin, hay variables de juego. Y, por supuesto, también cosas aún por mejorar, como el juego aéreo en la defensa, incluyendo las malas salidas de Bejarano; las indecisiones a veces de los centrales Hérner y Arboleda, que apenas se están conociendo; o la prevención de las sorpresas que puedan dar los rivales en su línea de ataque.

Pero ya hay un terreno abonado en esa búsqueda de la identidad y es más fácil mejorar cuando a la par se van dando los resultados.

No sucede lo mismo por los lados del Cali. Para que los técnicos lleguen a esa impronta, esa marca propia de la que hablo, naturalmente deben tomar un tiempo, y Pelusso no ha dirigido los suficientes partidos, entre oficiales y amistosos, para que el Cali tenga ya un estilo definido y contundente, pero el trabajo acumulado debería mostrar al menos una intención de juego.

El propio Pelusso lo admitió al término del partido frente a Envigado. “El Deportivo Cali todavía no arranca y es responsabilidad mía, lo asumo”, dijo con cara de preocupación el uruguayo.

Evitó entregar detalles del funcionamiento del plantel y hacer
señalamientos individuales, porque no es su estilo, pero precisó que cada quién sabrá asumir sus responsabilidades. Afirmó que encontró algunas cosas positivas, pero no suficientes para derrotar a un Envigado que sí mostró ideas tácticas y variables de ataque.

Para los equipos, siempre será más fácil marcar una identidad propia y conseguir resultados si hay talento. Y en el Cali abunda. No vamos a pensar, pues, que a Kevin, Abel, Sambueza, Roa o Benedetti se les olvidó cómo se juega esto. O que Sand ya no sabe hacer goles.

No hay que entrar en el desespero tan temprano. Sé de las exigencias de los hinchas del Cali y de la presión que suele meter un sector de los socios, pero la Liga apenas está comenzando. Es cierto, el equipo, como dice Pelusso, no arranca todavía, pero hay que sumar y no restar. Y restan los hinchas cuando no acompañan en el estadio. La asistencia a Palmaseca el sábado fue pobre.

Trabajo y más trabajo. Esa es la fórmula para ir encontrando el sello
propio de un Cali al que no queremos ver más como una versión
prolongada de la era Cárdenas.

Pero acudamos a la calma, porque les aseguro que si hay una ‘palabrita’ que bien conoce Pelusso, esa es ‘identidad’.

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