Caballerías. Por: Antonio José Caballero
Ejército de Pánico
Septiembre 07 de 2008
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Otra muestra más de su realismo terrorista. Otra vez arropados por las sombras de la noche. Otra vez la destrucción de lo que construimos para hacer justicia. Y lo más grave, otra vez cuatro colombianos humildes muertos y 26 heridos que a esa hora de la madrugada preparaban sus pequeños haberes para enfrentar la dura semana que iba a comenzar.
Esta es la radiografía de la explosión fratricida que recibió el corazón de Cali entre el domingo y el lunes, regalo de las Farc E.P., el grupo terrorista que se autodenomina Ejército del Pueblo, pero que es verdaderamente el Ejército del Pánico. Un grupo que mata al pueblo; que acaba el porvenir que con mucho trabajo habían logrado padres de familia para mantener a sus hijos en este país donde la pobreza avanza cada día; el grupo que cruelmente hace estallar a vendedores ambulantes, policías y guardias de seguridad, miembros de familias populares que los terroristas dicen defender.
Si algún día dieran la cara, ¿qué le dirían a estos ciudadanos para ‘justificar’ el acto terrorista contra ellos? ¿Les dirán que son muertos necesarios de la guerra? ¿O que la mala suerte se repartió en esquirlas? ¿O que el Estado agrupó a los sin techo para que recibieran la metralla de la bomba? Creo que el atentado es otra muestra de insensatez, de torpeza política y, por qué no, de intento de impunidad para procesos contra cristalizadores y narcotraficantes de la región, que se adelantan en ese Palacio. O contra los que impusieron largas penas a imputados en casos como la masacre de Jamundí. O para callar declaraciones imprudentes de ‘narcoparacos’ que mezclan nombres importantes. O todas las anteriores, porque en estos casos suelen aparecer alianzas de malhechores que quieren borrar la justicia de un bombazo.
Ahora miremos hacia la otra orilla, y reconozcamos que faltó prevención y seguridad. En esto, y ya pasó esta vez, se trata de acudir al heroísmo de la Policía, que nadie desconoce, pero que por lo mismo es oportuno analizar.
Por último, dicen que “guerra avisada no mata soldado”. Señores del orden, esto se había avisado desde hace muchos meses por parte de Esperanza Delgado, quien advirtió sobre amenazas de un carro bomba “que meterían ‘gemeliao’ a los parqueaderos del Palacio”. La Funcionaria de Asonal del Valle también había preguntado por qué se permite el diario trajinar alrededor del edificio de un centenar de vendedores de minutos celulares.
Atención señores, porque el atentado se hizo de la misma forma como se perpetró el atentado al cuartel de la Policía de Cali, y tiene sello de milicia urbana de las Farc, mezclada con otros efectivos de este ejército del pánico que tiene por oficio explosiones fratricidas, y que nunca pertenecen a los tales ‘hechos aislados’ con los que nos dormimos esperando el siguiente, mientras ellos arman su nueva película de terror para seguir matando al pueblo que dicen defender. Y mientras se alían con cualquier criminal cuando se trata de defender sus intereses criminales, proclamando a los cuatro vientos su interés en mejorar la vida del pueblo que destruyen miserablemente con sus bombazos.